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Las medidas de Trump a favor del cambio climático
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Las medidas de Trump a favor del cambio climático

Pozo de petróleo | PXhere

La Administración Trump ha planteado una serie de enmiendas para relajar los requisitos técnicos con los que se controlan las fugas de metano en pozos, oleoductos y gasoductos. Este gas es uno de los principales agentes causantes del efecto invernadero.

Pozo de petróleo | PXhere

El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha demostrado en numerosas ocasiones que es un convencido negacionista del cambio climático. Pero la última decisión de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) va directamente encaminada a retroceder y relajar las restricciones federales sobre las emisiones de metano durante la perforación de nuevos pozos, oleoductos y gasoductos e instalaciones de almacenaje. Unas enmiendas que revierten las regulaciones impuestas por el expresidente Barack Obama a la industria del petróleo y el gas natural en 2016, en pleno auge del fracking.

La EPA, que ya había adelantado esta posibilidad en febrero, plantea reducir los requisitos técnicos impuestos a las empresas para controlar las filtraciones de este gas. Y para ello, concede un periodo de 60 días previos a su entrada en vigor para recibir comentarios de las entidades afectadas y otros interesados. 

¿Por qué es importante?

Según esta agencia federal que depende de la Administración de Trump, las restricciones de 2016 son “completamente redundantes” a las Normas de Desempeño de Nuevas Fuentes (NSPS) de 2012. Según dijo la directora asistente interina de la EPA al Wall Street Journal, Anne Isdal, el objetivo es cuestionar si debería haber reglas de restricción del metano porque no hay forma de anticipar que si la agencia no actúa sobre estos gases “se ponga en peligro la salud pública o bienestar de los ciudadanos”. “No se trata de si estamos haciendo lo máximo que podemos o deberíamos hacer para lidiar con el cambio climático, No veo que vaya a haber una preocupación grande sobre el cambio climático en esto”. 

¿Cuál es el contexto?

La desregulación ambiental es una constante en la política de Trump. Hace dos años, el jefe de la EPA del momento intentó suspender la regulación, pero un tribunal falló en su contra. Hay que recordar que Trump retiró a Estados Unidos en 2017 del acuerdo climático de París, cuyo objetivo principal era reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. 

El metano, componente principal del gas natural, es el segundo agente más poderoso de efecto invernadero, por detrás del dióxido de carbono. Según los investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT), el metano es “cien veces más potente que el dióxido de carbono, pero su vida útil en la atmósfera es mucho más corta”. Pero según la EPA, la producción de gas natural en Estados Unidos se ha duplicado desde 1990, mientras que las emisiones de metano han caído un 15%. El metano representa el 10% de las emisiones de gases que contribuyen al calentamiento global y es 25 veces más potente que el dióxido de carbono, según los mismos cálculos de la EPA.

¿Qué hay que tener en cuenta?

La EPA señala en su web que las enmiendas supondrán un ahorro de entre 17 y 19 millones de euros a las industrias del petróleo y el gas, una suma que entre este año y 2025 puede suponer un ahorro de “entre 97 y 123 millones de dólares”, calcula la entidad. 

Las empresas más interesadas en relajar las restricciones al metano son las más pequeñas, que se quejan del alto coste de las inspecciones de fugas, añade The Wall Street Journal. Por el contrario, las grandes consideran positivo que exista un control de la contaminación que de alguna manera valida el compromiso de las corporaciones con el medio ambiente. 

Esta es una medida impopular en entornos de defensores del medio ambiente y la salud pública. La CNN recogió las críticas de la American Lung Association, el Consejo de Defensa de Recursos Naturales y el Grupo de Trabajo Ambiental, que calificó este plan como “una propuesta contra la ciencia y contra la salud que empeorará la crisis climática”. 

#Fact 

El metano emite tantos gases de efecto invernadero como el 25% de los vehículos de EE.UU., que son 69 millones. Este dato está recogido en un interesante reportaje del Washington Post que explica cómo reducir las emisiones de metano es una prioridad para las empresas de gas natural, cuya buena reputación y liderazgo en el orden mundial de la energía dependen de su imagen limpia frente a otros combustibles fósiles.


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