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No es cosa tuya: las noches son cada vez más cálidas
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No es cosa tuya: las noches son cada vez más cálidas


  • El calor, por encima de 20ºC, complica el sueño | PixaBay

    Las llamadas ‘noches tropicales’, o más científicamente ‘cálidas’ ya están aquí. Que las temperaturas sean altas en verano, con sus olas de calor, es lo normal. Sin embargo la frecuencia e intensidad con que se registran en España va en aumento. Por tomar un ejemplo: en lo que llevamos de julio, en la estación de Retiro (Madrid) no ha habido más que cuatro madrugadas en las que los mercurios han caído por debajo de los 20ºC. Esto no es en sí imputable a la emergencia climática. Que se estén dando con más frecuencia en las últimas dos décadas, sí.

    Conforme a los datos del estudio del OpenData Climático, presentado por la AEMET en marzo, la tendencia generalizada es que los veranos –térmicamente hablando– duren más y las noches y madrugadas presenten temperaturas más cálidas durante el estío, sobre todo en la costa mediterránea. El geógrafo y climatólogo Jonathan Gómez Cantero, que trabajó analizando esos datos de AEMET y autor de trabajos sobre emergencia climática, es muy gráfico: «cuando nos vamos a dormir, las ciudades rebasan los 30ºC con normalidad», comenta a Newtral.

    Evolución temperatura mínima en lo que va de verano en Madrid y Valencia | Datos: AEMET
    Evolución temperatura mínima en lo que va de verano en Madrid y Valencia | Datos: AEMET

    Técnicamente, lo que llamamos «noche tórrida o cálida es aquella en que la temperatura mínima no baja de los 20ºC», haciendo que en el interior de las casas los termómetros suban con facilidad por encima de los 25ºC, registro por encima del cual está cuesta conciliar y mantener el sueño. Aunque lo llamemos ‘noche’, «los registros mínimos se suelen dar entre 40 y 60 minutos después del amanecer», precisa Gómez Cantero. En este sentido, juega un papel importante la sensación térmica. Elementos como la humedad generan la impresión de que esa temperatura puede ser mayor. Sin embargo, la presencia de agua en la atmósfera baja, algo propio de las regiones costeras, hace que la temperatura mínima no descienda tanto como en el interior.

    El estudio demuestra que la evolución de la temperatura de cada mes, entre 1981 y 2010, marca una tendencia de años con noches más cálidas hacia el final del periodo de estudio. Por otro lado, los meses que rebasan el percentil 80 (es decir, aquellos que se sitúan entre el 20% de meses más cálidos de la distribución se amontonan en el periodo de verano). Por traducirlo en experiencias cotidianas: cada vez llegan más tarde esas noches de verano en que «hace falta una rebequita».

    «Se está notando muchísimo que no dejan de aumentar las noches cálidas. Las mínimas máximas están batiendo récords, tanto en la costa como en el interior. Los registros se adaptan al contexto de cambio climático«, concreta el investigador, quien también es presentador del tiempo, ahora en CMM y antes también en Aquí la Tierra (TVE). «Cada vez hacemos más hincapié en nuestros pronósticos en cómo serán las temperaturas mínimas en verano«. Una respuesta lógica a la preocupación de la audiencia. Gómez Cantero confirma que la gente llama a la televisión preguntando cada vez más si se podrá dormir por la noche, frente a la clásica cuestión de «¿va a llover mañana?».

     

    Las olas de calor han llegado para quedarse

    Las mínimas calurosas suelen ir ligadas a episodios de ola de calor. Una vez más, es un término escurridizo. Según apunta la AEMET, «se considera ‘ola de calor’ un episodio de al menos tres días consecutivos en que como mínimo el 10% de las estaciones medidoras registran máximas por encima del percentil del 95% de su serie de temperaturas máximas diarias de los meses de julio y agosto del periodo 1971-2000″. O sea, cuando una parte significativa de las estaciones registran máximas sensiblemente más altas que las típicas de los meses de más calor durante tres días seguidos. Las olas de calor son 10 veces más frecuentes en España ahora que conforme a los primeros registros del siglo XX.

    Días con mínimas de 20 o más grados entre 1981 y 2010 | AEMET

    El OpenData climático apunta a que las olas de calor tienden a concentrarse en los últimos años y duran más. Este hecho es particularmente relevante, según destaca la portavoz de AEMET, Beatriz Hervella, al existir una elevada correlación entre temperaturas máximas y mortalidad. A partir de un determinado umbral de temperatura máxima, las muertes aumentan de forma notable.

    2017 batió el récord de número de olas de calor desde 1975, con cinco episodios, uno cada 18 días. En 2015 se dio la ola más larga en los años considerados: 26 días.

    «Por poner un ejemplo de mi pueblo –explica Gómez Cantero–, en Molina de Aragón (en la zona alta de Guadalajara), uno de los municipios más fríos de España, en los años ochenta había más días de heladas que días por encima de 30ºC. Ahora es al revés».

    Si en los pueblos o en la costa, las ‘noches tropicales’ o cálidas son una tendencia creciente, en las grandes ciudades el fenómeno tiene un ingrediente extra. «El fenómeno de ‘isla de calor urbana‘ ha crecido en la últimas décadas, ese calor se acumula durante el día», explica el climatólogo. Lo hace en el asfalto, el cristal y el hormigón de los grandes edificios. Por la noche se irradia «como cuando te sientas en un banco de piedra por la noches y notas que está caliente».

    Centenares de aparatos de aire acondicionado escupen, a su vez, aire caliente durante las noches de verano. El parque de refigeradores de este tipo ha aumentado, al punto de que el negocio residencial del aire acondicionado creció un 11,69% el año pasado, según datos de AFEC.

    Más allá de las consideraciones sobre la conveniencia o no de dormir con el aparato encendido, hay familias que no se pueden permitir su uso. «La pobreza enérgética ya no es sólo una cosa de calefacciones«. Los picos de consumo eléctrico, típicos del invierno, empiezan a cambiar de tendencia. La mayor cota demanda eléctrica en temporada estival se alcanzó el 3 de agosto del año pasado con 39.966 MW, según datos de Red Eléctrica de España, cerca de los 40.455 MW del 22 de enero. La última ola de calor ya elevó el consumo un 15%, según datos recogidos por El Independiente. Un tercio del pico de consumo en los veranos de Madrid se debe al uso de aires acondicionados, según observaron estos investigadores de la Universidad Carlos III.

    Las olas de calor han llegado para quedarse, según el pronóstico de la AEMET. A finales de junio ya os contamos que se produjo la décima desde 1975. Aquella no fue la más larga de la historia (los 26 días seguidos, en 2015), pero todo apunta a que este año habrá más, con las proyecciones en la mano.

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