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Cumbre del Clima: preguntas, respuestas (y preocupaciones)
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Cumbre del Clima: preguntas, respuestas (y preocupaciones)


La Cumbre del Clima se celebra en la sede de la ONU este 23 de septiembre, aunque toda la semana está llena de actos para alertar sobre la emergencia climática. Estas son sus claves, participantes y posibles resultados.

Manifestación en Belgrado previa a la Cumbre del Clima | Efe
Manifestación en Belgrado previa a la Cumbre del Clima | Efe

¿Qué es y para qué sirve?

Es una asamblea estados y otras personalidades relacionadas con la acción climática en la sede de Naciones Unidas en Nueva York. Se celebra a instancias de su secretario general Antonio Guterres. Eso sí, no es una reunión de discursos al uso. Quien vaya tiene que llevar propuestas y acciones concretas y verosímiles.

«La Cumbre Acción Climática no trata de negociaciones. Las negociaciones surgieron en el Acuerdo de París y el programa de trabajo de Katowice y ya terminaron», apuntan desde Naciones Unidas.

En concreto, su Secretario General señaló en su presentación: «Quiero que me informen sobre cómo vamos a frenar el aumento de las emisiones para 2020 y cómo vamos a reducir las emisiones drásticamente para alcanzar cero emisiones en 2050″.

Básicamente, se trata de que estos actores expliquen qué hay que hacer y qué están haciendo para frenar la actual y futura crisis climática. Y, de algún modo, hacer un seguimiento de los Acuerdos de París de 2016, lo que supone de facto dar un público tirón de orejas a Donald Trump, que se retiró del mismo, así como a otros mandatarios que han coqueteado con el escepticismo climático.

La cumbre (distinta al Convención Marco sobre el Cambio Climático) servirá de preparación y retrato político de cara a los futuros acuerdos a los que se llegue en diciembre en la XXV Conferencia sobre Cambio Climático de Santiago de Chile (oficialmente, COP25).

¿Por qué esta cumbre es distinta?

Porque para algunos especialistas en climatología y economistas, estamos ante la última oportunidad de tomar medidas que permitan que la crisis climática sea irreversible.

Cuando se habla de irreversibilidad nos referimos a que el planeta cambiará de tal manera que quedará comprometida la vida en él tal y como la conocemos. Eso implica no sólo pérdida de biodiversidad (sexta extinción masiva), sino cambios muy importantes en las condiciones en que los humanos habitamos la Tierra.

También es la primera en que hay un movimiento cívico de fondo liderado por adolescentes y jóvenes. Los #FridaysForFuture han dado voz a las personas (del llamado ‘primer mundo’) más afectadas por los efectos de la crisis climática. La presencia de la activista sueca Greta Thunberg ha añadido un icono al que se han sumado desde escolares a grandes corporaciones.

¿Quién participa?

Presidentes y primeros ministros de estados europeos y la India; mandatarios de Rusia (que no firmó París, pero ahora está abierto a suscribirlo) y China (el mayor emisor, que sorprendería con un compromiso con mayores recortes de emisiones in situ).

Estados Unidos, en tanto que están fuera de los compromisos climáticos, no está invitado. Tampoco el Brasil de Bolsonaro ni Polonia, Arabia, Sudáfrica, Japón, Australia y Corea del Sur (tienen voz en la Asamblea General, justo después).

La reunión pretende escuchar lo que los estados están haciendo para combatir el cambio climático antropogénico. Trump y Bolsonario coquetean con la idea de que los humanos no están detrás de este calentamiento global y con que los intereses económicos del presente de sus países es más importante que la repercusión del clima en el futuro.

La UE no acude con una voz única, así que serán los premieres Emmanuel Macron, Angela Merkel o Boris Johnson quienes intervengan en solitario. España está representada por la ministra Teresa Ribera y el presidente Pedro Sánchez.

Además, la ONU ha invitado a movimientos civiles, representantes municipales y empresas, como la española Iberdrola.

El activista Bruno Rodríguez señaló el viernes en que «100 empresas son responsables del 71 % de la emisión de gases invernadero» y subrayó que deben tener una trayectoria más sostenible.

¿Qué exige la ONU de aquí a 2050?

Entre otras cosas:

  • Que desde el año que viene se dejen de construir centrales térmicas de carbón (principal emisor).
  • Que se acaben los subsidios a los combustibles fósiles y se fomente el uso de renovables.
  • Que los países reduzcan el resto de emisiones y planten tantos árboles como para que lo que emitan de CO2(eq) sea igual a lo que absorban sus masas forestales (neutralidad de carbono en 2050).

Vamos mal: el año pasado las emisiones globales aumentaron un 2,7% respecto al anterior (1,7%, por la generación de energía). La ONU pide que antes de 11 años reduzcamos nuestras emisiones un 45% respecto a 2010.

¿Qué exige el movimiento liderado por Greta Thunberg?

La activista sueca participó el sábado en una reunión de jóvenes con el Secretario General y este lunes, ante los jefes de estado y gobierno.

Más allá de los eslóganes, centrados en el emblema #NoHayPlanetaB, el movimiento se sustancia en tres reivindicaciones que recientemente se plasmaron en un corto junto a George Monbiot :

  • Proteger la naturaleza: fomentar que sean los mecanismos de recuperación del planeta los que hagan parte del trabajo para devolver el equilibrio climático.
  • Restaurar/reforestar: Recuperar lo perdido. Especialmente, en lo que a masa forestal se refiere. En línea con el punto anterior, los árboles son los mejores captadores de CO2 de la Tierra. Más allá de los incendios recurrentes, la selva amazónica ha acelerado su destrucción durante el último año. Y es el gran pulmón planetario.
  • Invertir en el clima: Dejar los combustibles fósiles en el suelo (en realidad, son CO2 capturado en el pasado) y gastar dinero en fuentes de energía limpias y acciones de recuperación. «Invertimos 1000 veces más en combustibles fósiles que en soluciones basadas en la naturaleza».

¿Cuánto tiempo hay para ‘salvar’ el planeta actual?

El Panel Intergubernamental contra el Cambio Climático (IPCC) alertó hace un año: para frenar este siglo la subida de las temperaturas medias por debajo del límite irreversible de 1,5ºC (respecto a la era preindustrial) las emisiones han de caer el 45% para el año 2030. Pero habría que desarrollar acciones suplementarias. Porque con lo acordado en París no llegamos a los objetivos.

Lo que queda hasta terminar 2020 es el plazo ‘político’ para que los estados firmantes mejoren sus planes de acción climática con dos fechas en el horizonte: 2025 y 2030.

Todo esto está respaldado no sólo por el comité científico del IPCC, sino por otros informes, como el liderado por la Organización Meteorológica Mundial y presentado el domingo.  Ya estamos 1,1ºC de media por encima de las temperaturas de finales del siglo XIX. Nunca se había registrado un calentamiento tan rápido a nivel global, según las evidencias paleontológicas. El periodo 2014-2019 está siendo el más cálido registrado en el planeta.

Tampoco se había formado en tan poco tiempo tanto dióxido de carbono en la atmósfera, al menos en los últimos 10.000 años años.

Respecto a los fenómenos climáticos extremos, el informe destaca que las olas de calor de los últimos años han sido las más letales en todos los continentes, con varios récords. Destaca el preocupante caso de Groenlandia, por su capacidad para verter agua de deshielo al océano.

 

[columns size=»3/4″ last=»false»]CO2CO2: el aire que exhalas y que está matando el planeta [/columns]

 


Las mayores pérdidas económicas mundiales han estado ligadas a ciclones tropicales. Sólo con el huracán Harvey hubo 125.000 millones en pérdidas. «Ciclones tropicales consecutivos sin precedentes del océano Índico golpearon a Mozambique en marzo y abril de 2019”, apuntan en el trabajo. La huida de fenómenos extremos ya es el principal motor de la migración, según Naciones Unidas.

¿Qué podemos esperar?

Más concienciación. Las reuniones más técnicas y los compromisos llegarán en diciembre, en Santiago de Chile. Los movimientos alrededor de esta cumbre son tan interesantes como las propuestas que se desarrollan en el interior del salón de la Asamblea General de la ONU. Ahí quedan las imágenes de las manifestaciones y la presencia de juventud, especialmente femenina, en las protestas.

Los países más pequeños probablemente puedan plantear soluciones interesantes a nivel local, pero los más grandes y contaminantes seguramente no quieran tocar por ahora sus economías, aunque ya hay fondos de inversión que están demandando acciones por el clima, puesto que la estabilidad financiera también está amenazada por la emergencia climática.

Fuentes:

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