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Enmiendas constitucionales o la dilatación de un mandato infatigable en el Kremlin
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Enmiendas constitucionales o la dilatación de un mandato infatigable en el Kremlin

Los rusos votarán el 22 de abril la propuesta de Vladímir Putin de reformar la Carta Magna para incluir la fe en Dios, perpetuar el matrimonio heterosexual y permitir al presidente postularse a una nueva reelección

Yuri Kochetkov | (EPA/EFE)

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, retiró este miércoles el último obstáculo parlamentario que le impedía permanecer en el Kremlin hasta 2036. La Duma Estatal (Cámara Baja) aprobó de manera definitiva el proyecto de enmiendas constitucionales que propuso en enero y que causó la dimisión en bloque del Gobierno, incluida la del primer ministro, Dimitri Medvédev. Entre otras modificaciones, la reforma permite a Putin postularse en 2024 a otros dos mandatos de seis años.

“El presidente es el garante de la Constitución, de la seguridad, de la estabilidad interna y del desarrollo evolutivo. Precisamente evolutivo. Ya tuvimos suficientes revoluciones. Rusia ha cumplido con creces su cuota revolucionaria. Aún vamos a hacer muchas cosas buenas hasta 2024 y a partir de ahí, ya se verá”, anunció Putin el martes en la Duma.

A favor de la reforma votaron en tercera lectura 383 de 450 diputados, más de la requerida mayoría cualificada de dos tercios (301). El Consejo de la Federación (Senado) ratificó el proyecto unas horas después. El último eslabón está en los ciudadanos rusos, que votarán el paquete de enmiendas en la consulta popular del 22 de abril.

Lo más importante

El proyecto de ley de enmiendas constitucionales inscribe la figura de Dios en la Carta Magna, define el matrimonio como la “unión de un hombre y una mujer” y prohíbe ceder territorios a otros países –incluido Crimea–. También incorpora reformas sociales, como la indexación anual de las pensiones o el apoyo a las familias numerosas, y manifiesta que el ruso es el “pueblo fundador del Estado”.

Pero la enmienda clave es la que habilita que Putin pueda volver a presentarse a las elecciones presidenciales, lo que le permitiría permanecer en el Kremlin hasta 2036. En concreto, establece que la limitación de dos mandatos “no impide a la persona que ocupe el cargo de presidente de la Federación de Rusia participar como candidato en las elecciones en el momento de la entrada en vigor de la modificación”. De este modo, la revisión supondría reiniciar el contador y Putin, que en 2024 concluye su segundo gobierno consecutivo y cuarto en total, podría postularse a otros dos períodos de seis años.

En una intervención excepcional ante la Duma, Putin apeló este martes al miedo a Occidente, a la sagrada “estabilidad”, a la necesidad de una “fuerte vertical presidencial”, a que el país no está preparado para la “alternancia política” y al respaldo de “la mayoría de la sociedad” para justificar sus planes de no dejar el Kremlin en 2024, como le exige la actual Carta Magna.

En sus veinte años en el Kremlin, Putin ha pasado de ser un ardiente defensor de mantener inalterable la Constitución de 1993 a proponer una serie de enmiendas para adecuarla, según sostiene, a los cambios que han tenido lugar en el país. “El mundo cambia. Y estos cambios tienen un carácter radical, yo diría irreversible. Ahora, además, se acerca el coronavirus y los precios del petróleo bailan. Y junto con ellos, las divisas y las bolsas”, argumentó el dirigente ruso.

¿Cuál es el contexto?

El único partido con representación en la Duma que votó en contra de que Putin pueda aspirar a un quinto y sexto mandato fue el Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR). La oposición extraparlamentaria, por su parte, ha rechazado el paquete de enmiendas constitucionales de manera prácticamente unánime.

Para expresar su descontento con la revisión de la Carta Magna, una decena de miembros del partido minoritario de corte liberal Yábloko organizaron este miércoles piquetes individuales frente a la Cámara Baja rusa, con carteles que condenaban el “borrón y cuenta nueva” de los mandatos presidenciales de Putin y una reforma que calificaron de usurpación del poder. Una semana antes, la formación interpuso un recurso de inconstitucionalidad ante el Tribunal Supremo contra la consulta del 22 de abril.

En la misma línea, la oposición extraparlamentaria, encabezada por la formación socioliberal Rusia del Futuro, anunció el martes que organizaría acciones de protesta bajo el lema “Rusia sin Putin” para dentro de diez días. Pero al poco tiempo de difundirse la convocatoria, el alcalde de Moscú, Serguei Sobianin, prohibió la celebración de actividades públicas con asistencia de más de 5.000 personas, en el marco de las medidas para contener la propagación del coronavirus causante de la COVID-19.

¿Qué hay que tener en cuenta?

Tras el sí de la Duma y del Consejo de la Federación, la ley de enmiendas constitucionales se remitirá al Tribunal Constitucional, órgano que debe dictaminar si las modificaciones se contradicen con la ley fundamental del país. El consultor político Yevgeny Minchenko explicó a The Moscow Times que es difícil vislumbrar un escenario en el que dicha institución no respalde la propuesta del Kremlin.

El paquete de enmiendas anunciado por Putin no requiere la aprobación de los ciudadanos en las urnas al no afectar los capítulos fundamentales de la Carta Magna. El presidente ruso, no obstante, ha convocado la votación nacional para ratificar la reforma y ha asegurado que esta no entrará en vigor si no cuenta con el respaldo popular.

La oposición rusa, sin embargo, sostiene que Putin ha optado por someter las enmiendas a una votación y no a un referéndum legal y vinculante porque no hay certeza de que vaya a obtener el apoyo de más de la mitad de los rusos. “Organizan una votación nacional que de manera absolutamente oficial no tendrá ni el más mínimo significado”, denunció el presidente de Rusia del Futuro, Alexéi Navalni.

Según la última encuesta del centro demoscópico Levada, el 47% de los rusos considera que la reforma ha sido propuesta para ampliar las facultades de Putin y permitirle permanecer en el poder más allá de 2024. Asimismo, el Centro de Estudio de la Opinión Pública (VTsIOM, por sus siglas en ruso) señala en su sondeo del 3 de marzo que el 67% del electorado tiene la intención de acudir a las urnas. De este segmento, el 55% respaldará las modificaciones, de acuerdo con los datos del organismo gubernamental.

Los rusos no podrán votar las enmiendas una a una y deberán hacerlo en bloque, según explicó la semana pasada el senador Andréi Klishas, copresidente del grupo de trabajo creado por Putin para modificar la Constitución. “Los ciudadanos deben entender que la aplicación de todas las medidas en su conjunto influirá en la calidad de vida de cada persona”, sostuvo en declaraciones a la radio Vesti FM.

#Fact

Putin inició su cuarto mandato hace dos años, tras ser reelecto con el 76,7% de los votos en los comicios de marzo de 2018. Ha ejercido como presidente de la Federación de Rusia en tres períodos completos (1999-2004, 2004-2008 y 2012-2018), lo que lo convierte en la persona que más tiempo ha ocupado dicho cargo desde la disolución de la Unión Soviética (URSS). También fue primer ministro de su país con Borís Yeltsin (1991-1999) y con Dimitri Medvédev (2008-2012).

El Kremlin decidió celebrar la consulta el 22 de abril para que coincida con el nacimiento del principal dirigente de la Revolución de Octubre de 1917, Vladímir Ilich Lenin, resolución que se ha valido el rechazo categórico de la oposición comunista.

Entre los dos centenares de enmiendas aprobadas por el Parlamento ruso, la que revisaba el mandato presidencial del actual jefe del Kremlin fue presentada por la cosmonauta y primera mujer de la historia en viajar al espacio, Valentina Tereshkova, hoy diputada del partido oficialista y conservador de Putin, Rusia Unida.

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