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La batalla por abrir un hotel en el Parque Natural de Cabo de Gata: de dónde viene y qué puede pasar
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La batalla por abrir un hotel en el Parque Natural de Cabo de Gata: de dónde viene y qué puede pasar

En este paraje idílico, famoso por sortear la explotación turística en los 70, se pretende convertir un cortijo en un hotel rural. La Junta de Andalucía ha dado luz verde y los ecologistas discrepan de la interpretación de la ley.

Playa virgen de Los Genoveses, en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Foto: Wikipedia

El cortijo El Romeral, en Cabo de Gata, está rodeado de los elementos más icónicos de Almería: tierra árida sobre la que asoma la famosa pita o ágave americana traída hace siglos de México y la playa virgen de Los Genoveses, de una riqueza ecológica incalculable. 

Lo que no hay en ese paraje natural es asfalto o edificios, pero sí construcciones rurales y fincas agrícolas. El Romeral es una de ellas, pero la pretensión de sus dueños es que se convierta en un hotel rural de treinta habitaciones aprovechando la antigua estructura. La Junta de Andalucía ha aprobado el dictamen ambiental aduciendo que se trataría de una “rehabilitación” y ahora se encuentra en fase de alegaciones. Asociaciones locales y ecologistas se oponen.

Vista aérea del cortijo El Romeral, en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Foto: GoogleMaps

La finca está situada aproximadamente a un kilómetro de la playa de Los Genoveses, en el corazón del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Este fue el primer espacio marítimo-terrestre protegido de Andalucía en 1988 y desde entonces cuenta con otras ocho figuras de preservación y galardones.

Desde 2006, durante la temporada estival se restringe el aforo diario permitido a los visitantes de la playa de Los Genoveses, y a otra cercana, Mónsul. Algunos años, los visitantes deben abonar cinco euros por vehículo para poder acceder. Este verano será uno de ellos. Quienes llegan a este espacio virgen de la costa almeriense deben dejar su vehículo en un aparcamiento autorizado y andar hasta la orilla. También cuentan con un autobús lanzadera.

La Cortijada de El Romeral está próxima a la parada de autobús y en ella está autorizada actualmente la actividad comercial. Hay un chiringuito que abre durante los meses de verano llamado ‘La Fábrica de Los Genoveses’ y un salón de eventos. La empresa lo publicita en su web como un lugar destinado, entre otras cosas, a la celebración de bodas “con espectaculares vistas a la playa de Genoveses y rodeados por la naturaleza en estado puro”. 

Estos negocios, y el resto de la finca, pertenecen a la empresa familiar Torres y González Díaz SL, más conocida como Grupo Playas y Cortijos. Son herederos de una familia almeriense célebre en la provincia por evitar los excesos turísticos que comenzaron en España en los años 70.

El espacio que pretende convertirse en hotel se construyó en las primeras décadas del siglo XX y está ligado a una figura emblemática de la provincia: la empresaria Doña Pakyta, nombrada Hija Predilecta de Andalucía en 2010.“Doña Pakyta luchó contra la la explotación urbanística en el Cabo de Gata tratando de revalorizar los espacios naturales con construcciones rehabilitadas, como un cortijo del siglo XVII reconvertido en hotel ―el Hotel Doña Pakyta, en el municipio de San José― o potenciando la agricultura y ganadería ecológica con 600 hectáreas de finca y cerca de 1.000 cabras celtibéricas blancas”, cuenta sobre ella la página de turismo oficial de Almería.

Retrato de Francisca Díaz Torres, conocida en Almería como Doña Pakita. Foto: turismodealmeria.org

“Se trata de una familia con un latifundio enorme”,  relata a Newtral.es Juan Manuel Jerez, secretario de la asociación Amigos del Parque de Cabo de Gata. “En el espacio que quieren hacer obras tenían unas chiqueras ―lugar para guardar animales―, era un cortijo de explotación agraria y ganadera con una fábrica de crin vegetal, de cuerda, que extraían de la pita”, explica. La finca tiene 1.237.422 metros cuadrados y 2.376 construidos.

Dos años paralizado

La asociación Amigos del Parque de Cabo de Gata a la que pertenece Juan Manuel Jerez es uno de los colectivos que ha presentado alegaciones para intentar detener el proyecto. No es la primera vez. El promotor comenzó a tramitar la documentación para adaptar la finca a uso hotelero en 2016, cuando aún era presidenta Susana Díaz. Junto a Amigos del Parque, se opusieron Grupo Ecologistas Mediterráneo, Equo e Izquierda Unida Los Verdes (IULV-CA). 

Una de las personas más implicadas en el proceso legal desde el inicio es Quique Ruiz, abogado de Ecologistas en Acción Almería, que opina que el proyecto se ha paralizado hasta ahora gracias a la presión que ejercieron todos los opositores. “En 2016 querían hacer una rehabilitación del cortijo pero aparte, querían hacer una translocación. Es decir, aprovechar los cimientos de una antigua ruina para levantar allí una nueva construcción y ampliar la zona de aparcamiento. Gracias a las alegaciones que nosotros presentamos, la Junta tuvo que rectificar”.

El Gobierno andaluz pidió a los dueños una modificación del proyecto en 2017 para poder dar el visto bueno, esta llegó a finales de 2019. Por eso el proyecto ha estado parado dos años. El nuevo diseño, al que ahora la Junta de Moreno Bonilla ha declarado viable medioambientalmente, ya no contempla la ampliación del aparcamiento prevista en 2016, ni el aprovechamiento de esas ruinas “dada su incompatibilidad con la normativa ambiental”, según indica el dictamen de la Junta de Andalucía al que ha tenido acceso Newtral.es.

Si la Junta desestima las alegaciones y finalmente es favorable, el hotel tendrá 30 habitaciones con terraza, una piscina y la edificación que actualmente tiene uso comercial, llamada La Fábrica, mantendría su uso actual. Es decir, seguirá sirviendo para la celebración de eventos y como restaurante. Se tendrá que abastecer de agua desde la red municipal de San José, a una distancia de una media hora andando. Para la red eléctrica, los dueños del cortijo planean la instalación de paneles fotovoltaicos para autoconsumo.

Imagen promocional de un evento en la finca El Romeral. Actualmente tiene una sala destinada a bodas y otros eventos. Foto: playasycortijos.com

Por el momento, y tras la polémica generada, la delegada territorial de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible en Almería, Aránzazu Martín, puntualizó que se ha autorizado “una rehabilitación del cortijo las Chiqueras” que “no supone una nueva edificación” y defendió que se ha hecho “aumentando las medidas garantistas medioambientales al proyecto y ha contribuido a mejorar sustancialmente su sostenibilidad, introduciendo las pertinentes limitaciones”. Mientras, el PSOE andaluz ha anunciado que denunciará este proyecto hotelero en el Parlamento andaluz y en la Unión Europea.

¿Es legal?

El Cortijo ‘El Romeral’, que en el proyecto presentado se denomina ‘Cortijo de las Chiqueras’, está en una zona catalogada como C1 en el PORN (Plan de Ordenación de los Recursos Naturales), es decir, una zona de cultivos agrícolas tradicionales, forestales, actividades cinegéticas o actividades de educación ambiental donde no se pueden hacer este tipo de transformaciones. Esa es la principal alegación de los colectivos que se oponen al hotel. Pero, entonces, ¿por qué lo aprueba la Junta?

La ley contempla que esto es así, con una salvedad: que el motivo de la rehabilitación sea por interés público o social. Esa es una parte esencial del litigio, la interpretación de la norma. En este punto entra en juego el ayuntamiento de Níjar, cuyo gobierno es socialista, explica el abogado de Ecologistas en Acción Almería, Quique Ruiz: “La normativa deja abierta la posibilidad a una rehabilitación de edificación, pero tiene que ser respetando el uso originario. Es decir, si aquello era un cortijo lo puedes rehabilitar, pero no cambiar el uso del edificio. Para hacer ese cambio el ayuntamiento prevé que es de interés público o social”. El ayuntamiento de Níjar declaró ese interés público en el caso del hotel de El Romeral.

“Dijo que conforme a la normativa no había ningún impedimento. Si el ayuntamiento no declara el interés público y social, allí no se puede hacer nada. Lo que pasa que solo puede decir ‘sí’ o ‘no’, no tiene ningún margen de maniobra, ni es el que pone los condicionantes”, explica el abogado. A raíz de la polémica, la alcaldesa del municipio, Esperanza Pérez Felices, se pronunció a través de una carta publicada en La Voz de Almería. En ella, la propia alcaldesa se hacía una pregunta: «¿Qué margen les queda entonces a los ayuntamientos?». Y respondía: “Pues por ahora sencillamente podemos reivindicar, exigir libertad de acción para poder imprimir sentido común desde la defensa de la autonomía local, pero muy poquito más”.

Imagen promocional de la Finca El Romeral. Al fondo la playa de Los Genoveses. Foto: playasycortijos.com

Otro abogado conocido en Cabo de Gata por su implicación en la lucha contra el hotel El Algarrobico, Jose Ignacio Domínguez, hace la misma reivindicación que Quique Ruiz y los Amigos del Parque. “Es un atrevimiento tremendo pretender hacer un hotel ahí”, dice a Newtral.es. “Ha habido muchas sentencias del Supremo diciendo que en zona C1 no se pueden hacer hoteles. En el parque nunca se ha hecho esta interpretación”, explica.

Los propietarios del cortijo también se han pronunciado. El diario Ideal recoge las declaraciones de Ivan García, director general de Playas y Cortijos, y copropietario de El Romeral, a raíz de la polémica. “Con este proyecto no se construye nada, sino que se rehabilita. Tanto en términos constructivos como ambientales, cumplimos el PORN [Plan de Ordenación de los Recursos Naturales] y el PRUG [Planes Rectores de Uso y Gestión]. Es solo rehabilitar y dar un nuevo uso a un espacio en el que ahora mismo ya viven unas 30 personas”, decía al medio local. Newtral.es ha intentado ponerse en contacto con los dueños del cortijo, pero nadie atendió el teléfono.

Las reivindicaciones

Los colectivos que están en contra de la rehabilitación del cortijo para uso hotelero consideran que el interés público y social admitido no procede en este caso, y que se trataría de un negocio particular y lucrativo que no tiene por qué estar ahí. Además, temen que este cambio de interpretación siente un precedente. Así lo manifiesta Luis Berraquero, coordinador de movilización de Greenpeace en Andalucía, que cree que puede alentar a la construcción. “Aquí la clave es el cambio de uso. Esta es una zona del parque en la que no debería haber una instalación hotelera y puede abrir la posibilidad de que otros ayuntamientos hagan una excepción porque se considere que es un proyecto de gran interés turístico”, expresa. 

Él no solo reivindica el cuidado de la naturaleza, sino de la obligación de preservar los usos sociales y humanos que han determinado cómo es ahora el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. “En este caso, en zonas C1, la ganadería, el uso cinegético, la agricultura… entrarían en conflicto con un uso terciario, hotelero, que puede poner en peligro no solo al ecosistema, sino también al resto de usos tradicionales”.

Juan Manuel Jérez, de Amigos del Parque de Cabo de Gata, habla también de “discriminación turística”. “¿Cómo se come que, por un lado, al público en general le limites la entrada en coche y a los clientes del hotel, los que pernocten y los que vayan a comer o a eventos, no les limites? Además, aumentaría el tráfico rodado en una zona en la que no es conveniente”.

La playa de Los Genoveses es la más grande de la bahía con más de un kilómetro de longitud. Foto: Wikipedia

En el mismo sentido se manifiesta el abogado de Greenpeace Almería, Quique Ruiz: “Ha costado mucho poner ese sistema de limitación y que la gente lo entienda. La gente ahora lo ve como algo positivo para el Parque [Natural]. Hace 20 años se podía acampar en Genoveses y ahora no ¿Por qué hace unos años lo prohíbes y ahora permites un hotel? No tiene sentido”, reivindica.

¿Qué posibilidades hay de que el proyecto acabe obteniendo un dictamen definitivo favorable por parte de la Junta? Si eso ocurriera, hay un plazo para hacer un recurso de alzada, explica Quique Ruiz. También hay otras opciones, como interponer un recurso contencioso-administrativo o una queja a la Unión Europea. De hecho, el Parque Natural forma parte de la Red Natura 2000, cuyo objetivo es asegurar la supervivencia de las especies de áreas protegidas y detener la pérdida de biodiversidad entre los países miembros.

Coinciden en que el papel del Gobierno central en este tipo de litigios es limitado, porque no tiene competencias. Aún así, la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, se ha mostrado contraria a la decisión de la Junta de Andalucía. A pesar de ésta, Quique Ruiz cree que están a tiempo: “Estamos en el trámite administrativo que es el más importante para parar este tipo de actuaciones, con El Algarrobico llegamos tarde”.

3 Comentarios

  • Es zona C1. No hay más que hablar.
    Solo de pensar en ver convertido este espacio natural en un nuevo Benidorm, me dan escalofríos.

  • La Unesco podría retirar el visto bueno, apoyo, al Parque Natural Cabo de Gata. Claro que ésto no entra en la consideración de los propietarios, les importa un pito.

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