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¿Qué ayudas recibe el cine español y por qué está subvencionado?
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¿Qué ayudas recibe el cine español y por qué está subvencionado?

El cine está recogido en la legislación como un “elemento básico de la entidad cultural de un país”.

EFE / Jorge Zapata

Durante la última gala de los Premios Goya, distintas voces cuestionaron, una vez más, las ayudas que se entregan al cine español. Las críticas se intensificaron a raíz de unas declaraciones del director Eduardo Casanova en las que pedía una mayor financiación pública para nuestro cine. El director Pedro Almodóvar utilizó uno de sus discursos para pedirle al presidente Pedro Sánchez y al ministro de Cultura y Deportes Rodríguez Uribes, mayor protección al cine de autor “porque es nuestro futuro”.

En el preámbulo de la Ley del cine se define a esta manifestación artística como un “elemento básico de la entidad cultural de un país. Su contribución al avance tecnológico, al desarrollo económico y a la creación de empleo, junto a su aportación al mantenimiento de la diversidad cultural, son elementos suficientes para que el Estado establezca las medidas necesarias para su fomento y promoción”.

La ley establece distintos tipos de ayudas estatales, de las cuales dos son para la producción de cortometrajes, otra para la participación en festivales internacionales y otra para su distribución. Las restantes son a las que se dedican las partidas más cuantiosas y están enfocadas a la producción de largometrajes. Además, los proyectos pueden optar a ayudas autonómicas o locales que tratan de promover los rodajes en sus territorios.

El modelo ha cambiado desde la entrada en vigor en mayo de 2015, del Real Decreto-ley que modificaba la Ley del Cine de 2007. Hasta entonces, casi todo el presupuesto en subvenciones se destinaba a ayudas a la amortización, es decir, se entregaban en función del rendimiento en taquilla. En 2018, entre los distintos tipos de ayudas, se destinaron 109,5 millones de euros.

Esta medida, que a priori podría resultar razonable, dio lugar a una serie de fraudes, tal y como destapó El País en 2015. Algunos productores y distribuidores llegaron a acuerdos con ciertas salas para inflar el número de espectadores y, por tanto, la recaudación de algunas películas con pases inexistentes o la compra de butacas vacías.

La modificación de la ley en 2015 indicaba que estas ayudas a la amortización dejarían de convocarse en 2019 y que, hasta entonces, se irían sustituyendo progresivamente con ayudas para la producción de largometrajes sobre proyecto.

Entre los criterios a la hora de adjudicar la subvención a un proyecto u otro, se tiene en cuenta el valor artístico del proyecto, el plan de financiación (que garantice su viabilidad) o la solvencia del productor. Es decir, que a la hora de otorgar una ayuda no se exige como requisito un director o un elenco de renombre, ni que se aborden temas concretos en la trama. El importe máximo de este tipo de ayudas es de 1 millón de euros, siempre que dicho importe no sobrepase el 40% del presupuesto.

Si una mujer se encarga de la dirección o de elaborar el guion, el proyecto tiene más posibilidades de recibir una ayuda pública. Una protección especial que busca garantizar la presencia de una mirada femenina en la cartelera. El Informe CIMA, que mide la representatividad de las mujeres en el sector cinematográfico, cifró en 2018 en solo un 20% las películas candidatas a algún Goya que contaban con una mujer en el equipo de dirección o el de guion.

Los incentivos fiscales, otra forma de financiación

Las creaciones españolas pueden deducirse el 25% del primer millón de euros del coste de producción, y el 20% de las cantidades superiores a esa. Para ello, al menos la mitad de los gastos deducibles deben haberse producido en territorio español. Los rodajes en Canarias incrementan el incentivo hasta el 45% para el primer millón y el 40% para los siguientes.

El importe de estas deducciones (junto al resto de posibles ayudas que el film pueda recibir) no puede superar el 50% del coste total de la película. En el caso de nuevos realizadores y de que el presupuesto no supere el millón de euros, el porcentaje puede dispararse hasta el 70%, aunque el Ministerio de Cultura se está planteando aumentar este límite al 75% para películas dirigidas solo por mujeres.

Desde 2014, las producciones internacionales rodadas en nuestro país también obtienen ventajas fiscales. En este caso, se otorgan a partir del millón de euros de gastos en España. Los productores pueden deducirse el 20% de estos gastos hasta un máximo de 3 millones. Los rodajes extranjeros en Navarra recuperan el 35% de lo gastado; en Canarias, el porcentaje es de un 40%.

Esta medida, muy habitual en casi todos los países, tiene como objetivo atraer producciones que necesitan buscar localizaciones fuera de su país de origen. Una situación que aparte de generar empleos directos e indirectos puede potenciar el turismo como ha sucedido, por ejemplo, con el fenómeno de Juego de Tronos en nuestro país. Una producción que se planteó no volver a rodar en España, ya que los incentivos fiscales para rodajes extranjeros no se crearon hasta la entrada en vigor de la Ley del Impuesto sobre Sociedades de 2014.

Estas ventajas fiscales son parecidas a las que ofrecen las diferentes regiones de Estados Unidos a los rodajes hollywoodienses. Solamente California deja de recibir 330 millones de dólares al año, ya que es la partida que concede en créditos fiscales a los rodajes que se realicen en dicho Estado. Entre las nuevas producciones beneficiadas están la segunda temporada de la serie de HBO Euphoria, con 19 millones o la secuela de Space Jam, con casi 22 millones de dólares de concesión.

Francia dedica seis veces más dinero en subvenciones que España

En nuestro continente, el país que mayor presupuesto dedica al cine es Francia. Con una partida de 675,5 millones para 2020, el CNC (Centre National du Cinema et de l’image animée) es un referente mundial. El dinero proviene de los impuestos sobre las entradas, las ventas en formato físico o digital, de los servicios de contenidos bajo de manda y de los distribuidores de televisión.

La institución, fundada en 1946, puede presumir de una gestión que ha hecho de la francesa una de las industrias más respetadas del mundo, con la mayor cuota de mercado (35% en 2019) y las cifras de asistencia a salas más altas de Europa (213 millones de entradas vendidas en el último año según Cineuropa, frente a las 105 vendidas en nuestro país). Fuera de Francia, la recaudación en 2019 fue de 244 millones de euros.

El cine italiano también goza de grandes incentivos. Desde 2016 cuenta con 400 millones de euros públicos anuales, según explican desde la Italian Film Commisions. El fondo se utiliza tanto para otorgar ayudas directas como para la devolución de dinero a través de incentivos fiscales y una protección especial para jóvenes autores. Las ayudas se otorgan en función e parámetros objetivos que tienen en cuenta los resultados económicos, artísticos y de difusión: desde los premios recibidos hasta el éxito en taquilla de productores y distribuidores.

Por otro lado, en Reino Unido, el British Film Institute ha aprobado recientemente un plan quinquenal de 500 millones financiado en parte con los ingresos de la Lotería nacional.

Rodaje cinematográfico | Shutterstock

Un retorno que no es solo económico

La bajada del IVA del cine entro en vigor el 5 de julio de 2018. Hasta entonces, el Estado se quedaba con el 21% de la recaudación; hoy en día regresa por esta vía una décima parte de los ingresos. José Nevado, director general de la Asociación Estatal de Cine ha defendido en conversación con Newtral.es que “la única forma de mantener esta industria es que el Estado pueda adelantar un dinero que luego se va a devolver. De cada euro que se da en ayudas, el Estado ingresa 3 en impuestos”. Nevado no se refiere únicamente al IVA de taquilla, sino a la creación de puestos de trabajo y a las cotizaciones que estos generan.

“Hacer una película es muy arriesgado, el sector está formado por pymes” afirma José Nevado, que añade que mediante las ayudas “se busca salvaguardar historias que van más allá de lo puramente comercial. Películas que pueden hacerte pensar o tienen un valor más cultural”. Nevado también ha querido hacer hincapié en que no todos los proyectos corren la suerte de tener detrás a un gran grupo televisivo (que tienen la obligatoriedad de financiar proyectos audiovisuales europeos mediante el 5% de sus ingresos) y que, por lo tanto, el público a veces ni siquiera se entera del estreno de estas películas.

Además del cine, la creación literaria o las representaciones escénicas, también son beneficiarias de ayudas; pero la cultural no es la única industria que recibe subvenciones. La minería, la agricultura y pesca, o el sector automovilístico, también reciben dinero del Estado.

Fuentes

3 Comentarios

  • No parece demasiado ético el querer explicar algo contando medias verdades, que son peores que las mentiras. Una mentira puede ser dicha sin intención por simple desconocimiento. Pero una media verdad es siempre intencionada y nunca es inocente. El dato que aportáis de la subvenciones de diferentes países al cine en Europa es una media verdad porque ese dato, para que tenga el sentido del esfuerzo económico que hace el país, hay que darlo no como valor absoluto sino en relación al PIB. Tanto Francia como RU duplican nuestro PIB y Italia es un 50% mayor. Siguen gastando más en proporción, pero la diferencia ya no es tan escandalosa. Luego tenemos países como Alemania u otros que hacen un esfuerzo similar al nuestro y otros que hacen un esfuerzo inferior, de los que no nombráis ninguno. Pero lo mas importante para mi es la calidad de una buena parte de esas películas que deja bastante que desear, como demuestran sus fracasos en taquilla y la utilizacion politica que se hace de personas (los actores) que son mediaticas y que están prácticamente todos cortados por el mismo patrón. Se me hace raro que en un pais en el que la población esta dividida practicamente al 50% entre izquierda y derecha, entre los artistas no haya esa misma proporción o al menos no tan descaradamente escorada hacia la izquierda. En todo caso y siendo una profesión tan mediática, no parece que sea representativa de la población en general. La única explicación que se me ocurre para esto, es que para entrar en este mundillo haya una especie de filtraje previo. Me gustaria ver en la gala de los Goya alguna vez algo parecido a lo que ocurrio en la gala de los Oscar de 1999 con motivo del premio honorifico a Elia Kazan por su carrera. Una serie de artistas, los más grandes, divididos en cuanto a sus opiniones respecto a este gran director (lo de gran hombre o no lo dejo a la eleccion de cada uno) y expresandolas libre y respetuosamente. De momento, lo veo dificil.

  • Se echa de menos una explicación más clara y detallada de las razones por las cuales es el cine europeo, y no el de Hollywood, el que necesita ser subvencionado: la inversión que exige producir una película (2 millones de euros de mediana, 3,2 millones de media, ambos en Europa), los riesgos que se asumen, y la necesidad de compensar las ventajas competitivas de las que goza el cine norteamericano, por escala, músculo financiero y por su posición dominante en la distribución internacional. Es decir, las razones que explican que, sin apoyo público, no sea viable el cine europeo, tanto el de valor cultural (en términos del propio artículo) como el «puramente comercial».

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