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Rasputín y la leyenda (exagerada) de su inmortalidad
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Rasputín y la leyenda (exagerada) de su inmortalidad

Rasputin, mano derecha de la familia del Zar, fue una leyenda viva por su «capacidad» de huir de la muerte, y aún muerto, aún vive su leyenda

30 de diciembre de 1916. Rasputín, el monje del Zar, asiste a una merienda por invitación del príncipe Youssoupoff . Este le invita a bollos y varias copas de vino, tres concretamente, todo ello especiado con cianuro. “Suficiente como para matar a un monasterio entero”, relata el propio príncipe en sus memorias (Lost Splendor: The Amazing Memoirs of the Man who killen Rasputin)pero no surtió efecto.

Ante la pasividad del místico, Yusupov y su séquito decidió abrir fuego contra su corazón (o muy cerca de él). Cuando parecía ya abatido, Rasputín se irguió y se abalanzó sobre su atacante; lo que le valió varios disparos más. Inconsciente, lo atan y cubren con sábanas para luego lanzarlo al río.

Días más tarde, los funcionarios rusos encontraron su cuerpo congelado. La primera autopsia desvelaba que el monje, a pesar de todo, había muerto ahogado. La leyenda de Rasputín había sobrevivido al veneno y a las balas, pero no al agua que da la vida. Aunque, es exactamente eso: una leyenda. Una autopsia posterior confirmó que la causa de la muerte había sido un disparo en la cabeza. Moría el monje, nacía el mito.

El ruso superviviente

No era primera vez que el monje se enfrentaba a la muerte. Rasputín, aunque respetado, era un hombre que se ganó muchos enemigos, entre ellos, uno de sus maestros. Durante su estancia en un monasterio, el monje Iliodor fue quién le trató de educar y enseñar.

«Es un lerdo, no aprende nada, es más bruto que un tocón», dejó por escrito Iliodor sobre el que se convertiría en confidente de los Romanov. Esto hizo que, a pesar de la fama de sabio, Rasputín viviera como un semianalfabeto: apenas sabía escribir y le costaba leer.

El odio que nació en Iliodor al ver cómo Rasputín ascendía hasta ser llamado para salvar al heredero de los Zar le llevó a planear su asesinato. En 1914, una mujer (de nombre Jionia) persuadida por Iliodor acuchilló al monje en el ombligo cuando este estaba paseando. Sorprendentemente, Rasputín sobrevivió.

Años atrás ya se había enfrentado a Iliodor: en 1911, el obispo Hermógenes e Iliodor trataron de rebanarle su sexo y prohibirle ver tanto a mujeres como a la familia del zar. Ante la resistencia de Rasputín, acabaron golpeándole varias veces con un crucifijo en la cabeza.

Intimidades reveladas

Otra de las grandes cuestiones que rodean al monje ruso hace referencia al tamaño de su pene. Tanto la leyenda como la realidad hablan de un prominente tamaño: algo más de 30 centímetros. Rasputín tuvo una vida sexual muy activa: desde joven participaba en orgías organizadas por los Jlystý (una secta fuera de la Iglesia ortodoxa).

Cuando llegó a los aposentos del zar, Rasputín no redujo su actividad sexual. Algunos testimonios aseguran que el starets fue amante de todas las mujeres de palacio, incluyendo a la zarina Alejandra. Además, la policía rusa tiene registros de sus habituales – incluso varias veces en un mismo día – visitas a prostíbulos o viajes con prostitutas hasta palacio. Incluso llegó a “regalar” una al ministro de Interior: “Al ministro Jvostov envío una damita dulce querida y hermosa”.

No solo frecuentaba las sábanas entre mujeres. Rasputín era un habitual de los círculos homosexuales de la aristocracia rusa y parece que gozó de cierto éxito. Aunque su desdén a la hora de flirtear le valió más de un problema.

Todo esto, y las leyendas que entre las doncellas (y algunos nobles) corrían por palacio, suscitó el mito de que Rasputín gozaba el dudoso título de ser el hombre con el miembro más grande del mundo y la historia: finalmente, alguien se lo cercenó. Algunas leyendas dicen que fueron sus propios asesinos los que lo hicieron, y una de sus doncellas quien se lo quedó; otra que fue una amante de extrañas filias; otra que fue una de las enfermeras de la autopsia…

El supuesto -nadie ha confirmado que sea así- resto de Rasputín se exhibe en el Museo del Erotismo en San Petersburgo. A lo largo del siglo XX, su hija, María Rasputín (más conocida como Rasputina), había reclamado su devolución durante todo el siglo XX en el que, denunció, estuvo “vagando por Europa como una reliquia”.

Fuentes

  • Rasputín, el místico que llevó a Rusia al abismo, de National Geographic
  • YOUSOUPOFF, Félix; Lost Splendor: The Amazing Memoirs of the Man who killen Rasputin; Turtle Point Press, 2014.
  • Cómo demonios mataron a Rasputin (y la verdad sobre su legendario pene), de Gizmodo.

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