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Desinformación y violencia contra la minoría rohingya
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Desinformación y violencia contra la minoría rohingya

Este reportaje cierra la serie en la que desde Newtral hemos analizado cómo afectan las noticias falsas y los mensajes de odio a  determinados países o comunidades | RD Congo y el ébola | La criminalización de los MENAS | Bulos y refugiados en Grecia

El 12 de marzo de 2018, la investigadora de Naciones Unidas para Myanmar, Yanghee Lee, advertía que Facebook se había «convertido en una bestia». La red social fue utilizada para difundir mensajes de odio contra la minoría musulmana rohingya, de la cual más de 723.000 personas huyeron a Bangladés para evitar la violencia de lo que Naciones Unidas calificó de «ejemplo de libro de limpieza étnica”. Facebook admitió su responsabilidad en la difusión de contenidos falsos que incitaron al odio.

La discriminación y persecución de la minoría musulmana empezó décadas atrás en Myanmar, un país de mayoría budista pero donde están reconocidas 135 etnias. Los rohingya, no obstante, carecen de ese reconocimiento y desde 1982 el país les arrebató sus derechos ciudadanos, convirtiéndolos en una de las mayores comunidades apátridas del mundo, según Acnur, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados.

Las noticias falsas contribuyeron a exacerbar el odio contra esta minoría, según denunciaron expertos y organizaciones de la sociedad civil. Antes, durante y después del último exilio, que comenzó el 25 de agosto de 2017 tras un ataque del Ejército de Salvación Rohingya de Arakan (ARSA) -un grupo insurgente considerado terrorista por el Gobierno birmano-, contra puestos policiales y militares en el estado de Rajine. El asalto desató una campaña militar contra esta minoría. Médicos Sin Fronteras calculó que en el primer mes al menos 6.700 miembros de esta minoría fueron asesinados.

Ejemplo de publicación encontrada en grupos antirohingya.

Ray M. Serrato, investigador digital y analista de Democracy Reporting International (una organización independiente que publica investigaciones para promover los gobierno democráticos), analizó unas 15.000 publicaciones de Facebook de seguidores del grupo ultranacionalista Ma Ba Tha tras el ataque. El grupo fue prohibido en 2017 por alentar tensiones religiosas y étnicas y en enero de 2018  Facebook decidió eliminar la cuenta de uno de sus líderes, el monje nacionalista Ashin Wirathu.

El estudio de Serrato, publicado el 7 de mayo de 2018, demostró que las interacciones con el grupo Ma Ba Tha habían registrado un aumento del 200%. «Nos gustaría hablarles sobre los bengalíes. Son terroristas. Mataron a Budistas, hindúes y cristianos. A mucha gente incluyendo niños«, rezaba una de las publicaciones. Myanmar considera a los rohingya migrantes bengalíes, un término que estos rechazan categóricamente.

Antes de que Facebook empezara a eliminar varias cuentas relacionadas con oficiales militares, seis organizaciones de la sociedad civil birmana advirtieron de que las herramientas implantadas por la red social para evitar la propagación de mensajes de odio no eran suficientes.

«Lejos de parar [los mensajes de odio], se difundieron de manera insólita, alcanzando el país entero y causando miedo y al menos tres incidentes violentos«, explican en la carta. Los mensajes de odio y contenidos falsos -que contenían imágenes descontextualizadas- fueron distribuidos no solo por cuentas de budistas nacionalistas sino por oficiales militares. Estas «páginas aparentemente independientes de noticias, entretenimiento, belleza y estilo de vida estaban vinculadas al ejército de Myanmar«, explicó Facebook en un comunicado de agosto de 2018. Cerca de 2,5 millones de personas seguían al menos una de estas páginas.

La compañía estadounidense también bloqueó la cuenta del jefe de las Fuerzas Armadas de Myanmar, Min Aung Hlaing y en el documento, dio algunos ejemplos de los mensajes falsos que estaban circulando. Pero apenas un mes antes, en julio de 2018, el ejército publicaba un libro de 117 páginas sobre lo ocurrido durante la crisis de los rohingya. La publicación reflejaba la narrativa del cuerpo armado: a través de una imagen en la cual se ve a un hombre con un rastrillo moviendo tres cadáveres en un río, se daba el mensaje de que eran ciudadanos del país asesinados por la minoría musulmana rohingya en el estado de Rakhine. Una investigación de Reuters encontró que en realidad la imagen había sido tomada en Bangladés en 1971 durante la guerra de independencia de Pakistán.


Todos los reportajes: “Aquí las noticias falsas matan”: ‘Fakes’ sobre el ébola en la RD del Congo | La criminalización de los MENAS en España | El bulo que ilustra la desesperación por salir de Grecia | Los mensajes de odio contra la minoría rohingya

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