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Bulos y ansiedad en época de coronavirus: cómo funciona tu mente y cómo debes actuar
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Bulos y ansiedad en época de coronavirus: cómo funciona tu mente y cómo debes actuar

Sentir miedo o ansiedad frente a una pandemia es lógico. Sin embargo, estas emociones te pueden llevar a incurrir en errores. Te explicamos los mecanismos psicológicos y qué pautas seguir si sientes emociones negativas

Foto: Pantelis Saitas | EFE

Si acabases de ver una película sobre un accidente de avión y te preguntasen cuál crees que es el riesgo de morir en un vuelo, probablemente dirías que es muy alto -o más alto de lo que normalmente pensarías-. Así explica Fernando Blanco —psicólogo experto en sesgos cognitivos y profesor en la Universidad de Deusto— el proceso conocido como “heurístico de disponibilidad”: “Hay una explicación lógica sobre cómo se difunden los bulos, el miedo y el alarmismo: este mecanismo consiste en sobreestimar la probabilidad de que algo suceda”, señala Blanco a Newtral.es.

Este psicólogo extrapola este ejemplo a la situación actual que vive España en relación a la pandemia de coronavirus: “¿Cuál es el peligro real de que te infectes con este virus o de que mueras? A lo mejor no es tanto si echas los números. Pero en vez de eso, estás asistiendo a un bombardeo de casos de gente a la que le ha pasado, que son casos particulares, así como a un bombardeo de bulos y de desinformación. Es muy fácil que te engañes y pienses que la probabilidad es mayor”.

[Recopilamos aquí los bulos, fakes virales, imágenes manipuladas y vídeos sacados de contexto que circulan sobre esta crisis sanitaria]

En situaciones de incertidumbre, hay otro mecanismo que los humanos activamos: la búsqueda de seguridad. “Las personas toleramos mal la incertidumbre. Cuanto mayor es esta, más tendemos a pensar que falta información. Sería algo así como rellenar huecos o agujeros, que son como fisuras en la lógica”, apunta Fernando Blanco. Es en estos momentos de crisis cuando estamos más ávidos de información, por lo que “la buscamos en todas partes, y esta puede ser fiable o todo lo contrario”, añade el psicólogo experto en sesgos cognitivos.

Buscar información para rellenar esos huecos, sin embargo, podría funcionar como una ilusión óptica, tal y como expone Blanco: “En una ilusión óptica interpretas un dibujo de manera incorrecta. Pero eso no quiere decir que tu sistema visual esté mal. Simplemente estás aprovechando patrones que, en tu día a día, son útiles. Te hacen más rápido y más eficiente. Pero con materiales trucados, te pueden llevar a una conclusión errónea”.

Esta rapidez y eficiencia serían contraproducentes en momentos de incertidumbre o crisis, ya que aquí lo favorable es el “pensamiento lento”. Es decir, que en una situación como la de ahora, debemos interpretar la información que no procede de fuentes fiables como si pudiesen ser ilusiones ópticas. Por tanto, ese mecanismo que normalmente te permite ser eficiente en tu vida a la hora de interpretar información de manera rápida, aquí puede llevarte a un estado de miedo y angustia.

Qué hacer si sientes ansiedad, angustia o miedo

La ansiedad es un resorte natural ante una situación de posible amenaza: “En situaciones como esta con el coronavirus, lo natural es que aumenten los niveles de desasosiego, inquietud y ansiedad. Es lo lógico y significa que funcionamos bien”, afirma a Newtral.es Marta Redondo, psicóloga clínica especializada en conducta y salud, y profesora en la Universidad Camilo José Cela. “El problema no es tanto que aparezca la ansiedad, sino lo intolerantes que nos hemos vuelto a ella. Eso y que la ansiedad aumente por los mensajes que nos llegan por redes sociales”, añade.

«Lo recomendable es tener entre dos y tres fuentes fiables que consultemos un par de veces al día», recomienda la psicóloga Marta Redondo

Redondo coincide con Blanco en que ante la incertidumbre, empleamos conductas de control: “Buscamos información y estamos conectados de manera constante, lo que nos puede llevar a un estado de hipervigilancia. Lo recomendable es tener entre dos y tres fuentes fiables que consultemos un par de veces al día. Hay que tener en cuenta que ahora mismo la situación cambia casi a cada momento, y no podemos dejarnos arrastrar por ello porque nos genera inseguridad y sensación de descontrol”, apunta esta psicóloga clínica.

El problema residiría también en cómo elegimos las fuentes para informarnos. “Todos tenemos un punto de partida, un conjunto de sesgos que aglutinamos bajo el concepto ‘sesgo de confirmación’. Es decir, tú tienes una idea preconcebida, que puede ser correcta o incorrecta, y a partir de ahí, toda la información que busques será para corroborar esa idea. A menudo lo hacemos sin darnos cuenta, es un mecanismo inconsciente”, explica el psicólogo Fernando Blanco.

«Si partes de la idea de que no te están contando la verdad, vas a valorar más aquellas informaciones que encuentres y que sean compatibles con tu sospecha», señala el psicólogo Fernando Blanco

A esto se une el proceso del “razonamiento motivado”: “Razonas pero no para avanzar en tu conocimiento, sino para confirmar lo que ya creías. Por tanto, si partes de la idea de que no te están contando toda la verdad, vas a valorar mucho más aquellas informaciones que encuentres y que sean compatibles con tu sospecha”, apunta Blanco.

Como recomendación principal, Marta Redondo propone escuchar a cualquier persona que esté alterada, inquieta, ansiosa o tensa: “No debemos decir: ‘Cálmate’ o ‘estás exagerando’. Hay que buscar en qué realidad se anclan. Para ello podemos preguntarle en qué se basa para pensar eso, y si podría haber otras causas que expliquen, por ejemplo, sus síntomas”.

Emociones negativas en población de riesgo

El Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid (COP Madrid) ha preparado una serie de indicaciones para aquella población que experimente alguna de estas emociones:

  • Nerviosismo, agitación o tensión con sensación de peligro inminente y/o pánico
  • No puede dejar de pensar en otra cosa que no sea la enfermedad o la preocupación por enfermar
  • Necesita estar permanentemente viendo y oyendo informaciones sobre este tema
  • Tiene dificultad para concentrarse o interesarse por otros asuntos
  • Le cuesta desarrollar sus labores cotidianas o realizar su trabajo adecuadamente; el miedo le paraliza y le impide salir a la calle
  • Está en estado de alerta, analizando sus sensaciones corporales, e interpretándolas como síntomas de enfermedad, siendo los signos normales habituales
  • Le cuesta controlar su preocupación y pregunta persistentemente a sus familiares por su estado de salud, advirtiéndoles de los graves peligros que corren cada vez que salen del domicilio
  • Percibe un aumento del ritmo cardíaco, respiración acelerada (hiperventilación), sudoración, temblores sin causa justificada
  • Presenta problemas para tener un sueño reparador

Para ello, recomiendan lo siguiente:

  • Identifique pensamientos que puedan generarle malestar. Pensar constantemente en la enfermedad puede hacer que aparezcan o se acentúen síntomas que incrementen su malestar emocional
  • Reconozca sus emociones y acéptelas. Si es necesario, comparta su situación con las personas más cercanas a usted para encontrar la ayuda y el apoyo que necesita
  • Cuestiónese: busque pruebas de realidad y datos fiables. Conozca los hechos y los datos fiables que ofrecen los medios oficiales y científicos, y evite información que no provenga de estas fuentes, evitando información e imágenes alarmistas
  • Informe a sus seres queridos de manera realista. En el caso de menores o personas especialmente vulnerables como ancianos, no les mienta y proporcióneles explicaciones veraces y adaptadas a su nivel de comprensión
  • Evite la sobreinformación: estar permanentemente conectado no le hará estar mejor informado y podría aumentar su sensación de riesgo y nerviosismo innecesariamente
  • Contraste la información que comparta. Si usa redes sociales para informarse, procure hacerlo con fuentes oficiales

En este sentido, Mónica Pereira, psicóloga especializada en atención en Urgencias y Emergencias, señala a Newtral.es que “la población general debería intentar centrarse en otras actividades más allá de la búsqueda constante de información sobre coronavirus”. “En los medios, como es normal, la información va cambiando constantemente y eso puede dar sensación de ‘no sé a qué agarrarme, todo es mentira, no sé qué está pasando’. Esto genera mucha angustia”, añade.

“Si hay personas que no pueden soportar la ansiedad que les produce la situación, deben consultar con su médico de familia para que les derive a un psicólogo. O que consulten a un psicólogo directamente si tienen la posibilidad”, apunta Pereira. Esto se debe hacer siempre y cuando “las emociones negativas le impidan desarrollar su vida con normalidad”.

La población de riesgo que deba estar en aislamiento se enfrenta a un escenario que puede conllevar “estrés, ansiedad, soledad, frustración, aburrimiento, enfado, miedo y desesperanza”, señala el COP Madrid. Estos efectos, alertan, “pueden durar o aparecer incluso tras el confinamiento”. Por ello, aconsejan que estas personas traten de “mantenerse ocupadas y conectadas con sus seres queridos”.

“Dar un paseo corto por sitios donde apenas haya gente, leer, escuchar música, ver series o películas, hablar por teléfono con familiares y amigos… Esta población tiene que intentar distraerse, siendo consciente de que la ansiedad no va a desaparecer del todo. Sería algo así como tratar de desplazar ese miedo del centro de tu vida”, recomienda la psicóloga Marta Redondo.

En cuanto a la población infantil, Redondo señala que “debemos evitar hacerles partícipes de conversaciones alarmistas, pero sin dejarles en la incertidumbre”. Es decir, “contarles lo que sucede acoplando el lenguaje que usamos a su edad”.

Fuentes consultadas:

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