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Adolfo Suárez dimite y acaba con el partido de la Transición
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Adolfo Suárez dimite y acaba con el partido de la Transición

Un año después de su renuncia, creó junto a otro exdirigentes de UCD el grupo Centro Democrático y Social (CDS), con el que fue elegido diputado por Madrid en elecciones del 28 de octubre de 1982. 

Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo en el Congreso | Moncloa

29 de enero de 1981. 7:40 pm. Adolfo Suárez, líder del partido de Unión de Centro Democrático (UCD) y presidente del Gobierno interrumpe la emisión de RTVE y dimite de su cargo en un discurso de aproximadamente diez minutos. En él, Suárez explicó que no se iba por “cansancio” o “temor al futuro”. Su sucesor en el cargo, entonces vicepresidente de Asuntos Económicos, Leopoldo Calvo Sotelo, subrayó que realmente se iba “porque ya no era capaz de seguir inventando el futuro”. Pero en menos de un año ya este estaba presentándose a las elecciones del 1982 con un nuevo partido, Centro Democrático y Social (CDS). Semanas después de su renuncia, el 23 de febrero de 1981, durante el debate de investidura de Calvo Sotelo se da el intento de golpe de estado al mando del teniente coronel Antonio Tejero. 

Son muchas las hipótesis que surgieron tras la dimisión de Adolfo Suárez como presidente del Gobierno, desde las posibles presiones de los militares, al cansancio y la falta de apoyo de la Corona, algo que se achacó a la no mención del Rey en su despedida. Pero otras opciones apuntaban más a que esta se debió a la división interna en su propio partido, evidenciada en la rebelión de parte de los miembros más democristianos, que ya habían alcanzado pactos con los de Alianza Popular, e incluso el “acoso” de algunos de ellos, como propuso ABC en su portada del 30 de enero.

En cualquier caso, el hecho fue que tras cinco años a los mandos de la que fue, sin duda,  una de las labores más difíciles de nuestro sistema político, la Transición, el exgobernador de Segovia renunciaba a su cargo por televisión ante la mirada expectante de un país en crisis. 

“Me voy porque las palabras ya no parecen ser suficientes y es preciso demostrar con hechos la que somos y lo que queremos”

Discurso de dimisión de Adolfo Suárez

1980 no había sido un año fácil para Suárez. El PSOE había presentado una moción de censura que, aunque derrotada de antemano, ya que no contaba con el apoyo necesario,  deterioró su imagen. Más, si te tiene en cuenta el acusado descenso en apoyos de la UCD en la elecciones municipales de abril del 1979 donde la izquierda consiguió los principales Ayuntamientos del país. 

La situación en España empeoraba. En el ámbito económico era evidente el ciclo recesivo por las continuas caídas del Producto Interior Bruto (PIB) desde el cuarto trimestre del 79, el aumento del precio del petróleo por barril o la acumulación del déficit hasta representar el 40% de la riqueza de un año, tal y como explica Mariano Guindal en su libro El declive de los Dioses. A todo esto se le añadía las reclamaciones de Andalucía para acceder a la autonomía rápida como Cataluña, País Vasco y Galicia por el artículo 151, denominado por el ministro de cultura Manuel Clavero el “café para todos”, el descontento del ejército por el intento de la izquierda de reconocer los grados y pensiones de los militares republicanos, los daños del asesinato de cinco abogados laboralistas del 77, conocido como la Matanza de Atocha, y el virulento retorno de ETA, sobre todo contra miembros del ejército, “un muerto cada 60 horas”, entre otras cosas. 

Parecía que la sociedad española exigía un cambio. De este modo Suárez, el pro de mantener el sistema democrático, decidió apartarse: “No quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España”. Según él, “se puede prescindir de una persona en concreto”, pero no del “esfuerzo […] para construir una España de todos y para todos”

Tras el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, algunas publicaciones explicaron que Suárez sabía lo que iba a ocurrir, de ahí que dimitiera. No obstante, él mismo explicó en entrevistas posteriores que en ese supuesto “no hubiera dimitido”. Un año después, el 28 de julio de 1982, confirmó su renuncia como presidente del partido. Poco después creó junto a otro exdirigentes el grupo Centro Democrático y Social (CDS). Con él se presentó a las elecciones del 28 de octubre de 1982 y acabó elegido diputado por Madrid

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