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La ola de calor lleva a Groenlandia a un deshielo histórico
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La ola de calor lleva a Groenlandia a un deshielo histórico


Groenlandia ha batido récords de temperatura en junio y la actual ola de calor puede convertir a 2019 en el peor año de deshielo desde que hay registros

Perros tirando de amarres que se desplazan por agua, en vez de hielo. Las postales de Groenlandia están cambiando por momentos en un escenario de crisis climática. El deshielo este año está dejando algunas estampas históricas, no precisamente para bien. La ola de calor, que ha rubricado temperaturas de 35ºC en puntos de Finlandia el pasado fin de semana, se desplaza hacia el Ártico. La investigadora Nerilie Abram lo resume con la claridad de esas aguas árticas: «si hace mucho calor, el hielo se derrite», según relata con elocuencia en un artículo suyo en The Conversarion. Quién lo iba a predecir. Las consecuencias a este ritmo, sin embargo, sí son impredecibles. Y se notarán en nuestras latitudes.

Su colega Xavier Fettwais, climatólogo de la Universidad de Lieja (Bélgica), sigue día a día el deshielo de esta gigantesca isla perteneciente al Reino de Dinamarca. Las gráficas que maneja este verano están en línea con esos inusuales perros acuáticos. Arranca una ola de calor sobre Groenlandia con máximas superando a los 20ºC en la tundra, 10°C por encima de lo normal. Eso supondrá un deshielo que, conforme a las proyecciones, «nos pondría en un vertido de agua al océano equivalente a lo proyectado para 2050 (según el modelo RCP85)«, explica en conversación con Newtral. Será, seguro, el segundo peor deshielo de la historia, de acuerdo con los registros. El peor año de fusión, hasta el momento, fue el de 2012. Sin embargo, el calor entonces empezó por estas fechas, no a principios de junio, como este 2019. «Este verano ya es el de mayor temperatura de la historia y de pérdida de masa de hielo superficial», señala desde Bélgica. Sólo el 1 de agosto se vertieron 12.000 millones de toneladas de agua de deshielo  según las agencias danesas.

Aunque portales negacionistas climáticos como Electroverse han destacado que este julio la capa de hielo groenlandesa ha subido de manera importante, eso sólo se explica por las nevadas puntuales en lugares concretos, como la precipitación del pasado fin de semana. Pero el 12 de junio, las alturas empezaron a derretirse; la fusión ascendió desde las costas occidental y oriental a elevaciones por encima de los 3.000 metros. Y por nuestras latitudes sabemos que si la montaña se derrite, se forman ríos. En Groenlandia, sin embargo, las montañas son de hielo. «Si bien varios años recientes han tenido eventos similares de derretimiento temprano y generalizado, el del 11 al 20 de junio alcanzó un pico de más de 700.000 kilómetros cuadrados», explican desde el Centro Nacional de Datos sobre Hielo y Nieve (CIRES y Universidad de Colorado Boulder). Esto supuso un récord a principios de la temporada de deshielo. «Es probable que la fusión anormal continúe este agosto», sentencia Fettwais. Los modelos estiman la cantidad de hielo derretido en aproximadamente 80 mil millones de toneladas (80 Gt) para ese período. Los hilos de Twitter de este investigador suelen ser muy didácticos al respecto:

«La cantidad de hielo del Ártico que se derrite cada verano está creciendo, y estamos por ver si este será un año sin precedentes para el deshielo de Groenlandia», señala Abram. La pérdida de hielo de Groenlandia es clave en el aumento del nivel del mar en toda la Tierra. Los icebergs que desembocan en el océano desde el borde de los glaciares y las corrientes de deshielo superficial suponen más de la mitad de los aportes de agua al océano, conforme a un estudio publicado en Nature en diciembre de 2018.

¿El deshielo de Groenlandia se tragará el apartamento en la playa?

Fettwaiss cree que un verano con temperaturas y deshielo a niveles sostenidos como los de 2019 nos plantará de golpe en 2050. Al menos en lo referido a aumento del nivel de los mares. Lo que aporta Groenlandia no se ‘traga’ ningún apartamento bajo las aguas.  Pero hay que tener en cuenta que el principal aporte de agua derretida a los océanos viene de los glaciares, no tanto de escorrentías de Groenlandia, que es una fuente más. Y pensábamos hasta hace poco que el aumento del nivel del mar era cosa del derretimiento ártico, sobre todo.

Para hacernos una idea de lo que ya lleva años pasando en Groenlandia: el vertido de agua entre 2002 y 2016 es similar a si cada persona del planeta tirase de la cadena unas 200 veces al día todos los días del años.

Simulación artística de un Benidorm azotado por efectos del calentamiento global y la subida del nivel del mar por Greenpeace

El problema es que a este gigante de tierra helada le ha salido su particular anticiclón de las Azores. Es decir, una zona de altas presiones recurrentes (lo que entendemos en nuestras latitudes como buen tiempo). «Desde principios de la década de 2000, observamos una persistencia anormal de una alta presión sobre Groenlandia», dice Fettwais.  Ese tiempo soleado favorece el derretimiento en las zonas menos blancas.

Sabemos que entre 2002 y 2016, Groenlandia perdió 280 Gt de hielo, que acabó vertido al mar, según datos de la NASA. Eso supuone un aumento de 8 mm en los océanos en una década. Una cifra que, sumada al resto de fuentes, es suficiente para comprometer la habitabilidad de regiones costeras de baja altitud para mediados y finales de siglo. La cuestión es que esa tasa no es constante (de hecho, en 2015 en proceso se frenó). Pero sólo con lo ocurrido este verano, Groenlandia puede hacer subir los mares un milímetro.

No sólo eran los polos. «Hemos infravalorado el papel de Groenlandia en el aumento del nivel de los mares», se queja Fettwais. «Las actuales proyecciones futuras del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) (sin tener en cuenta ningún cambio de circulación oceánica extra) claramente subestiman lo que observamos actualmente sobre la capa de hielo de Groenlandia y en el Ártico (hielo marino) desde los años 2000. La persistencia de condiciones anticiclónicas  podría ser una consecuencia del calentamiento global«.

Los datos de la NASA sugieren que si la fusión de la capa de hielo de Groenlandia continúa a «tasas sin precedentes», el aumento en el nivel del mar lo acusará aún más. Un estudio, dirigido por el doctor Luke Trusel (@highlatitude), de la Universidad Rowan, probó que «el derretimiento se ha acelerado y se inició casi al mismo tiempo en que comenzamos a alterar la atmósfera a mediados del siglo XIX». Por más que digan los negacionistas climáticos, hay base científica y estadísticas para pensar que esta vez es diferente: es más rápido y está ligado a la actividad humana.

Superficie derretida cada año en Groenlandia | NSIDC
Derretimiento anual en Groenlandia | NSIDC

«En lugar de aumentar de manera constante a medida que el clima se calienta, Groenlandia se derretirá cada vez más por cada grado de calentamiento», explicó Trusel en la presentación del estudio, en que también participó el belga Fettweis.

A partir de las observaciones desde la década de 1970, a medida que el clima ártico se calienta, la temporada de verano de Groenlandia comienza más temprano, dura más y se vuelve más intensa. Algo parejo a lo que ocurre en nuestras latitudes, aunque el derretimiento temprano no suele suponer un aporte significativo al océano, sí el que se produce según avanza el verano.

Amarga agua dulce para la biodiversidad

Si Groenlandia descarga su agua dulce al océano, las propiedades y condiciones para la vida en el Atlántico cambian. Por ejemplo, como demostraron en abril en el Centro CAGE de Noruega, las algas están colonizando la superficie, incluso helada. El deshielo deja al descubierto una «zona sucia» de una suerte de carbón que nutre estas algas. Esto genera un efecto bola de nieve –valga la paradoja–, donde al desaparecer el hielo y la niebla blancos, la oscuridad de carbón y algas atrapa más calor, promoviendo el derretimiento a su alrededor. Que Groenlandia sea blanca es importantísimo para que la Tierra se libre de parte de calor del Sol. El hielo blanco lo refleja, refrigerando el planeta. Es lo que se llama albedo.

Días con derretimiento de hielo en Groenlandia en junio | NSIDC
Días con derretimiento de hielo en Groenlandia en junio | NSIDC

Sin embargo, un nuevo estudio de la Institución Oceanográfica Woods Hole (WHOI) muestra que la velocidad de fusión podría aumentar o disminuir temporalmente ante dos patrones atmosféricos existentes: la lucha entre las borrascas del norte del Atlántico y el anticiclón de las Azores (NAO) y la oscilación natural de temperaturas del océano (AMO). Es decir, hay factores que más allá que el aumento del calor en verano. De todas formas, está demostrado que estas latitudes son mucho más sensibles a la crisis climática que otras zonas del planeta.

La rápida desaparición de las grandes masas de hielo permanente en el océano Ártico está facilitando el intercambio de especies marinas que durante milenios habían vivido separadas en las aguas del Atlántico norte y el Pacífico norte. Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Aarhus (Dinamarca) publicado en Nature Climate Change indica que este fenómeno de redistribución de especies ya se está produciendo y advierten de sus consecuencias ecológicas y económicas.

En los peores escenarios, la isla podría hacer subir el nivel del mar de 5 cm a 33 cm para 2100 (eso pueden ser decenas de metros de costa devorados ).   Todo depende de las acciones de contención que se adopten en el presente para frenar el calentamiento global.  Fettwais es claro: «Este evento de fusión de hielo es una buena señal de alarma de que necesitamos cambiar urgentemente nuestra forma de vida para mantener a raya el calentamiento global. Cada vez más probable que las proyecciones del IPCC sean demasiado optimistas para el Ártico». Y Groenlandia da más motivos para el pesimismo que para canciones alegres de los años ochenta.

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