Newtral


Conspiración de la pólvora: de fracaso a símbolo de lucha
Siguiente

Conspiración de la pólvora: de fracaso a símbolo de lucha

El 4 de noviembre de 1605 se detenía a Guy Fawkes antes de hacer explotar el Parlamento inglés, así nacía la historia tras V de Vendetta

Manifestante durante el aniversario del 15M, 2019 | Luis H. Rodríguez

4 de noviembre de 1605. Las autoridades de la Corona de Inglaterra detienen en los sótanos del Parlamento inglés a Guy Fawkes, un católico que estaba preparado para hacer explotar 36 barriles de pólvora durante la Apertura de Estado (el 5 de noviembre). Ese día, pasaría a la historia y sería recordado cada año en toda la Commonwealth.

La conspiración de la pólvora (Gunpowder Plot, en inglés) se trató de un intento por parte del sector acomodado del catolicismo inglés de asesinar tanto al rey, Jacob I, como a todo el parlamento inglés para forzar una mejoría del trato hacia los católicos. Fueron 13 los conspiradores, aunque Guy Fawkes (o Guido Fawkes) es el más recordado. Tanto por ser el primer detenido, como por haberse convertido en un símbolo del anarquismo contemporáneo desde los 80 hasta la actualidad.

El origen histórico, católico

Durante el reinado de Isabel I, Inglaterra reforzó la posición de la Iglesia anglicana con medidas contra el catolicismo. Prohibió a los feligreses asistir a misa y los obligó a ir, una vez a la semana, a la eucaristía anglicana. Además, la confesión católica se eliminó de los espacios públicos y privados, para ello estableció multas para aquellas personas que no renunciaran a la autoridad del Papa.

Grabado con los conspiradores de la pólvora.

Estas leyes se reforzaron con la llegada de Jacobo I al trono de Inglaterra, aunque varios informes apuntan a que la ejecución de las mismas se volvió más laxa. Esta situación, y la negativa del rey a revocar estas normas, llevó a un grupo de católicos acomodados a planear La conspiración de la pólvora.

La idea era la de iniciar una revolución católica en toda Inglaterra y, como mínimo, salvaguardar su fe tanto en el ámbito público como privado. A pesar de ello, el elitismo de sus organizadores y el secretismo con el que se mantuvo, hacen dudar de la repercusión real que podría haber tenido. Además, en su búsqueda de conseguir un aliado fuerte, España se negó a participar o apoyar ninguna de las medidas que le propusieron a Felipe III quien, tras la guerra en Flandes, no pretendía meterse en ningún otro conflicto.

“Recuerda, recuerda, el 5 de noviembre…”

“Recuerda, recuerda, el cinco de noviembre, el complot de la pólvora y la confabulación. No existe motivo para el olvido de la pólvora y la traición”. En la década de los 80, Alan Moore y David Loyd redefinieron la historia a través de una de las novelas gráficas con mayor impacto de la historia: V de Vendetta.

La obra, que también fue adaptada al cine, se situaba en un 1997 en el que el fascismo había alcanzado el poder en Inglaterra y había terminado con todos los derechos hasta entonces logrados.  Tras una guerra nuclear, el Estado se establece como un ser propio que dispone de diferentes herramientas: el Dedo, la Boca, el Ojo… a través de los cuales reprime a la población y se asegura de mantener la sociedad “perfecta”.

El protagonismo se lo lleva V, personaje revolucionario y que ha pasado, ya, a la historia de la cultura pop gracias a su rostro: una máscara caricaturesca de Guy Fawkes. Rechazando los orígenes católicos del movimiento, el cómic, tal y como ha explicado en varias ocasiones Moore, hace suyas las consignas anarquistas para realizar una crítica despiada al Gobierno de Margaret Thatcher, entonces primera ministra de Inglaterra.

“El gobierno debe ser quien tema al pueblo”

Desde la salida de V de Vendetta, la máscara que porta V, y tras la que se esconde una identidad nunca desvelada, se ha convertido en un símbolo a nivel mundial. El rostro de Guy Fawkes, que desde 1604 era utilizado como burla en los países de la Commonwealth para bustos y hogueras, es en la actualidad una bandera de las luchas populares.

Manifestante durante el aniversario del 15M, 2019 | Luis H. Rodríguez

En 2006, un grupo anarquista liderado por Adam Weismann protestó contra la versión cinematográfica que, acusaban, no reflejaba los valores revolucionarios de la obra – una postura que el propio Alan Moore apoyó, quien calificó a la cinta de “basura” – con los rostros cubiertos por la máscara. A partir de entonces, la careta ha sido protagonista en muchos movimientos populares.

Durante la Primavera Árabe, el 15M o incluso en las actuales protestas en Chile, se siguen viendo en muchas ocasiones el uso de esta máscara para simbolizar la lucha contra los poderes. Incluso algunos países, como Arabia Saudita, han prohibido el uso de la misma por “ser símbolo de los rebeldes y la venganza”. Además, también es el logo “oficial” (en tanto a que es el más utilizado y extendido) de Anonymus, el grupo de hacktivismo más grande del mundo.

“La máscara simboliza la resistencia sobre cualquier tiranía por eso se usa en China, en España, en Anonymous, en Occuppy Wall Street… porque puede ser usada como un símbolo de resistencia contra cualquier tiranía y por cualquiera”, explicó David Loyd (dibujante de V de Vendetta) durante una entrevista concedida a RTVE en 2013.

Fuentes

¿Quieres comentar?

Relacionados

Más vistos

Siguiente