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Nikola Tesla, el pionero eléctrico que murió relegado
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Nikola Tesla, el pionero eléctrico que murió relegado

Tesla imaginó el wi-fi, el control remoto, los radares, los rayos x… El científico sentó las bases de la tecnología actual. 

10 de julio de 1856. En Smiljan, un pequeño pueblo de la actual Croacia, nace “un hijo de la luz”, Nikola Tesla, uno de los grandes inventores del siglo XIX. Relegado en la historia a un segundo plano tras Edison, muchas de sus visiones ya son una realidad. 

Tesla es uno de lo genios desconocidos de la historia. Excéntrico para la época, su vida estuvo llena de luces y sombras. Nunca tuvo gran apego a lo material, por lo que en diversas ocasiones se vio trabajando rutinariamente para sobrevivir al día a día. Sufrió enfermedades graves como el cólera, que le dejó en cama más de nueve meses. Y aunque era un apasionado de algunas materias de estudio, como la física, fue muy irregular en su formación académica. Aún así, siempre tuvo claro que quería ser ingeniero. Según expone el Museo de Belgrado, al que da nombre, el inventor registró hasta 310 patentes de desarrollo de los sistemas eléctricos.

(Napoleon Sarony)

De entre todos los inventos y tecnologías, la gran obsesión de Tesla era la transmisión inalámbrica de energía, que ocupó gran parte de su vida desde 1880. De esta pasión surge uno de sus grandes inventos, el transformador resonante o bobina de Tesla, con el que llegó a afirmar, a primeros de 1891, que había demostrado la transmisión inalámbrica, aunque nunca pudo llevarla a cabo de forma eficiente. El wi-fi que anticipó Tesla se hizo realidad más de un siglo después de su visión.

Su invención más reconocida es la corriente alterna. Una de sus grandes ventajas frente a la corriente continua, que defendía Edison, es que podía transportar mayor cantidad de energía eléctrica a mayor distancia y con una pérdida menor. Pero al principio esto no convencía a casi nadie. De hecho, Tesla planteó su idea al propio Edison, que llegó a rechazarla. No fue hasta que Tesla consiguió el apoyo del industrial George Westinghouse cuando empezó a crecer su credibilidad. 

El punto de inflexión en la disputa entre Edison y Tesla o “guerra de las corrientes” se dio en 1893, cuando se otorga a Westinghouse la primera gran central hidroeléctrica del mundo en las Cataratas del Niágara, con la que se iba a alimentar de energía a la ciudad de Búfalo, a 40 kilómetros de la central. 

Aunque Tesla ganó la batalla y fue reconocido en vida por algunas de sus invenciones, la historia le relegó a un segundo plano tras Edison, que es considerado “el padre de la electricidad”. El 7 de enero de 1943 en Nueva York, con 86 años, murió solo y empobrecido en la habitación de hotel en la que residía

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