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171 años desde la primera Declaración sobre los Derechos de la Mujer
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171 años desde la primera Declaración sobre los Derechos de la Mujer


La convención fue el punto de partida del movimiento feminista que hoy recorre el mundo  

19 de julio de 1848. Se celebra la Convención sobre los Derechos de la Mujer de Seneca Falls (Nueva York). Las organizadoras fueron: Lucretia Mott, Elizabeth Cady, Marth Coffin Wright, Mary Ann M’Clintock y Jane Hunt. La asamblea duró dos días y el resultado fue la Declaración de Seneca Falls, el primer manifiesto que reclamaba la igualdad entre mujeres y hombres

La organización de este evento fue posible con la colaboración de hombres reformistas y abolicionistas. Se pretendía celebrar una convención para discutir los derechos sociales, civiles y religiosos de la mujer. Se calcula que llegaron a asistir 300 mujeres, según el ‘National Park Service‘ (NPS). Un público que se atrajo a través de anuncios en los periódicos, pero sobre todo, del boca a boca. 

La Declaración de los Sentimientos -así les gustaba llamarla a sus creadoras Lucretia Mott y Elizabeth Cady– se basó en la Declaración de la Independencia (1776). El manifiesto lo firmaron 68 mujeres y 32 hombres: en total 100 personas que sembraron la semilla de un proceso que llega hasta nuestros tiempos en el que la igualdad real es el objetivo final.

(A la izquierda Elizabeth Stanton y a la derecha Lucretia Mott)

Las ciudadanas estadounidenses no podían votar o tener cualquier tipo de propiedad. Estaban totalmente subordinadas a las decisiones del hombre a lo largo de su vida -primero a través de la figura del padre y después del marido-. Según la organización ‘Teaching Tolerance‘, los creadores de la Constitución y, consecuentemente, la mayoría de los ciudadanos que vivían bajo su amparo -hombres o no- creían que las mujeres eran «infantiles e incapaces de tener pensamiento independiente».

«Todos los hombres y mujeres son creados iguales», así comienza el documento firmado tal día como hoy en 1848.  Y a partir de la siguiente afirmación, «La historia de la humanidad es una historia de repetidas lesiones y usurpaciones por parte del hombre hacia la mujer», se hacia referencia a las opresiones e injusticias contra las mujeres.

La mujer, denunciaban, estaba «civilmente muerta». Al no poder participar en las elecciones ni poder ser representante electa en ninguna cámara, estatal o nacional, la represión la condenaba a no existir políticamente. El marido se convertía en una especie de propietario de la mujer; en caso de separación, a quien se le otorgaba la tutela de los hijos era al hombre, quién contaba con «un código diferente de moral».

La asamblea que se celebró en Seneca Falls marcó el comienzo de una larga lucha por los derechos de las mujeres. El sufragio femenino fue instalándose en los Estados del país -el primero fue Wyoming en 1869-. Hasta que en 1920 con la 19ª enmienda, se garantizó el derecho al voto a todas las personas independientemente de su género a nivel nacional.

El evento tuvo tanta relevancia en la liberación de las mujeres que en 1969 se creó el ‘National Women’s Hall of Fame‘, situado en Seneca Falls. Un espacio donde se recogen los logros de las científicas, investigadoras, atletas y otras grandes ciudadanas estadounidenses, entre las que se encuentran las autoras de la Declaración de los Sentimientos, pero también iconos como Rosa Parks u Oprah Winfrey.

Los sacrificios de ellas y de otras muchas en su día a día, han permitido que hoy podamos disfrutar de múltiples derechos, que no debemos olvidar ni negar.

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