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La “nueva normalidad” llega al libro: reconocimiento de fondo y reflexión saturada
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La “nueva normalidad” llega al libro: reconocimiento de fondo y reflexión saturada

El sector del libro fue uno de los más afectados durante el estado de alarma, pero las imprentas comienzan a abrir y las obras a circular

Uno siempre se encuentra, al menos, un par de personas leyendo en el transporte público al día. Quizás el tren y el metro son las imágenes más clásicas que vienen al imaginario, pero también se puede ver en el autobús. Incluso, si se ha tenido esa suerte, se puede cruzar con un peatón que, cabeza gacha, lea mientras camina en el único espacio libre que permite la mascarilla.

Apenas más del 15% de personas leen en el transporte público, según el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros. Ni siquiera hay datos sobre los que se atreven a hacerlo al ritmo de sus pasos. Pero la mayor parte de la gente, prefiere el lugar de residencia como espacio de lectura.

Desde el 14 de marzo de 2020, tras declarar el estado de alarma en España, todo el mundo vio en su hogar el único lugar para leer. Según un estudio de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), los lectores habituales (que al menos leen semanalmente) han crecido 4 puntos y el tiempo medio supera los 70 minutos frente a las 47 de antes del COVID-19. “Son momentos para reflexionar sobre lo vivido y recuperar libros pendientes”, recoge Manuel Rico, presidente de la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE).

Según indica la FGGE, los españoles han visto en la lectura una de las tres actividades que más “han ayudado a sobrellevar esta situación”. Libros pendientes, novedades de antes de la pandemia, ese que nunca compraste por falta de tiempo… la literatura ha logrado establecerse como un recurso de imaginación durante la cuarentena.

Un par de versos para la cuarentena

La declaración del estado de alarma provocó la cancelación de distintos eventos relacionados con el sector. El 23 de abril era el Día del Libro, y aunque se celebró de distintas maneras a través de redes sociales, se cancelaron el mercado de Sant Jordi en Barcelona y la Feria del Libro en Madrid.

Ante el fin de la cuarentena, las librerías han reabierto sus puertas y las ferias ya tienen nueva fecha. En el caso de Sant Jordi, prepara su apertura para el 23 de julio, tres meses después de lo acostumbrado. “Necesitamos una fiesta. Libreros, editoriales, lectores… necesitábamos la fiesta con la rosa y el libro”, asegura María Carme Ferrer a Newtral.es, presidenta del Gremi de Llibreters de Catalunya. Explica que no pensaron que “fuera haber rebrotes hasta otoño” y, aunque son optimistas, están preparados “por si hiciera falta cancelarlo”: “Lo primero es la salud”. Una posibilidad que, finalmente, se convirtió en realidad el pasado viernes 17 de julio cuando la Generalitat de Cataluña anunció que se cancelaba Sant Jordi.

La cuarentena supuso un parón y, sobre todo, perder “uno de los días más importantes del año” en ventas: el 23 de abril, Día del Libro. A pesar de todo, el sector ha sobrevivido. “En esta ocasión, estábamos más preparados respecto a la crisis de 2008”, asegura Carme Ferrer que apela a que las librerías “necesitan estar digitalizadas”. Tener una web, “un blog”, estar redes… ha permitido que, durante el confinamiento, las librerías siguieran cubriendo parte de la demanda. Pero no solo afectó a los libreros.

“Desde el punto de vista teórico, son las condiciones perfectas para estar escribiendo, pero la situación es mucho más compleja”, asegura Manuel Rico, presidente de la Asociación de Escritores (ACE). Rico, que ya cuenta con años de experiencia, confiesa que la cuarentena lo dejó “bloqueado”: “Solo he podido escribir un poema en todo este tiempo”.

Menos calle, más lecturas

Pero la cuarentena no supuso más que otra oportunidad para leer, como reflejan todos las partes del sector. “Son momentos para reflexionar sobre la experiencia y recuperar libros pendientes”, opina Rico que, además, añade que en algunas personas puede nacer “un interés en escribir” incluso. 

“Hemos notado que la gente nos pedía recomendaciones por redes sociales y por teléfono, incluso hay personas que han retomado la lectura”, asegura Carme Ferrer. No solo se ha recuperado aquellos libros que lucían en la estantería a la espera de “tener tiempo”, sino que también ha continuado la adquisición de nuevos ejemplares. Y, a pesar de las dificultades, el papel sigue siendo la opción favorita. Según la presidenta del Gremi de Llibreters, los “primeros 15 días” de cuarentena el ebook fue el soporte favorito, pero “en cuanto se pudo vender a través de Internet” el papel volvió a su lugar. 

Blanca Cambronero, editora de Capitán Swing, cree que se debe a que en España la mayor parte de las personas que lee son “lectores voraces”. “[Los lectores voraces] Ven el libro como una evasión, pero también un objeto al que aprecian y al que les gusta poner en valor”, opina Cambronero. Para Carme Ferrer, es la sensación del libro: “es más que una pantalla. Es el olor a papel, es el cogerlo, el pasar las hojas…”.

Pero no hay que olvidar el contexto de los últimos meses. “Ha crecido el uso del Internet, de Netflix, el tiempo de juego [videojuegos]… no es el que el libro haya ganado terreno”, destaca Rubén Hernández, editor de Errata Naturae, a Newtral.es. Además, cree que igual que “todo ha subido un poco” por los meses encerrados, “todo caerá un poco” en las siguientes semanas.

Aun así, Hernández insiste en que la cuarentena “ha podido establecer nuevos hábitos”. No solo en referencia a la lectura (más habitual) de libros electrónicos, sino que enfatiza en la aparición, leve, del audiolibro en España.

Vehículo de reflexión…

La cuarentena, además, supuso la cancelación de cualquier novedad literaria que estuviera planeada durante ese periodo. Cambronero recuerda que el sentimiento general, tanto en lo personal como en lo profesional, “era la incertidumbre”. En el caso de Capitán Swing, cancelaron el catálogo desde marzo hasta junio con las esperanzas (acertadas) de que para ese mes ya pudieran abrir las imprenta de nuevo.

En su caso, la editorial ha decidido volver a las estanterías con obras que sobrevuelan el “monotema”: las pandemias. La editora es consciente que dedicar las novedades al tema de conversación de, prácticamente, todo el planeta puede contribuir a la “saturación “. “Habrá una saturación de obras, pero también una necesidad de saber y conocer más. Al final, nos han bombardeado, pero el libro permite una reflexión sosegada”, asegura la editora. Manuel Rico comparte la idea de que es “bueno que la sociedad conozca las vivencias de los escritores”, ya que se puede escribir “desde el momento” o “desde la frialdad del recuerdo”. Pero no es novedad, en su sentido más literal, todo lo que brilla. 

Capitán Swing ha publicado tres obras desde que llegó a España “la nueva normalidad”. Dos de ellos, son libros “publicados hace años, pero completamente pertinentes” que ya advertían del peligro de controlar un virus en el mundo globalizado. El tercero, Epidemocracia, sí es una obra creada “de cero” que busca aportar su “perspectiva [desde España]”. 

… y como homenaje al pasado

Otra de las soluciones que han encontrado las editoriales es, simplemente, no publicar novedades, al menos durante los primeros meses de “la nueva normalidad”. Este es el, poco habitual, camino que ha escogido Errata Naturae: “Sería irresponsable”, resume Rubén Hernández. “Aún no soy capaz de responder a las preguntas de mi hijo… no quería apoyar un ‘rearme’ de la ‘nueva normalidad’ sin una reflexión previa”.

“La reflexión no se puede solapar con la realidad”, asegura Hernández aunque admiten ya tener un proyecto sobre “COVID-19 y cambio climático”, por ejemplo. La editorial quiere apostar por los “libros de fondo”, es decir, los ya publicados. “Los últimos días antes del estado de alarma publicamos tres/cuatro libros que casi no tuvieron vida”, relata el editor que cree que es necesario “no dejarlos huérfanos”. 

Esta decisión, asegura Hernández, les ha permitido “hacer un revisión autocrítica” de la forma en que trabajan desde la editorial para “ser algo más éticos y sostenibles” y, a su vez, hacer “una revisión del catálogo inminente”. Una idea, que según el propio Hernández, “han apoyado varios libreros”.

Carme Ferrer, como presidente del Gremi de Llibreters, confiesa que le “encanta” la idea: “A veces matamos a los libros por las novedades”. Según explica, los libreros llevan años “advirtiendo” que se publica “demasiado” y no tienen capacidad “para vender todo lo que sale”, esto los ha llevado, y más después de la cuarentena, a “aprender a elegir qué obras llevar a las librerías”. 

“Los [dos] modelos tienen que convivir”, sentencia Carme Ferrer con el matiz de que el sector necesita “que los libros tengan su vida”. 

Fuentes:

  • Manuel Rico, presidente de la Asociación Colegial de Escritores.
  • Blanca Cambronero, editora de Capitán Swing.
  • Rubén Hernández, editor de Errata Naturae.
  • María Carme Ferrer, presidenta del Gremi de Llibreters de Catalunya.

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