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El día que Edgar Allan Poe murió
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El día que Edgar Allan Poe murió

Poe es conocido por ser reflejo de la tristeza profunda y autor de obras como ‘El cuervo’, ‘El pozo y el péndulo’ y ‘La caída de la Casa Usher’

7 de octubre de 1849. Edgar Allan Poe fallecía en el Washington University Hospital de Baltimore (EEUU) a las cinco de la mañana, sin que a día de hoy exista referencia a una causa concreta y clara. Pocos días antes, el escritor había sido encontrado delirando por las calles de la ciudad sin ninguna lógica en sus palabras ni actos. Según algunos escritos que han trascendido sobre las horas previas a su fallecimiento, su última frase fue: «Dios ayude a mi pobre alma».

Edgar Allan Poe, nacido en el seno de una familia de actores que nunca conoció – su padre les abandonó y su madre falleció cuando él tenía 10 años –, se crió bajo el yugo de un comerciante que veía en él un futuro en los negocios. Mientras preparaba su escapada de un futuro impuesto, Poe vio en su tía, Clemm, y su prima, Virginia, dos pilares sobre los que mantener su soledad como una mala conocida.

Pero, ¿por qué es recordado el “escritor diabólico? ¿Cómo fue su obra, marcada como “romanticismo oscuro”?

Poe, reflejo de tristeza profunda

A pesar de vivir durante una etapa en Reino Unido, Poe volvió a unos Estados Unidos embriagados por el positivismo de la revolución industrial y del crecimiento nacional. Su realidad era completamente distinta: el escritor era una persona aciaga que sentía una simpatía peligrosa por el alcohol y, especialmente, por el láudano (un medicamento que generaba adicción).

A los 18 años (1827), Poe se estrena como firma: Tamerlán y otros poemas. Sin pena ni gloria, Poe firmó como “el bostoniano” para evitar una posible represalia de su padre adoptivo, que no aprobaba su afán por escribir. Ese mismo año, el escritor firmaría otro poema titulado El día más feliz en una revista americana durante su alistamiento (obligatorio) en el ejército americano. En él, se refleja un hastío hacia la idea nacionalista de EE.UU. y un desapego por el positivismo de mediados del siglo XIX y una pérdida prematura de la juventud (fragmento -traducción):

El día más hermoso, la hora más feliz que mis ojos

hayan visto y hayan podido ver jamás,

mi más brillante mirada de orgullo y de poderío,

todo eso ha existido pero ya no existe; yo

lo siento.

Y si esa esperanza de orgullo y de poderío

me fuera ofrecida ahora acompañada de un

dolor semejante al que experimento, no quisiera

revivir esa hora brillante.

Poco después, Edgar Allan Poe escribió un poema que jamás llegó a publicarse: Solo. Esta pieza breve no es una de las obras más recordadas y laureadas el autor, pero sí augura y refleja la penumbra que en “el alma” tenía (fragmento – traducción):

Desde el tiempo de mi niñez, no he sido

como otros eran, no he visto

como otros veían, no pude sacar

mis pasiones desde una común primavera.

De la misma fuente no he tomado

mi pena; no se despertaría

mi corazón a la alegría con el mismo tono;

y todo lo que quise, lo quise solo.

El cuervo, obra magna

La muerte anunciada de su mujer, Virginia, inspiró la obra más importante del autor: El cuervo. Se trata de un poema narrativo que relata la visita de un cuervo a un hombre afligido por la muerte de su amante, Leonor (fragmento, traducción):

«Profeta, dije, augur de otras edades

que arrojaron las negras tempestades

aquí para mi mal,

huésped de esta morada de tristura,

dí, fosco engendro de la noche oscura,

si un bálsamo habrá al fin a mi amargura»:

dijo el cuervo: «¡Jamás!»

El término ‘jamás’ (en otras traducciones, ‘nunca más’) es un constante que refleja el peso de la partida del único ser querido que tenía Poe. Hasta su muerte, cinco años después de publicar el poema, el escritor no logró superar a “sus demonios” y buscar una alternativa al alcohol que terminó por sumergirlo en la locura (fragmento, traducción):

Y el cuervo inmóvil, fúnebre y adusto

sigue siempre de Palas sobre el busto

y bajo mi fanal,

proyecta mancha lúgubre en la alfombra

y su mirada de demonio asombra…

¡Ay! ¿Mi alma enlutada de su sombra

se librará? ¡Jamás!

Padre de lo policíaco, hombre de cuentos

Edgar Alla Poe comenzó como un poeta relegado a vender pocas copias. El autor americano siempre defendió los versos como la “primera forma” de la escritura, pero su necesidad de estabilidad laboral lo llevó a explorar otros géneros: la narrativa.

Al escritor se le considera padre de dos subgéneros, uno por invención propia (prácticamente) y otro por la relevancia de su legado. Edgar Allan Poe creó el subgénero detectivesco/policíaco con Los crímenes de la calle Morgue (1841), la primera obra de la historia de esta índole. Un cuento en el que el detective Auguste Dupin resuelve el asesinato de dos mujeres. Pero su pluma era para cuentos.

El escritor americano versaba sobre los relatos breves que, en la mayoría de ocasiones, vacilaban entre la ironía y el terror. Sería a través de este subgénero que Poe alcanzaría cierta fama en su época – aunque no le permitiera vivir de forma holgada – con obras como La caída de la Casa Usher o El pozo y el péndulo.

Además, Poe no solo trato la literatura en su vertiente creativa, sino que también firmó algunas obras teóricas que, para algunos autores, tienen una intención irónica. La más conocida es Filosofía de la composición.

En este ensayo, Edgar Allan Poe invierte el proceso de la heurística para proponer un proceso lógico para la creación de cuentos. En él, defiende que el escritor/a debe establecer en primeros términos el final de la obra y el efecto que el cuento debe provocar en el lector.

También firmó otros ensayos como El principio poético o Los fundamentos del versos. Reflexiones que no han dispuesto de una gran fama.

Fuentes

  • ALLAN POE, Edgar; El cuervoPoetry Foundation.
  • ALLAN POE, Edgar; Filosofía de la composición
  • ALLAN POE, Edgar; Los fundamento del verso
  • ALLAN POE, Edgar; Solo; Poetry Foundation.
  • ALLAN POE, Edgar; El día más feliz, la hora más feliz; Poetry Foundation.
  • Edgar Allan Poe, poeta y padre del cuento literario moderno, de La Voz de Galicia.
  • Edgar Allan Poebiografía de Poetry Foundation.
  • Edgar Allan Poe: Poemas con Prólogo de Ruben Darío, Aula de Letras, 2012.
  • Edgar Allan Poe: Amor, muerte y mujeres.

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