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Fact Fiction

‘Por cien millones’: la historia real de tres mecánicos que secuestraron a Quini, delantero del FC Barcelona, en 1981

Por cien millones
Foto: Movistar Plus+.
Tiempo de lectura: 7 min

El 25 de marzo de 1981 la Policía encontró y liberó a Enrique Castro González, futbolista del FC Barcelona conocido como Quini, tras haber estado 24 días secuestrado en un sótano de un barrio de Zaragoza. Por cien millones cuenta la historia de los tres mecánicos en paro, sumidos en las deudas, que retuvieron al futbolista en un zulo construido en su taller a cambio de cien millones de pesetas. 

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  • “Los de la ETA y el GRAPO secuestran a gente día sí y día también y casi nunca les pillan”, dice uno de ellos en la serie al planear el secuestro que acaparó todas las portadas de periódicos. 
  • Por disparatados que parezcan los métodos, Nacho G. Velilla, el director de la serie, aseguró a El País que “el 80 o 90%” de lo que muestra la serie ocurrió así de verdad. 

Los secuestradores eran “absolutamente normales”. Una de las licencias creativas que se tomó la serie fueron los perfiles de Raúl, Jorge y Alfonso (nombres ficticios de los tres secuestradores en la serie). No se sabe mucho de los tres hombres en la vida real porque eran personas “absolutamente normales”, lo que dificultó su localización, según señaló a la revista Líbero Juan Martínez, uno de los policías que formó parte de la investigación en 1981.

  • “Pasaban totalmente desapercibidos. No habían roto un plato, no tenían antecedentes, no se relacionaban con delincuentes”, añadió. 

Velilla explicó en una entrevista con Europa Press que ese “10%” ficticio fue creado a partir de un titular de la revista aragonesa Andalán, que fue de las pocas que había tenido contacto con los secuestradores: “El listo, el manitas y el torpe”. 

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  • El director matizó al Heraldo de Aragón que los mecánicos seleccionaron a Quini por una revista de corazón, que citaba declaraciones de sus compañeros definiéndolo como una persona “con buen talante y buen corazón”. La serie lo reproduce de la misma forma. 

El contexto político perfecto. En Por cien millones, Raúl, Jorge y Alfonso se salvan de ser descubiertos gracias al golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 en el Congreso. Antes de secuestrar a Quini, mientras preparan el zulo, dos policías visitan su taller porque estos llevaban meses sin pagar el alquiler del local al suegro de Jorge. Cuando los agentes proceden a inspeccionar el espacio, se escucha en la radio la famosa frase de Antonio Tejero en el Congreso: “¡Quieto todo el mundo!”. La Policía abandona el lugar a toda prisa. 

  • No hay registros de que el 23F librara a los mecánicos de ser descubiertos, pero es cierto que este suceso ocurrió días antes de que secuestraran a Quini. 

Este recurso ayuda a entender el inestable clima político de España en aquel momento. En plena transición democrática y en los años más mortales de ETA, el contexto político jugó a favor de Raúl, Jorge y Alfonso. 

  • “Con lo revuelto que está todo [en el país], la gente se acojonará y pagará lo que sea”, señala Alfonso en la serie cuando planeaban el secuestro. 
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¿ETA, GRAPO o “una banda muy profesional”? La Policía valoró muchas teorías antes de llegar a los tres mecánicos zaragozanos. En Por cien millones un agente policial señala que “tal y como anda este país podría ser cualquiera”. Acto seguido, señala que “esta gente tiene los conocimientos, la experiencia y una muy buena infraestructura” y que es “una banda muy profesional”. 

  • En la vida real, el Heraldo de Aragón informó de que la Policía comenzó investigando la implicación de un grupo en Sudamérica. Por otro lado, en un momento de la serie la Policía le dice a la familia de Quini que han investigado a la mafia calabresa en el sur de Francia. 

En realidad, varios grupos aprovecharon la situación y reivindicaron el secuestro de Quini, según informó el Heraldo de Aragón el 3 de marzo de 1981. Pero todas las reclamaciones fueron falsas. Por ejemplo, la del ultra Batallón Catalano-Español.

Raúl (interpretado por Gabriel Guevara), Jorge (Vito Sanz) y Alfonso (Raúl Arévalo) en la serie. Foto: Movistar Plus+.

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El día D. En Por cien millones los mecánicos esperan a Quini en las afueras de su casa y le obligan a entrar en su propio coche a punta de pistola. En la vida real, le asaltaron en una gasolinera, según recoge Líbero

Lo que sí es fiel a la realidad es la escena (casi cómica) que se dio una vez metieron al futbolista en los asientos traseros del vehículo. Quini tenía un coche automático, raro en aquella época, que los secuestradores no sabían conducir, por lo que el propio deportista les explicó cómo hacerlo, según afirmó Velilla al Heraldo de Aragón.  

  • Asimismo, la serie recrea con todo detalle el zulo donde estuvo retenido Quini, como se puede apreciar en las fotos que tomó del taller el Heraldo de Aragón. 

La fiebre de las cabinas telefónicas. Según Líbero, Telefónica le dijo a la Policía que tenía un sistema para localizar la cabina o el teléfono particular desde donde llamaban los secuestradores para pedir el rescate. Esto derivó en un “comando anticabina” que consistía en que cuando llegaba una llamada, “todas las cabinas de Barcelona se abordaban”, afirmó Martínez. 

  • El agente aseguró que una vez detuvieron a “un pringao” que se hacía pasar por uno de los secuestradores, pero nunca a los reales, que llamaban desde Zaragoza. 
  • El director explicó al Heraldo de Aragón que una de las llamadas que aparece en la serie “es una transcripción literal de la original”. 

El periplo de la entrega del rescate. En la serie, el mayor problema que se encuentran Raúl, Jorge y Alfonso es cómo realizar el intercambio entre Quini y el dinero. De hecho, en Por cien millones citan dos veces a la familia del futbolista, pero no se llega a hacer la entrega de dinero en ninguna de ellas. 

La familia de Quini sugiere a los secuestradores, recomendados por la Policía, ingresar el dinero del rescate en una cuenta de Suiza. “Al haber secreto bancario, podría retirar el dinero sin levantar sospechas”, asegura un amigo del futbolista a Alfonso. Así ocurrió en la vida real, concretamente en una cuenta del banco Credit Suisse, según El Periódico.

  • Uno de los secuestradores viajó a Ginebra para retirar el dinero de la cuenta. Sin embargo, abrió la cuenta a su nombre, por lo que fue fácilmente identificado e interceptado por la Policía en Suiza. 
  • Después de ser interrogado, acabó confesando el paradero de Quini y sus dos compañeros fueron detenidos. Por cien millones narra este proceso de la misma forma. 

El perdón de Quini. Los secuestradores fueron condenados a diez años de prisión además de a una indemnización de cinco millones de pesetas. Quini, sin embargo, renunció al dinero y les perdonó públicamente, tal como refleja Por cien millones

  • “Si fuera por mí, ya podrían estar en la calle”, afirma Quini a las familias de Raúl, Alfonso y Jorge antes del juicio en la serie. 

Quini (interpretado por Agustín Otón) en la serie. Foto: Movistar Plus+.

Fuentes
  • Noticias del 'Heraldo de Aragón'
  • Noticia de 'Mundo Deportivo' del 3 de marzo de 1981
  • Noticias de ‘El País’
  • Artículo de ‘El Periódico’
  • Entrevista del 'Heraldo de Aragón' a Nacho G. Velilla

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