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El último día de una utopía
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El último día de una utopía

1806 supuso la vuelta de Francia al calendario gregoriano, después del experimento revolucionario de cambiar la forma de contar el tiempo

Lápida de un cementerio francés | (Newtral)

31 de diciembre de 1805. O en Francia, 10 de nivoso del XIV. Ese día, hace 214 años, el calendario nacido en la Revolución Francesa perdió su última hoja. Al día siguiente volvería el orden gregoriano, y Francia amanecería al 1 de enero de 1806.

La idea de la Revolución Francesa era generar un mundo nuevo bajo un nuevo orden. Y para ello, consideraron necesario cambiar el calendario. De la misma manera que cambió el noménclator de algunas calles, para cambiar la ordenación del espacio, se optó por cambiar también la ordenación del tiempo. El matemático Charles Gilbert Romme fue el encargado de partir de nuevo el tiempo. Aunque tras la Revolución, y en un sentido informal, se hablaba del año I el que arrancaría el 14 de julio de 1789, el día de la Toma de la Bastilla, cuando el calendario se adoptó de forma oficial el punto de partida de la historia sería el que correspondía al gregoriano 22 de septiembre de 1792. A partir de entonces, 1 de vendimiario del año I.

El año seguiría dividido en 12 meses, pero esos 12 meses tendrían una cuenta exacta de 30 días, para sumar 360. Los cinco días restantes quedaban consignados como días extras y eran de naturaleza festiva. A esos cinco se les sumaba un sexto cada cuatro años, que correspondía al bisiesto, como el 2020 que ahora empieza.

Los meses también cambiaron de nombre, sin que hubiera una correspondencia cronológica exacta en cuanto a los gregorianos. Todos ellos hacía referencia a fenómenos naturales vinculados a la agricultura. Desde el primero, vendimiario (que alude a la vendimia), a los siguientes: brumario, frimario, nivoso, pluvioso, ventoso, germinal, floreal, pradial, mesidor, termidor y fructidor. Los meses se organizaban en conjuntos de tres -90 días- que se correspondían con las estaciones.

14 años de ruptura con la tradición

De esta forma, el calendario quedaba desvinculado de la tradición católica, en paralelo a uno de los objetos de la revolución: separarse de la religión. El tiempo ya no se contaba en Navidad, domingos -el día del Señor- o Pascuas. El tiempo se contaba en función de la naturaleza agrícola.

Igualmente, cada día de cada mes recibió un nombre, lo que alteró el concepto de semanas. Ya no serían de lunes a domingo, sino de cada día particular al siguiente, organizados por décadas: conjuntos de diez días, de primidi a decadi, en el cual solo el último era festivo.

En su afán refundador, la Revolución trató de cambiar también la cuenta del tiempo, dividiendo el día en 10 fracciones que daban lugar a diez horas. Sin embargo, el pueblo no se acostumbró, y esta reforma fue derogado en 1795 (o en el año III del calendario revolucionario). Para la historia, y como herencia, quedaron curiosos relojes que marcan 10 horas.

Pero la Revolución, al menos en su más pura esencia, fracasó. Tras decapitar a un rey, en 1804 Francia se encontró convertida en imperio y regida por un emperador, Napoleón Bonaparte, que se cansó de contar el tiempo de forma distinta, quizá pensando que le interesaba más conquistar Europa que los meses. El 22 de fructidor del XIII (9 de septiembre de 1805), el Senado decretó la vuelta al calendario gregoriano. “A partir del próximo 11 de nivoso [del XIV], el calendario gregoriano se volverá a utilizar en todo el Imperio francés”, rezaba el edicto.

Cuando el 1 de enero de 1806 llegó a Francia, el calendario republicano francés se convirtió en un objeto para la historia. Hoy, si se visitan cementerios del país galo, todavía se encuentran viejas tumbas, como la de la foto superior, en las que sus habitantes yacen marcados por dos formas de contar el tiempo: la revolucionaria y la gregoriana.

Fuentes:

Los calendarios de la Revolución Francesa. De la Era de la Libertad al Calendario Republicano (José María de Francisco Olmos)
La época de las revoluciones europeas, 1780-1848 (Bergueron, Fullet, Koseleck)

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