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¿Por qué no podemos extinguir incendios como el de Gran Canaria?
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¿Por qué no podemos extinguir incendios como el de Gran Canaria?


Las ‘tormentas de fuego’ son un fenómeno relativamente nuevo para nuestras latitudes. Están ligadas a la emergencia climática y provocan incendios forestales «fuera de capacidad de extinción». 

El incendio de Gran Canaria, sin control, entra en Parque Natural de Tamadaba | Ángel Medina, EFE
El incendio de Gran Canaria, sin control, entra en Parque Natural de Tamadaba | Ángel Medina, EFE

El incendio forestal de Gran Canaria está convirtiéndose en una de las peores experiencias para los servicios de extinción canarios. Declarado en el término de Valleseco el sábado por la tarde, se ha llevado por delante más de 6.000 hectáreas de bosque y es el peor del año en España. Este lunes, a primera hora, el jefe de emergencias del Cabildo de Gran Canaria aseguraba que “en estos momentos está fuera de capacidad de extinción”.

¿Qué implica un incendio «fuera de capacidad de extinción»?

Se entiende que es aquel que, conforme a las previsiones de los técnicos, estará varios días fuera de control humano. «Se trata de grandes incendios forestales (GIF) en situaciones muy adversas de ignición», precisa a Newtral el catedrático José Manuel Moreno Rodríguez, director del Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM). Es decir, ni medios aéreos ni terrestres pueden anticipar un control de las llamas y sólo cabe esperar a que «el incendio llegue a un punto en que se acabe el combustible, que es fundamentalmente pino canario«, añade la ambientóloga Lourdes Hernández (@LourdesWWF) coautora de este informe sobre los GIF publicado por WWF en 2018.

Igualmente, los técnicos habrán de esperar a un «cambio en las condiciones ambientales», fundamentalmente, viento y humedad. «La prioridad es proteger vidas humanas, como tristemente aprendimos de los incendios de Guadalajara [en 2005, 11 miembros de los equipos de extinción murieron]», recuerda el profesor Moreno, autor de este estudio sobre los últimos incendios forestales españoles.

¿Por qué es tan complicado el incendio de Gran Canaria?

Porque la orografía de la isla está haciendo especialmente complicada la intervención de los medios terrestres, coinciden ambos expertos. Las llamas han entrado Parque Natural de Tamadaba, y Federico Grillo señaló a los medios que “tiene todo el macizo por delante” y que “meter medios allí sería un suicidio”. «Este incendio apunta mal», recalca Lourdes Hernández en conversación con Newtral. «Hay un único acceso, hay viviendas en el interior…». Y hay un dato en el que hace hincapié: «probablemente se ha alcanzado el máximo de eficacia a la hora de abordar este incendio». Se han movilizado todos lo medios posibles, pero su uso queda limitado a estas alturas para no poner en riesgo al personal de extinción.

El incendio de Gran Canaria deja una estela de humo y ceniza visible desde el espacio | NASA EOSDIS
El incendio de Gran Canaria deja una estela de humo y ceniza visible desde el espacio | NASA EOSDIS

Entre 2008 y 2017, los GIF fueron responsables del 36% de la superficie total afectada. En los dos últimos años, el 50% de la superficie quemada lo hizo en un gran incendio forestal. Esta cifra revela que, por mucho que se avance en los dispositivos de extinción, el impacto de los GIF continuará en aumento si no se invierte en reducir la inflamabilidad del paisaje, según recoge el informe de WWF.

En el caso canario, los barrancos actúan como un factor de propagación, árboles altos en llamas «a favor de la pendiente y el aire caliente cargado de gases», que se suman al combustible del pino canario y matorral. Las lenguas de fuego han alcanzado los 50 metros de altura. Y la montaña es una trampa de humo.

Por otro lado están las condiciones ambientales. Fundamentalmente, «hay tres factores cambiantes que son determinantes en la evolución de un incendio forestal: temperatura, humedad/lluvia y viento», aclara Moreno. Y se está dando la «tormenta perfecta».

¿Es esto lo que llamamos ‘tormenta de fuego’?

El Jefe de Emergencias Federico Grillo ha asegurado que estos incendios forestales «nuevos no tienen nada que ver con lo que había antiguamente» y no ha dudado en señalarlo como «algo más parecido a una tormenta de fuego».

Desde 2017 escuchamos el término tormenta de fuego. No es un término científico, precisan los expertos consultados, pero sirve para hacernos idea de un fenómeno que no era tan habitual en España. Lourdes Hernández destaca que se trata de incendios muy virulentos, normalmente con temperaturas por encima de los 30ºC, con humedades no superiores al 30% y rachas de viento superando los 30 km/h. Es lo que llaman los técnicos la ‘regla del 30/30/30’, que está detrás de aproximadamente un tercio de los GIF. También se habla de ‘incendios [forestales] de sexta generación’, como los de Portugal en 2017 (es pronto para calificar así el de Gran Canaria), «aquellos que liberan tal nivel de energía que modifican la meteorología de su entorno, generando tormentas de fuego», describía la ingeniería técnica forestal Mónica Parrilla de Greenpeace el pasado julio.

[blockquote align=»left» author=»Lourdes Hernández, WWF»]En estas condiciones, se pueden generar grandes columnas de convección [con viento] formándose una especie de tormentas, donde puede ‘llover fuego’.[/blockquote]

En estas condiciones, «se pueden generar grandes columnas de convencción», explica Hernández. Aire ascendente y que choca con una masa de aire más frío al subir. El aire frío circundante en el suelo puede ocupar muy rápido el espacio dejado por el aire que ha subido, es decir, se produce un viento que alimenta al sistema. Como en una tormenta eléctrica, de ese choque pueden generarse chispas que saltan hasta grandes distancias. «Se han detectado diseminadas a distancias de hasta 2 km. Es como si, literalmente, lloviese fuego«.  Las lluvias de cenizas a altísima temperatura son propagadoras del incendio sin una humedad relativa del aire superior al citado 30%. Esto es un fenómeno bien conocido en armas nucleares.

Moreno habla más bien de «situaciones muy adversas, en fuegos que se pueden detectar muy rápido pero cuyo perímetro termina siendo de varios kilómetros» muy rápidamente, tal y como ha ocurrido en Gran Canaria.

El meteorólogo y divulgador José Miguel Viñas (@divulgameteo) explica que aunque es difícil prever el comportamiento de un fuego, dadas las rachas de viento, sí existen patrones atmosféricos. Tal y como cuenta eltiempo.com, «en el Hemisferio Norte, la fuerza de Coriolis desvía hacia la derecha cualquier objeto que se desplace en el plano horizontal. Las corrientes de aire no son ajenas a dicha desviación, lo que permite anticipar las zonas de terreno a donde puede dirigirse el frente de un incendio en las próximas horas. Hay un problema, y es que la rafagosidad del viento –avivada por la propia dinámica del incendio– complica el éxito de este tipo de pronósticos, particularmente, cuando tenemos una situación meteorológica marcadamente ventosa, lo que, como antes se comentó, complica sobremanera las labores de extinción». Si las ráfagas paran, en un incendio cerca de la costa, sí que las brisas pueden ser un factor que pronostique bien el comportamiento de un incendio.

¿Tiene que ver este incendio con la emergencia climática?

Sin duda. Los dos expertos consultados vinculan éste y otros incendios recientes a la situación de emergencia climática. José Manuel Moreno es, además, uno de los expertos mundiales del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC). En Canarias, como en la región mediterránea, hay un elemento clave: «el adelanto del verano en términos de temperatura e hídricos«. Es decir, hace más calor antes, se producen olas de calor al final de la primavera y las lluvias se distribuyen de forma más irregular. Un pinar más seco (como el de Canarias, este año) es un combustible más eficaz. Y, en este caso, incendia sobre incendiado. El incendio de Artenara apenas terminó deestabilizarse el pasado martes. El peor GIF canario fue en 2007 y afectó a la zona de Tejeda, en la misma isla.

«El primer incendio que claramente vinculamos al cambio climático es el de Portugal de 2017 en Pedrógão Grande», dice Hernández. «Le siguieron, con similares características, los de Grecia en 2018 y algunos de la costa española». Junio y julio han batido récords de temperatura a nivel mundial y «han coincidido con meses sin lluvia». A eso se suma el viento. A diferencia de los GIF de Francia, «en los de España hay bastante consenso sobre su vinculación a cambios en los vientos» en los últimos años, aunque no se manejan modelos tan precisos ni se pueden sacar conclusiones tan claras como con la temperatura.

¿Es ‘peor’ un incendio en Canarias?

«Los incendios en Canarias –explica Moreno– van y vienen, pero tenemos que prestar atención a la predisposición de un terreno a los GIF. Y eso tiene que ver con la recurrencia y la intensidad de los incendios». En su estudio, en que participan sus colegas de la Universidad de La Laguna, señalan que «prácticamente la totalidad de siniestro dispone de causa humana, destacando los intencionados y las negligencias. Aunque la estadística señala un bajo número de incendios, éstos han sido de gran relevancia en los últimos años».

En general, un problema de los incendios de la región mediterránea es que les da poco tiempo a regenerarse antes de otro incendio. «En Levante, por ejemplo, los pinares (pino carrasco) no tienen tiempo de crear un banco de semillas en la cubierta. En Canarias, sin embargo, el tipo de pino endémico tiene «una mejor capacidad de rebrote».

En todo caso, el desastre es mayúsculo, según lo ve Hernández. «Pensemos que si arden 6.000 hectáreas en una isla, las llamas devoran un porcentaje de superficie». Se calcula que Gran Canaria tiene un 15% de superficie arbolada. Sin duda es «de los peores de su historia».

Mantener limpio el monte tampoco es fácil en un terreno tan escarpado. Esta mañana, Federico Grillo aseguraba que apenas se puede, «en un escenario [de recursos] idílico, limpiar un 30%» como mucho.

¿Es el peor incendio de la temporada?

Claramente. Por número de hectáreas devoradas, aunque éste no está siendo un año particularmente malo en lo que a GIF se refiere hasta el comienzo de agosto. El peor año fue 2012, con 157.031 hectáreas destruidas. Hasta agosto, este 2019 habían ardido 56.507. Aunque hay más incendios que el año pasado, vienen siendo menos grandes. Según datos del Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación, 2019 se coloca como el quinto peor año de la década. En 2007, en Gran Canaria se devastaron 18.273 hectáreas en el incendio de Tejeda. En el ranking, España es el segundo país europeo que más incendios forestales sufre al año. En la web del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación hay una buena recopilación de todos estos datos.

En general, tenemos menos incendios en la cuenca mediterránea, pero tienden a una mayor virulencia. WWF destaca factores como «la urbanización y los usos recreativos del monte». Hernández asegura que «no puede ser que se vea gente cazando en Gran Canarias cuando se ha advertido del alto riesgo de incendios». Este y otros colectivos ecologistas vienen denunciando que entre los factores que promueven los GIF está el abandono de las zonas rurales y sus consiguientes labores de mantenimiento. «Aunque todavía hay que concienciar a la ciudadanía sobre los riesgos de sus actividades en el monte«, concluye Hernández.

Para Moreno, está por ver que sea el peor del año. «Recuerdo hablar a finales de agosto de 2006 con un colega y le dije algo así como: parece que lo peor ya ha pasado. Y fue ese el año en que Galicia ardió en septiembre por los cuatro costados. Hay que ser muy cautos y esperar a que llueva».

3 Comentarios

  • En agosto 1988, se produjo un gran incendio en Tamadaba los técnicos de aquella época considerado que había que entrar en el pinar y intentar controlarlo, con muchos menos medios que ahora, en 24 horas los controlaron, con mucho riegos y con militares, personal del cabildo y personal de los pueblos de la zona en su mayoría.

  • En la primera semana de julio de 2016, el ingeniero y experto FERRÁN DALMAU ROVIRA alertó de la inminencia de un pavoroso incendio en Gran Canaria. No fue una profecía sobrenatural, obviamente, sino la conclusión de analizar las condiciones ambientales de la isla. La alerta se produjo, paradójicamente, en unas Jornadas sobre Gestión de la Información en Desastre y Emergencias organizadas por el Cabildo de Gran Canaria la primera semana de julio de 2016. Varios medios, locales y nacionales; prensa, radio y tv; se hicieron eco con absoluta nitidez de la extrema gravedad de la alerta del incendio. La impresión que da es que el vaticinio se cumplió porque nadie tomó medida alguna.

  • Un pirómano que quiere hacer daño sabe estas claves: altas temperaturas, baja humedad y viento…
    Lo sabía el que empezó el fuego en Valleseco.
    Toda la condena posible contra este delincuente

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