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No, un código en la pegatina de la fruta que empiece por 44 no indica que es transgénica
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No, un código en la pegatina de la fruta que empiece por 44 no indica que es transgénica

Circula por redes sociales una publicación que advierte de que los cuatro dígitos que lleva la pegatina de la fruta indica «que está manipulada genéticamente, que lleva pesticida y que es de la marca monsanto». No, nada de eso es cierto.

El código impreso que se puede ver en la pegatina fotografiada (4416) sólo informa de que esta fruta es una pera de la variedad Anjou de tamaño grande. Se denomina código PLU (Price Look Up) y se trata un sistema global creado en 1990 e ideado para facilitar la venta y la realización del inventario de productos a granel a minoristas de todo el mundo. 

Está regido por la IFPS (International Federation for Produce Standards), es voluntario ―se basa en la cooperación de asociaciones de frutas y verduras de todo el mundo― y no está regulado por ningún gobierno. Para verificar esta información nos hemos puesto en contacto, a través de Poscosecha, con Nancy Tucker y Ed Treacy, ambos son miembros de PMA (Produce Marketing Association), una asociación comercial que representa a compañías de todos los segmentos de la cadena de suministro de frutas y vegetales frescos y flores a nivel mundial.

«No hay un código para los GMOs [organismos modificados genéticamente]. Y es la primera vez que oímos hablar de este falso rumor. El numero ‘44’ no significa nada en el Sistema de Códigos PLU», especifican. Ed Treacy, además de vicepresidente de la cadena de suministro y sostenibilidad de PMA, fue presidente de la ya citada IFPS.

Desde AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición), dependiente del Ministerio de Sanidad y Consumo, ratifican que estos códigos no siguen ninguna regulación estatal porque no tienen nada que ver con la seguridad alimentaria, sino que son internos. 

También hemos hablado con Luis Castelló, gerente de S.A.S.I.L. Ibérica, empresa representante en España de Sinclair, una de las principales empresas de etiquetas del mundo. «Los PLU no están pensados para ampliar la información a los consumidores, sino para una mejor venta de la fruta o verdura cuando pasa por caja o cuando se va a la báscula y solo te va a decir lo que es, no cómo se ha cultivado ese producto», explica.

La IFPS especifica en su guía de uso que las pegatinas adheridas a los cultivos tendrán cuatro dígitos cuando sean productos cultivados convencionalmente. En cambio, si hay cinco (un 9 antepuesto al resto) significará que las frutas o verduras son orgánicas. Según la definición de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, los alimentos orgánicos sólo podrán llevar esa referencia «si son el producto de un sistema de agricultura orgánica que utiliza prácticas de gestión orientadas a mantener ecosistemas de productividad sostenible, y combaten las malezas, plagas y enfermedades por medio de una mezcla diversa de formas de vida mutuamente dependientes, mediante la reutilización de residuos vegetales y animales, la selección y rotación de cultivos, la ordenación del agua, y prácticas adecuadas de labranza y cultivo».

En la actualidad hay más de 1.400 códigos PLU pero, según nos cuenta Luis Castelló, en España empiezan a ser sustituidos por los códigos de barras. Estos contienen más información de la que incluye el PLU, pero muchas veces el criterio para utilizar uno u otro tipo de distintivo puede ser estético. «La etiqueta con código de barras es mucho más fea y tiene que ser muy grande, con lo cual [algunas empresas] ponen la marca comercial junto al PLU», aclara Castelló. La página de IFPS cuenta además con un buscador de códigos en la que se puede consultar el significado de cada uno, y también un listado en el que incluye todos ellos.

Fuentes

 

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