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La frágil democracia tunecina, en manos de dos «antisistema»
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La frágil democracia tunecina, en manos de dos «antisistema»

Los candidatos tunecinos en segunda vuelta, Nabil Karoui y Kaïes Said | EFE-Newtral

Un constitucionalista sin partido y un magnate de la televisión encarcelado. Son los dos candidatos que pasarán a segunda vuelta de las presidenciales de Túnez, el pionero de la Primavera Árabe en busca de consolidar la democracia.

Los candidatos tunecinos en segunda vuelta, Nabil Karoui y Kaïs Said | EFE-Newtral

Dos candidatos ajenos al establecimiento tunecino han ganado la primera vuelta de las elecciones presidenciales del pasado domingo. Un resultado inesperado que pone al austero constitucionalista Kaïes Said, con un 18,9% de los votos, y al magnate mediático encarcelado Nabil Karoui, con un 15,5% en la pista de despegue de cara a la segunda vuelta. Por el momento, estos resultados publicados el lunes por la autoridad electoral tunecina (ISIE) son parciales. 

A la espera de conocerse los datos oficiales, se puede decir que el tercero en liza sería el candidato del partido conservador islámico Ennadha, Abdelfatá Muru, que le sigue de cerca con un 12,9% de los apoyos, según los datos más recientes. Las cifras provisionales del ISIE revelan que la cifra de participación fue del 45%, frente al 64% de la primera vuelta en 2014. Se da la circunstancia de que aún no hay fecha para la segunda vuelta, aunque las parlamentarias son el 6 de octubre y la autoridad electoral ha ofrecido la opción de celebrarlas el mismo día.

¿Por qué es importante?

“Una contundente bofetada para las familias centristas e izquierdistas”, titulaba el diario Le Temps en su editorial, mientras que las demás portadas tunecinas hablaban de “tsunamis” y “terremotos políticos”. La baja participación y el resultado inesperado con dos ‘outsiders’ a la cabeza denota que en las segundas presidenciales en la era de la democracia en Túnez ha reinado el desencanto de los votantes ante una clase política que ha sido incapaz de gestionar las expectativas tras la Primavera Árabe de 2011. Túnez fue la cuna de estas protestas que se diseminaron por los países de Oriente Medio y el norte de África, pero a diferencia de sus vecinos (Libia, Egipto, Argelia…), Túnez sigue inmerso en su transición democrática, no sin dificultades.

“Ha ganado la estrategia antisistema”, reconocía uno de los responsables de la ISIE, Adil Brinsi, a la agencia AFP. Estos comicios son muy diferentes de los de 2014, que ganó sin mayoría absoluta el fallecido expresidente Beji Caid Essebsi, lo que le obligó a pactar con los islamistas de Ennahda. La principal diferencia es que en estas elecciones organizadas a toda prisa tras la muerte de Essebsi se han presentado un total de 26 candidatos. El desafío es que el Gobierno resultante sea capaz de gestionar una situación económica comprometida y una endeble salud institucional para una ansiada democracia. 

¿Cuál es el contexto?

Estos comicios resultan de un adelanto electoral que estaba previsto para el 17 de noviembre, motivado por la muerte a los 92 años de Essebsi, el primer presidente elegido  en el país en unos comicios libres. El jurista Said, que no tiene el respaldo de ningún partido, es apodado “Robocop” por su rictus hierático, su forma de hablar desapasionada y sus ideas conservadoras. Recientemente se declaró a favor de la pena de muerte y habló en contra de las expresiones de afecto de los homosexuales en espacios públicos. Se hizo conocido como analista en televisión de la cambiante política tunecina. Propone una reforma de la Constitución de 2014, la descentralización para combatir la corrupción y ha hecho una campaña austera, sin reuniones y con el único gasto que conlleva desplazarse de una ciudad a otra. 

El caso del magnate mediático Karoui es también controvertido. Ha hecho campaña mientras que se encontraba en prisión preventiva, pues el 23 de agosto fue detenido por “lavado de dinero”. Es propietario de un canal privado de televisión, Nessma, cuyos detractores critican por ser “populista” y se ganó el apodo del “Berlusconi tunecino”, un mote que le puso el saliente jefe de gobierno y también candidato Youssef Chahed. Según la autoridad electoral, Karoui puede ser presidente aunque se encuentre encarcelado, a no ser que reciba una condena que le prive de sus derechos civiles, advierte AFP, en cuyo caso habría que celebrar una tercera vuelta con el tercer candidato más votado.

¿Qué hay que tener en cuenta?

Es la primera vez en la historia del país en que los candidatos participan en debates televisados. En realidad intervinieron 24 de los 26 candidatos repartidos en dos sesiones, que fueron proyectados en calles. Los testimonios recogidos por los medios internacionales durante la cobertura de los comicios llaman la atención por la desafección de los ciudadanos hacia la política. Lo cierto es que el desempleo en el país es del 15% y el coste de vida se ha disparado en un 30% desde 2016. 

#Fact 

Solo dos de las 26 candidaturas presentadas a las presidenciales en Túnez eran mujeres. Se trata de Abir Moussi, abogada antiislamista y defensora de Ben Ali, y la centrista Salma Elloumi. Y eso que la capital de Túnez tiene a la primera alcaldesa del mundo árabe elegida libremente: Souad Abderrahim, del partido conservador islámico Ennahda.


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