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Juan de la Cierva y la España sin inventar
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Juan de la Cierva y la España sin inventar

Juan de la Cierva y el autogiro, Peral y el submarino, Hispano Suiza y el servofreno… hubo una España que soñó con ser pionera

9 de diciembre de 1936. Durante un vuelo desde Londres a Ámsterdam, tras 600 metros de recorrido el avión sufrió un accidente, falleciendo 15 de las 17 personas que iban en él. Entre ellos, Juan de la Cierva, la figura más representativa de la aviación española.

De la Cierva, relacionado con el golpe franquista de ese mismo año, fue uno de los ingenieros más prolíficos del país. En 1910, 7 años después del primer vuelo de los hermanos Wright, el murciano inventó el autogiro: un sistema que sustituía las alas por palas de madera que giraban alrededor de un centro. De esta manera, De la Cierva había inventado el helicóptero.

Pero él no fue el único inventor que soñó con una España pionera.

Bajo el mar

Isaac Peral y Caballero (1851-1895) trató de dotar a la flota de España de un vehículo marino que, más tarde, supondría una revolución bélica. Ante la pérdida de colonias y el deterioro de la Armada, el país buscaba soluciones para defender sus propiedades. Y Peral tuvo una idea: el submarino.

Un barco “sumergido en el agua” capaz de torpedear los navíos enemigos y, si fuera necesario, acercarse lo suficiente sin ser visto como para neutralizar las hélices de popa. Profesor de la Escuela de Ampliación de Estudios de la Marina de San Fernando y teniente de la Armada, Peral propuso su invento en 1887, recibiendo en dos partidas 5.000 y 300.000 pesetas.

En agosto de 1889, Peral logró sumergir su submarino durante una hora. Días después, su inventó también demostró ser capaz de dispara un torpedo, al menos, a un objetivo a 300 metros de distancia. Y casi un año después, en junio de 1890, su invento funcionó en un simulacro de batalla contra el acorazado Cristobal Colón.

Lujo, y velocidad, a cuatro ruedas

En 1904, se funda la fábrica de automóviles Hispano Suiza de la mano de Damián Mateu y Francico Seix. Aunque también pionera en motores de aviación y embarcaciones marítimas bélicas, la marca española ha pasado a la historia de la automoción por su aporte en los vehículos a cuatro ruedas.

Hispano Suiza se convirtió en un competidor directo de Rolls Royce respecto a coches de alta gama y también en el mundo de la competición. En 1924, por ejemplo, la compañía estrenó el que era, hasta el momento, el automóvil más rápido de la historia: el modelo H6C que corrí a 150 km/h. Woolf Barnato batió 8 récords mundiales en el autódromo de Brooklands gracias a este vehículo.

Además, Hispano Suiza fue la empresa tras el servofreno mecánico. Este sistema fue un gran avance, tanto para los coches de competición como en general, ya que permitía al conductor realizar una maniobra de frenado muy parecida a la actualidad.

Fuentes

  • Consulta en la Asociación Juan de la Cerva y Codorníu
  • Accidente aéreo 9 de diciembre de 1936, registro de la Flight Safety Foundation
  • Los automóviles y motores Hispano Suiza, de Manuel Lange.
  • Documental: Hispano Suiza, la única marca que hacía sombra a Rolls Royce.

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