Newtral


Por qué ir al fútbol en Irán siendo mujer seguirá siendo un riesgo
Siguiente

Por qué ir al fútbol en Irán siendo mujer seguirá siendo un riesgo

Irán seguirá sin admitir la entrada regular de mujeres a estadios de fútbol, a pesar del compromiso público de hacerlo tras la muerte de una activista iraní. Las activistas de ‘Open Stadiums’ lamentan la tibieza de la FIFA

La muerte de una activista ha elevado la presión sobre Irán y los estamentos del fútbol. Sahar Khodayari, quien se quemó a lo bonzo al conocer su sentencia por acceder a un estadio, ha reavivado el debate sobre la apertura a las mujeres en el único país que lo prohíbe. La FIFA instó a Irán a rectificar, y el país cederá durante la clasificación del Mundial 2022, pero son medidas insuficientes para las activistas de Open Stadiums, que señalan la necesidad de abrir las puertas de manera definitiva.

Enarbolar la bandera de un equipo de fútbol y acudir a las puertas de un recinto pueden parecer actos carentes de peligro, pero para las mujeres en Irán se trata de un paso previo a la posible pérdida de libertad. Único país que prohíbe su entrada a estadios bajo argumentos religiosos, vuelve a ser foco de acción de organizaciones internacionales tras la muerte de Sahar Khodayari, una joven de 29 años que se quemó a lo bonzo en el tribunal al escuchar que debía pasar seis meses en prisión por este acto “inmoral”.

Pintarse barba y ocultar su cabello bajo una peluca de pelo corto, acudiendo ataviada como un hombre, no fue suficiente para pasar el control de seguridad en un partido de su equipo, el Esteghlal de Teherán. El intento supuso su detención y posterior envío a una antigua granja que funciona como cárcel donde hacinan a las mujeres bajo acusaciones de desórdenes públicos.

El escarnio y las condiciones inhumanas llevaron a Sahar a este extremo, falleciendo una semana después en el hospital con quemaduras en el 90% de su cuerpo. Tras cuarenta años de discriminación desde la Revolución Islámica de 1979, los agentes sociales tratan de que ésta sea la última vulneración de derechos y para ello ponen el foco de acción en la FIFA, organizadora del fútbol mundial. “Son responsables de su muerte”, indican desde el movimiento activista Open Stadiums, ‘Estadios abiertos’.

La FIFA, dudosa

El cuestionamiento del papel de la FIFA se remonta a marzo de 2018, cuando su dirigente Gianni Infantino acudió a una reunión en Teherán con el presidente iraní Hasan Rohaní. Tras mostrar juntos una camiseta con el dorsal 7, accedieron al estadio Azadi para presenciar el derbi de la ciudad entre Persépolis y el propio Esteghlal.

A las puertas del recinto que significa ‘Libertad’, 35 mujeres que reclamaban su atención y ayuda eran detenidas. “No podemos arreglar los problemas de un país, pero podemos ofrecerles una sonrisa”, decía al conocer esta información. Acusado de fomentar el ‘apartheid de género’, matizó sus palabras durante unas jornadas de igualdad organizadas por esta entidad tan solo un día después, en su sede en Zúrich: “Hay dos maneras de afrontar un problema: puedes sancionar y cortar relaciones o puedes dialogar y tratar de convencer a las autoridades de un país. Opté por la segunda”.

Esta justificación queda muy lejos del convencimiento de las mujeres que se juegan su integridad y especialmente de lo establecido por la propia federación internacional en sus estatutos, donde en su punto cuatro refleja que queda prohibido cualquier tipo de discriminación, siendo sancionable con suspensión o expulsión.

Por qué piden la actuación de la FIFA

“Hay un argumento religioso por el que el ambiente en los estadios de fútbol no es adecuado para nosotras, principalmente por el lenguaje y la ropa”, explican desde Open Stadiums. Violencia verbal y la presencia de hombres son dos de los razonamientos utilizados por los estamentos más conservadores de Irán que hasta hace muy poco también se aplicaban a voleibol y baloncesto.

El problema, recalcan, es que no hay una norma explícita. “No podemos hacer una campaña para atacar un punto concreto”, lamentan. Sin embargo, se cumple de forma implacable y según informes de Human Rights Watch, solo en momentos puntuales se ha admitido una entrada controlada de mujeres bajo las condiciones establecidas por los dirigentes—principalmente mujeres extranjeras— y con intención de lavar su imagen de cara al exterior, como apuntan desde esta organización defensora de los derechos humanos, abriendo por ejemplo una “sección familiar” durante el Mundial de Rusia 2018 o anunciando la apertura durante los partidos de clasificación para el Mundial de 2022. “Es hora de actuar, Infantino ya no puede cerrar los ojos con la gravedad de este asunto. Hay un grito nacional e internacional respecto a esta tragedia y necesitamos que demanden firmemente que se permita la entrada de las mujeres en todos los partidos, en todos los estadios y en todas las condiciones”, explica a Newtral la investigadora de la organización en Oriente Medio, Tara Sepehri Far.

La muerte de ‘Blue Girl’, como se llama a la joven Sahar por el color azul de su equipo, ha colmado la paciencia de organizaciones internacionales y activistas. Maryan Shojaei, una de las caras visibles de esta lucha, ha enviado ocho cartas al organismo en el último año y ha entregado personalmente una de ellas a la secretaria general de la FIFA, Fatma Samoura, buscando su compromiso para establecer las sanciones oportunas. “Infantino conoce el problema de seguridad, ha visto cómo detienen a las mujeres y es consciente de cómo se vulneran los derechos humanos. Permite la discriminación de género, y si hubiera afrontado este problema, estaría viva”, manifiesta la hermana del capitán de la selección iraní, Masoud, exjugador de Osasuna. “Hemos esperado cuarenta años y es suficiente”.

¿Qué poder tiene el fútbol?

Como respuesta a la falta de acción de la FIFA, diferentes clubes, futbolistas y protagonistas del denominado fútbol popular han llevado a cabo acciones de gran repercusión. Roma, FC Barcelona, Celta de Vigo o Betis han sido algunos de los equipos de la élite masculina que han cambiado su escudo a azul en honor a la joven fallecida o han emitido un mensaje en sus redes sociales, pero la condena por la actitud de los máximos dirigentes ha llegado desde el ámbito femenino.

Estrellas europeas como Kosovare Asllani, Magdalena Eriksson o Hedvig Lindahl pedían el fin de esta prohibición en sus redes sociales. “Es alentador ver que por fin hay una respuesta social y que el fútbol ha alzado su voz ante esta tragedia. La magia del fútbol es que la admiración de todo el mundo les da un poder enorme, en este caso el de dirigirse al gobierno iraní y pedir respeto y derechos para sus seguidoras”, celebra Tara Sepehri Far.

Marta Corredera
Marta Corredera

Marta Corredera: «No es un tema de fútbol, es de derechos humanos»

En España, la futbolista internacional Marta Corredera daba un paso en esta dirección a través de un mensaje en Twitter. En declaraciones a Newtral, la jugadora del Levante reivindica este poder. “Debemos utilizar el tirón social que tenemos porque somos el reflejo y cara visible de la sociedad actual. ¿Por qué las mujeres nos posicionamos en estos casos más que los hombres? Quizás porque tenemos la sensibilidad necesaria, porque hemos sufrido más dificultades. Pero esto no es una cuestión de hombres o mujeres, sino una tarea social. Ni siquiera es un tema de fútbol o de deporte, es de derechos humanos».

Corredera añade: «Echo en falta que gente que tiene más repercusión pueda dar un paso adelante, jugadores importantes o personas con relevancia. Debería haber una implicación común y que diferentes organismos realicen un trabajo conjunto. En el caso de la FIFA podemos entender que no tenga el poder de cambiar las normas de un país, pero sí puede actuar en su parcela estableciendo sanciones, cerrando campos o lo que esté en su mano. Ante una muerte, lo que no puedes hacer es dialogar”.

En la misma línea se expresa Emilio Abejón, Secretario General de FASFE, una federación que trabaja en la unión de clubes populares lejos de la mercadotecnia de este deporte. “El fútbol es el mayor espacio de encuentro social y cultural de nuestro tiempo, es capaz de unir a millones de personas y vertebrar un sentimiento común de una manera transversal a raza, clase o género. Y por este motivo tiene un inmenso poder para influir en las actitudes de sus comunidades”, relata. “No puede permanecer impasible ante esta muerte. Es incomprensible la falta de reacción y es inaceptable que FIFA acepte que esto suceda en un país cuya federación participa en sus torneos. Hay que exigir el cumplimiento de los estatutos”.

Philip Luther, portavoz de Amnistía Internacional en Oriente Medio, sumaba la responsabilidad del gobierno de la Federación Asiática (AFC) a la hora de tomar medidas urgentes. “No hay pasos en la buena dirección, esta muerte no puede ser en vano”. En ese sentido, Yolanda Vega, portavoz de Amnistía Internacional en España, celebra la mayor sensibilización sobre la discriminación de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad iraní.

“Cada vez se conoce más esta realidad en la opinión pública y por parte de las autoridades”, dice a Newtral. “A más conocimiento, más presión, aunque hay que esperar para ver los efectos necesarios, pero es importante ver esta oposición. A Sahar no solo se le juzgaba por entrar a un estadio, sino por aparecer sin hiyab en público. Hay que hacer frente y nuestro papel debe ser presionar a los organismos de este deporte implicados”.

Nueva oportunidad de actuación para la FIFA

Aunque la FIFA manifestó su pesar por la muerte de Sahar y volvió a llamar a las autoridades del país a terminar con la prohibición, sus palabras quedan vacías con los actos de los últimos meses. En 2018, Tara Sepehri Far, junto a la directora de iniciativas globales de HRW Minky Worden, publicó un informe en el que analizaba la visita de Infantino a Teherán con una clara conclusión: “Prefieren tolerar esta discriminación”.

Un año después, el pasado mes de junio, la FIFA se comunicaba por carta con la Federación iraní instando a acabar con estas medidas y ofreciendo un plazo de un mes de respuesta. El 16 de agosto, y sin dicha respuesta, otras seis mujeres eran detenidas y enviadas a la prisión de Qarchak. “Cualquier preocupación ahora está vacía y es hipócrita”, afirma la periodista y activista Shireen Ahmed. “Conocen el peligro que supone esta prohibición y nunca han hecho nada por solucionarlo, son cómplices del sistema de violencia contra la mujer”.

El próximo 10 de octubre es una fecha clave en este proceso. El ministro de Deportes iraní anunció la apertura del estadio Anzi durante los partidos de clasificación para el Mundial 2022, empezando por este ante Camboya. Reaccionaba así a un comunicado de Infantino en el que reiteraba su compromiso en lograr el cambio: “Nuestra postura es clara y firme, entendemos que hay pasos y procesos para hacerlo con seguridad, pero es el momento de cambiar las cosas”, decía el presidente de la FIFA con unas palabras que no convencen a las activistas de Open Stadiums. “Necesitamos acción. Lo que dice el presidente es incluso más suave que en anteriores ocasiones, y la decisión de abrir el estadio para los partidos de clasificación de la selección nacional no es suficiente. No nos vale este gesto una vez al año como maquillaje, utilizando los medios de comunicación afines, hay que abrir todos los campos durante todo el año”.

¿Quieres comentar?

Relacionados

Más vistos

Siguiente