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La crisis del coronavirus hunde el precio del petróleo
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La crisis del coronavirus hunde el precio del petróleo

El barril de Brent se mueve con descensos que rondan el 4%, en torno a los 56,3 dólares estadounidenses por temor a la caída de la demanda del petróleo

Shutterstock | Pan Demin

La propagación del coronavirus más allá de China ha sacudido los mercados. Este lunes, las bolsas europeas registraron caídas que llegaron a superar el 4% en los principales índices después de la detección de un brote en Italia el pasado viernes. Uno de los activos más afectados ha sido el petróleo. El virus no solo ha generado incertidumbre sobre el futuro de esta materia prima, sino que ha impactado sobremanera a la demanda de crudo casi en tiempo real. Las caídas están llevando al oro negro a sus mínimos de febrero.

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La eclosión en Italia del coronavirus causante del COVID-19 castigó este lunes a las bolsas europeas –en especial a la de Milán–, lastró el precio del petróleo y provocó que la inversión se dirigiera hacia activos refugio como el oro o la deuda.

El Brent es un tipo de petróleo extraído principalmente del mar del Norte y marca la referencia en los mercados europeos. Al comienzo de la jornada del lunes, el barril de crudo Brent para entrega en abril cotizaba a 57,06 dólares estadounidenses y acabó cerrando en 56,30, lo que refleja un descenso del 3,67% frente al cierre del viernes, cuando su valor se cifraba en 58,45 dólares. Este martes, el Brent recuperaba medio punto porcentual, un rebote derivado de la sesión asiática. La caída desde los máximos de principios de año, con la tensión entre Estados Unidos e Irán al alza (cerró el 5 de enero en 70,21 dólares), ha llegado a superar el 20%.

La semana pasada, el oro negro había descendido por el renovado temor a una expansión del coronavirus de Wuhan. El fuerte incremento de nuevos brotes fuera de China, especialmente en Italia y Corea del Sur, ha empujado otra vez los precios a la baja ante la preocupación de una pandemia global. Concretamente en el caso de Italia, donde museos y centros educativos fueron cerrados, los inversores temen que pueda ser el comienzo de una pronta extensión de la enfermedad al resto de países europeos. Este lunes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió de que se debe “hacer todo lo posible” para prepararse “para una potencial pandemia”.

El analista de la consultoría AFI Rui da Mota Guedes asegura que la extensión del coronavirus en Europa –y, en concreto, en Italia–, asustó a los inversores, que han optado por vender renta variable y comprar activos refugio. Por su parte, el especialista de Axa Investment Managers Gilles Moëc considera que la aparición de un foco del coronavirus en la cuarta economía comunitaria “cambia la dimensión del problema”, porque las zonas afectadas representan el 40% del PIB de Italia y el 6% de la zona del euro.

¿Cuál es el contexto?

El 21 de febrero, las autoridades italianas detectaron 14 infectados por coronavirus en la región norteña de Lombardía. Cuatro días después, la cifra de fallecidos ascendía a 7 y los casos de contagio, a 283. El jefe de la Protección Civil, Angelo Borrelli, anunció este lunes en rueda de prensa que aún no se ha encontrado al llamado “paciente cero” que habría originado el brote en Italia, ni tampoco la relación entre los dos focos: uno en Codogno, en la provincia de Lodi, y el otro en Vo’ Euganeo, en Véneto.

Además de la prohibición de entrar y salir en once localidades del norte de Italia, que atañe a cerca 50.000 personas, las regiones afectadas han tomado medidas extraordinarias, como la suspensión del Carnaval de Venecia, fiestas y otros eventos culturales y deportivos, así como el cierre de museos, escuelas y universidades.

El día de la eclosión del virus en Italia, el ministro de Sanidad, Roberto Speranza, trató de tranquilizar a los ciudadanos y aseguró que el Gobierno ya tenía un plan preparado, pues “era evidente que lo que ha pasado podía suceder”. “Italia está preparada. Aplicaremos el plan”, recalcó.

El mismo viernes, las autoridades sanitarias chinas actualizaron las cifras de afectados por el COVID-19 en el gigante asiático: 2.663 fallecidos y 77.658 contagiados. En el Reino Unido, hay 13 pacientes confirmados con el coronavirus.

¿Qué hay que tener en cuenta?

El valor del crudo Brent apenas varió el 31 de diciembre de 2019 (66,03 dólares al cierre), día en que las autoridades chinas informaron a la OMS de casos de neumonía de origen desconocido en la ciudad china de Wuhan, en la provincia de Hubei. Sin embargo, cuando el Comité de Emergencia de dicho organismo de la ONU se reunió el 23 de enero para tratar la multiplicación de nuevos brotes, el barril de Brent inició una caída que se acrecentó a partir del día 30, fecha en que la OMS calificó el problema de “emergencia sanitaria de preocupación internacional”. El valor del crudo cayó hasta cerrar el 3 de febrero en los 54,14 dólares y, tras un ligero repunte, volvió a disminuir hasta tocar su mínimo mensual el 10 de febrero: 53,17 dólares al término de la jornada.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) reconoce que todavía es difícil precisar cuál será el impacto del coronavirus sobre el petróleo, aunque sus estimaciones parten de un retorno progresivo a la normalidad en el segundo trimestre de 2020. La agencia parte de un escenario basado en el estallido del SARS que sacudió China en 2003, en el que la epidemia pueda ser controlada antes del verano. No obstante, considera que “hay pocas dudas de que el virus tendrá un impacto mayor sobre la economía y el petróleo que el SARS”, debido al mayor impacto global de una ralentización en China.

Para el director de investigación económica de Ostrum AM (antes, Natixis Asset Management), Philippe Waechter, el impacto económico del coronavirus es “más grave de lo esperado”, ya que China es un “jugador global con un papel importante en la mayoría de las cadenas de valor”. En su opinión, la epidemia “ha comenzado a generar un shock de oferta que la política monetaria no podrá gestionar”, ya que una rebaja de los tipos de interés elevaría la demanda, pero no resolvería el impacto en la oferta.

Por el contrario, el analista de Vontobel Asset Management Frank Häusler considera que el impacto del COVID-19 en el crecimiento mundial está siendo “bastante moderado”, de 0,2 puntos porcentuales. No obstante, admite que la incertidumbre pesará durante algún tiempo en los mercados.

Rusia y Arabia Saudí tienen previsto abordar la situación actual del mercado petrolero en la próxima reunión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que tendrá lugar el 5 y el 6 de marzo en Viena, la capital de Austria. Durante el cónclave, los países debatirán la duración de su pacto de recorte a la producción de petróleo, que entró en vigor en enero de 2017 y se ha renovado en varias ocasiones desde entonces.

#Fact

El 13 de febrero, la AIE confirmó en su último boletín que la epidemia del coronavirus ha provocado un retroceso interanual de 435.000 barriles en la demanda diaria de petróleo en el primer trimestre de 2020, la primera caída del consumo mundial de crudo desde los peores momentos de la crisis financiera que azotó al mundo entre 2008 y 2009. Igualmente, el organismo dependiente de la OCDE estimó que el crecimiento en todo el año será solo de 825.000 barriles diarios –365.000 menos que lo previsto–, el menor aumento desde 2011.

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