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Podcast Todo es ‘moontira’: la Luna no es parte de Marte
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Podcast Todo es ‘moontira’: la Luna no es parte de Marte


Litografía de los falsos hombres-murciélago de la Luna de 1935
Litografía de los falsos hombres-murciélago de la Luna de 1935 | NY Sun

La Luna no es parte de Marte. Pero sí un pedazo violento de la Tierra. Lo sabemos desde hace poco, pero la Luna y sus orígenes han evocado algunas de las leyendas más bellas de la literatura, la música y la ciencia ficción. También ha sido campo de batalla político y ha inspirado hazañas y guerras en torno a su conquista. Repasamos esa mirada que la humanidad ha tenido a lo largo de la historia con distintos expertos como el geólogo planetario Nahúm-Méndez Chazarra y Felipe Gómez, del CAB-INTA y la mirada única de la astrónoma y divulgadora lunar Eva Villaver, dentro del especial de Newtral sobre los 50 años de la llegada de los humanos a la Luna.

En Melancholia Lars von Trier proponía que el choque de un planeta inesperado con la Tierra nos llevaría hacia la destrucción total. Aunque el cineasta danés pensó que el fin del mundo sonaría a Wagner, nadie sabe qué sonido produjo el mayor cataclismo que ha vivido el globo hace 4.500 millones de años. A diferencia de la peli, en aquella Tierra real, antigua y caliente impactó el llamado planeta Tea.

De aquel impacto se desprendió un enorme pedazo de roca, también caliente, que salió despedido. Eso sí, tan grande, que no pudo escapar del todo a la gravedad terrestre. Quedó atado para siempre en un baile tan peculiar que hizo que una de sus caras siempre mire a los ojos a la Tierra. Aquel pedazo terrenal hoy es conocido como la Luna. Y en su génesis está su misterio: quedó condenada a tener una cara indefectiblemente oculta.

La Luna es parte de la Tierra. Y a ella de debemos, en parte, el aspecto de cuanto nos rodea, desde que el día dure 24 horas (no como hace millones de años, que era más corto), hasta la propia la vida conocida. Una de esas formas de vida singular en el presente se llama Donald Trump.

El presidente del gobierno de los Estados Unidos dijo que quiere enviar una misión tripulada a Marte. Eso no es nuevo. Pero tuiteó, literalmente, que la Luna es una parte de Marte. En realidad creemos que quería decir que una misión a Marte incluiría, como una de sus partes, una visita humana a la Luna. Pero aquella literalidad provocó una airada reacción en las redes sociales.

La Luna no es de queso

Marte dista de la Luna unos 225 millones de kilómetros de media. Así que la influencia del uno en la otra es prácticamente inexistente. La Luna no es parte de Marte, pero sí de la Tierra. Un pedazo de sus entrañas. La Luna tiene un corazón de hierro y una corteza de magnesio, calcio, oxígeno y silicio. Nada de queso.

Pese a que la leyenda de que nuestro satélite es un pedazo de queso se remonta a 1564, fecha de publicación de los proverbios de John Hetwood. Uno de ellos sentenciaba literariamente que la Luna estaba hecha de queso joven. Después de todo, es un elemento de la Vía Láctea. Se solía decir tradicionalmente, en inglés, que cuando algo tenía un aspecto confuso era como confundir un gran queso con la luna reflejada en el agua.

Sin Luna, no tendríamos mareas, al menos, no como las conocemos. Sin Luna, tampoco habría mares lunares. Y es que a algunos accidentes geológicos de nuestro satélite los llamamos mares. Lo hicieron así los primeros astrónomos, que no descartaban que nuestro satélite tuviese agua en forma de océanos.

Son manchas oscuras de basalto, procedentes del relleno de viejas erupciones volcánicas. Nada de agua, aunque Ahora sabemos que hay agua en la Luna. Pero no como océanos superficiales, sino como hielo. Y eso es muy muy interesante si queremos plantar allí una base lunar. Idea, que, por el momento, es cosa de ciencia ficción. Como lo fue pensar que el hielo reinaba en la Luna. Vamos, que la Luna no era de queso pero sí de hielo.

La Luna nazi

Aquella pajarada se hizo popular en la Alemania de entreguerras, y enmedio de un ambiente proclive a la antiintelectualidad. El ingeniero de minas austriaco Hanns Hörbiger y el astrónomo aficionado Philipp Fauth publicaron un libro llamado Cosmogonía Glaciar. Un invento sensacional, pero que se convirtió en Biblia de chiflados. Se dispararon las ventas.

Los seguidores de la Glazial-Kosmogonie afirmaban que la superficie de la Luna estaba hecha de hielo. El problema es que aquello les pareció un buen argumento a los nazis, que con tal de perseguir a los científicos, especialmente judíos, no estaban dispuestos a creer algo demostrado: que la temperatura lunar podía superar los 100 grados. Su mundo de los hielos imaginado era en realidad un infierno durante el día, pero cuando alguien osaba rebatir con argumentos, el mensaje era claro: «O me crees y aprendes, o serás tratado como un enemigo».

El método científico observa los hechos y explora las conclusiones que se pueden extraer de ellos. El «método Velikovski» (y otros similares, como el del creacionismo) primero establecen conclusiones y luego buscan hechos que los apoyen. Si no los encuentran, se los inventan.

En la película Iron Sky en la Luna viven nazis. Ambientada en el año 2018, la distopía cómica viene a contar que tras la derrota de Hitler, parte del ejército huye a la cara oculta de la Luna donde construye una base que aguarda para invadir la Tierra.

Aquella ficción sería consistente con lo que oyeron los astronautas Stafford y Cernan, integrantes de la misión Apolo 10, cuando sobrevolaron el reverso lunar en 1969. En su conversación registrada, se les oye comentar lo extrañados que están ante un sonido, como de música, que parece venir de la cara oculta de la Luna. Un reciente documental vino a avivar el invento según el cual la NASA habría ocultado aquel documento. Pero lo cierto es que la conversación lleva años colgada en internet y no era información clasificada. Y ya en la misión Apolo 16 los astronautas, que oyen también esa especie de música lunar, explican el ruido como una especie de señal propia de los equipos de comunicación VHF.

Justamente, medio mundo pudo ver el momento histórico de la llegada de los humanos a la superficie lunar gracias a la VHF. La terrestre. La de la tele. La próxima visita humana a la Luna seguramente sea en ultra alta definición. En 8K. Igual que el primer pie en Marte. En la NASA ya hablan de que la Luna, en realidad, será un gran repetidor de televisión. Nuestro satélite natural, convertido en trampolín digital de nuestro homínido salto a las estrellas.

En este pódcast nos subumos a nuestra nave virtual y, cual cañón de los hermanos Melies, nos vamos de tour espacial con la astrofísica y profesora de la Autónoma Eva Villaver, autora de Las mil caras de la Luna.

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