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¿Logrará EE.UU. firmar la paz con los talibanes?
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¿Logrará EE.UU. firmar la paz con los talibanes?

Los negociadores estadounidenses estiman que pronto habrá un acuerdo con el grupo insurgente para poner fin a casi dos décadas de guerra en Afganistán.

Imagen de archivo de un grupo de talibanes armados en 2007 | Wikipedia

Después de 18 años de guerra continuada -en un total de casi cuatro décadas de conflictos-, y cientos de miles de muertos, la paz quiere asomarse a Afganistán. Con este fin, avanzan las negociaciones a tres bandas, primero entre EE.UU, los talibanes y más tarde con el gobierno afgano de Ashraf Ghani. Esta semana, el delegado estadounidense para las conversaciones de paz en Afganistán, Zalmay Khalilzad, afirmaba que su país se siente “listo” para alcanzar un acuerdo, de lo que se deduce que en su visita a Doha (Qatar) -que junto con Moscú (Rusia) ha sido la sede de ocho rondas de negociación- esperaba dejar atada una solución en la próxima cita, cuya fecha es próxima pero aún no está definida.

Lo que está sobre el tablero es la posibilidad de que los talibanes pacten con Estados Unidos una reducción de las tropas en Afganistán de los 14.000 actuales a menos de 13.000, según el Gobierno de EE.UU. A cambio, los talibanes se deberán comprometer a un alto el fuego y a prohibir que organizaciones terroristas como Al Qaeda operen en su territorio. Después, se espera que los insurgentes acuerden iniciar las negociaciones de paz con el Gobierno de Kabul, seguramente en Oslo.

¿Por qué es importante?

Las conversaciones entre EE.UU. y los talibanes se remontan un año atrás. Desde inicios de agosto, las partes han venido anunciando avances en las posturas e incluso a finales de junio, el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, llegó a afirmar que aspiraba a firmar la paz antes del 1 de septiembre, pues las elecciones generales en Afganistán se celebrarán el 28 de ese mes. 

No obstante, la violencia no cesa. El pasado sábado 17, un atentado suicida contra una boda en Kabul que fue reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico acabó con la vida de 80 personas y causó heridas a 182, según el reporte más reciente. Es el atentado más sangriento desde 2001.

¿Cuál es el contexto?

Desde el inicio de su mandato, Trump ha cuestionado el elevado coste que las guerras de Afganistán e Irak han supuesto para la economía estadounidense. Por eso, no ha ocultado su interés en forzar una retirada de sus tropas. Sin embargo, según explicaba Reuters, tras una reunión de actualización del equipo negociador con Trump, una salida total genera temor en el Ejército estadounidense y también a algunos legisladores afganos a una eventual guerra civil. Para tranquilizar a los escépticos, Trump dijo a los periodistas que siempre quedaría una representación de la Inteligencia estadounidense en Afganistán.

Los talibanes controlan la mitad del territorio, según un informe del Inspector Especial para Afganistán (SIGAR, por sus siglas en inglés) de EE.UU. Y se encuentran en su punto más alto de poder desde la ocupación estadounidense de 2001, la llamada Operación Libertad Duradera con la que EE.UU. respondía a Afganistán por negarse a entregar a Osama Bin Laden tras el ataque del 11-S contra las Torres Gemelas. Según el diario ‘Outlook Afghanistan’, existe un clima de incertidumbre que rodea las conversaciones y que incluso hay quien duda que vayan a celebrarse elecciones, apostando por poner el proceso de paz en el centro de las prioridades. Pero el presidente Ghani, que no participa en las conversaciones a pesar de haber abierto él la puerta a la paz, insiste en la necesidad de los comicios, a los que se presentan 14 candidatos.

¿Qué hay que tener en cuenta?

La desconfianza no desaparece del ambiente. Los talibanes criticaron este miércoles que el Gobierno afgano no revele el nombre de los 15 miembros de su equipo negociador para las conversaciones ‘intraafganas’, informaba Efe. De hecho, no han confirmado todavía su disposición a sentarse a negociar con el Gobierno. Según el portavoz de la oficina política de los talibanes en Qatar, Suhail Shaheen, si este grupo no representa a todas las partes políticas, “no tendrá suficiente autoridad y apoyo para tomar decisiones”.

Afganistán es un país multidiverso y precisamente su conformación étnica es lo que puede presentar el mayor de los desafíos. El ex representante especial adjunto de Naciones Unidas para Afganistán, el exdiplomático estadounidense Peter Galbraith, citó en Al Jazeera como posibles escollos en el proceso de paz desde la negativa de los tayikos y los hazaras a aceptar un acuerdo hasta la negativa del Gobierno afgano a apoyar el pacto, pasando por la posibilidad de que haya ataques talibanes violentos y la incapacidad de los negociadores insurgentes suníes “para lograr que todas las facciones cumplan el documento final”. 

#Fact 

La Misión de Naciones Unidas en Afganistán declaró 2018 como el año más trágico al sumar la cifra de muertes de civiles más alta en una década: 3.800 personas, de los que 927 fueron niños. En medio de este pico de violencia, el presidente Ghani abrió las puertas a un nuevo proceso de paz -tras los intentos fallidos acumulados desde 2007- con un hito clave, el alto el fuego de junio de 2018. Sin embargo, los talibanes excluyeron al Gobierno afgano al considerarlo un títere de EE.UU.


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