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Groenlandia es mucho más que hielo y Trump lo sabe
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Groenlandia es mucho más que hielo y Trump lo sabe

Fiordo helado de Ilulissat en Groenlandia | EFE

El presidente de EE.UU. ve la compra de Groenlandia como una operación inmobiliaria estratégica. El asunto está en la agenda de su visita a Dinamarca

Fiordo helado de Ilulissat en Groenlandia | EFE

“El presidente Trump plantea una nueva compra inmobiliaria: Groenlandia”. Con este titular, ‘The Washington Post’ ponía al mundo sobre aviso de la última idea del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. ¿Idea o estrategia? Aparentemente delirante, la posibilidad de que el magnate trasladara a sus asesores la idea de hacer una oferta a Dinamarca por la isla más grande del mundo, ganaba solidez, corroborada en otros medios y por el propio Trump este domingo.

“Estratégicamente es interesante y estaríamos interesados, pero hablaremos un poco con ellos”, dijo, rebajando el asunto a algo muy lejano a una prioridad en su gobierno. Trump mencionó que para Dinamarca, el mantenimiento de Groenlandia es altamente costoso y lo cifró en 700 millones de dólares anuales, recoge ‘The Times’. “Somos muy buenos aliados de Dinamarca. Protegemos a Dinamarca como protegemos a grandes porciones del mundo”, agregó Trump. El principal asesor económico en la Casa Blanca, Larry Kudlow había dejado caer horas antes en ‘Fox News’ que lo que quiere el presidente es “echar un vistazo”. “No quiero predecir un resultado, solo digo que el presidente, que sabe una o dos cosas sobre la compra de bienes raíces, quiere echar un vistazo a una compra de Groenlandia”.

¿Por qué es importante?

Aunque ni Trump ni Kudlow han dado mayores datos sobre el  motivo por el cual es estratégico, los medios estadounidenses hablan de recursos naturales, de seguridad, de cambio climático y de la importancia geoestratégica en el Ártico. El ‘Wall Street Journal’, en la historia que lo destapó todo, hablaba de la posibilidad de que la Casa Blanca capitalizara sus “abundantes recursos e importancia geopolítica”. 

También Kudlow advertía que “Groenlandia es un lugar estratégico allá arriba (carbón y uranio) y tienen muchos minerales valiosos” (carbón y uranio). Trump visitará Dinamarca los días 2 y 3 de septiembre, donde está previsto que se entreviste con la primera ministra danesa, Mette Frederiksen y con el presidente autonómico groenlandés, Kim Kielsen. El asunto de Groenlandia está en la agenda. 

¿Cuál es el contexto?

Según publicaron los primeros medios que se hicieron eco de la noticia, la compra de Groenlandia había surgido en varias reuniones en el despacho Oval y cenas, en las que se habló de procesos como la incorporación del territorio y el respaldo económico para hacer frente a una operación de estas características. Al principio, Dinamarca recibió la posibilidad entre estupefacta e incrédula. Luego, el Gobierno autonómico de Groenlandia calificó de “rumor” la noticia en un comunicado y añadió: “Groenlandia no está por supuesto en venta”. Sin embargo, Exteriores dejaba espacio a la negociación: “Estamos abiertos a hacer negocios pero no estamos a la venta”. La primera ministra danesa confirmaba este lunes en la televisión pública DR que el territorio “no está en venta” y apostillaba que la isla “no es danesa, es groenlandesa”. 

Groenlandia está cubierta en más del 80% por hielo… por poco tiempo. La realidad del cambio climático explota en la cara de una sociedad dependiente por siglos de combustibles fósiles. La ola de calor este verano ha batido récords de temperatura en junio y un deshielo histórico. El Ártico es un espacio que se disputan EE.UU., Rusia, Canadá, Finlandia, Suecia, Noruega e Islandia, sin perder de vista a China, que quiso construir tres aeropuertos en Groenlandia, recuerda ‘El Mundo’ en un análisis en el que habla de la ‘guerra fría del Ártico’. Hay que recordar que EE.UU. tiene a 1.250 sobre el kilómetros del Círculo Polar la base de radares Thule. Y que ante un escenario de deshielo,  que Trump niega, se abre un codiciado corredor del transporte marítimo.

¿Qué hay que tener en cuenta?

Groenlandia se rige desde 1979 con un Estatuto de Autonomía que se reforzó treinta años después a través de un referéndum, hasta poder incluir todas las competencias a excepción de defensa, política exterior y monetarias, además del derecho de autodeterminación. El expresidente de Estados Unidos Harry Truman ya quiso comprar Groenlandia en 1946, como recordó Trump, y en 1867, el secretario de Estado William Seward mostró interés también en comprar la isla. 

No perdamos de vista las intenciones de Trump, frustradas en marzo pasado por una jueza de Alaska, de permitir las exploraciones de petróleo y gas en los océanos Ártico y Atlántico. Trump planteaba perforar en una extensión de 50,6 millones de hectáreas que incluyen el mar de Beaufort (que baña Canadá y EE.UU) y Chukotka (que pertenece por igual a Rusia y a EE.UU.). El Servicio Geológico estadounidense calcula que en las aguas del Ártico hay sepultados unos 30.000 millones de barriles de petróleo recuperables. 

#Fact

No es la primera vez que EE.UU. compra territorios. Alaska dobla en tamaño a Texas y en el imaginario popular es un territorio tan estadounidense como el que más, con oro y petróleo, pero no siempre ha tenido el mismo dueño. Hasta el siglo XIX perteneció a Rusia, pero EE.UU. lo compró por 7 millones de dólares en 1867, una ganga que sin embargo permitió a Rusia recuperar liquidez tras perder la guerra de Crimea. En 1803, la Francia de Napoleón Bonaparte perdió el interés en Luisiana, un territorio en América del Norte -que hoy abarca total y parcialmente 15 estados actuales-, y se lo vendió a Estados Unidos por 15 millones de dólares.


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