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Fin de curso en España: cómo puede quedar finalmente la evaluación
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Fin de curso en España: cómo puede quedar finalmente la evaluación

Los representantes públicos aclaran que nunca se ha hablado en las reuniones de aprobado general, a pesar de ello existen algunas discrepancias

Un profesor en una clase vacía de un colegio de Aranda de Duero (Burgos). Efe / Paco Santamaria

La Ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá, compareció en rueda de prensa el pasado miércoles para anunciar que el Gobierno había elaborado un documento que reunía lo tratado “por la mayoría” en la última Conferencia Sectorial de Educación y el resto de reuniones mantenidas entre los gobiernos regionales y el central.

La intención de este texto, según dijo la ministra, es “propiciar un gran paraguas” que permita a las consejerías de educación y los equipos docentes hacer “las adaptaciones curriculares necesarias” para finalizar un curso marcado por el coronavirus. No era un acuerdo cerrado: tal y como indicó Celaá, las comunidades tenían de plazo hasta el día siguiente ―jueves 16 de abril― a las 12 de la mañana para adherirse al mismo. Finalmente, no todas mostraron su conformidad.

Andalucía, Castilla y León, Madrid, Murcia y Euskadi presentaron “discrepancias” al acuerdo que recoge, en palabras de la titular de educación, “las propuestas, conceptos y principios generales que han sido respaldados por todos los asistentes [a la Conferencia Sectorial de Educación]”. Entonces, y una vez situados en este punto, ¿qué ocurre?, ¿las regiones que están de acuerdo con el texto darán un aprobado general a sus alumnos?, ¿qué pasará con el resto? Esto es lo que han declarado los representantes públicos por el momento:

No es un aprobado general, pero “la repetición será la excepción”

Desde un primer momento, tanto Isabel Celaá como el Secretario de Estado de Educación, Alejandro Tiana, negaron que lo acordado fuese un aprobado general para los alumnos. “El aprobado general sería una medida injusta”, indicó la ministra de educación en la primera rueda de prensa destinada a este asunto.

“Este acuerdo no concibe esa medida. El curso continúa y establecemos medidas de evaluación continuas globales con ámbitos para la recuperación. El tercer trimestre tiene que ser computado de manera positiva. No podrá ser negativo habida cuenta de las diferentes condiciones en las que vive la ciudadanía”, añadió Celaá.

Alejandro Tiana también hizo hincapié en esta idea: “Un aprobado general significa que da igual lo que el alumno haga y que simplemente se le pone una calificación de aprobado. La diferencia con una actividad de recuperación es que, aunque [el alumno] pase de curso, hay algo en lo que tiene que seguir mejorando y recuperando, porque si no va a tener un déficit de formación que no le permita seguir estudiando más adelante, y que es lo que a nosotros nos preocupa”.

Las comunidades autónomas se han mostrado de acuerdo en este punto. Así lo indicaron varios consejeros educación el pasado jueves en el programa de Onda Cero ‘Julia en la Onda’. “Nunca se ha hablado en las reuniones de aprobado general. Mi sorpresa ayer fue mayúscula con los teletipos que salieron por la tarde”, indicaba la titular de educación del Gobierno de Castilla y León, Rocío Lucas. Y añadía: “Igual ha habido confusión, pero cuando nos han preguntado a las comunidades autónomas, lo hemos aclarado”.

Lo mismo suscribió en este espacio Cristina Uriarte, la consejera de educación del gobierno de Euskadi y Felipe Faci, su homólogo de Aragón. “Hablar de aprobado general es no reconocer el trabajo de nuestros docentes, de los padres y de los alumnos, pero sí que es cierto que hay que favorecer el pasar de curso, evaluar correctamente sus competencias, establecer un plan de refuerzo para el curso que viene y que todo el mundo tenga las mismas oportunidades”, expuso Faci.

Los tres se mostraron de acuerdo en que el tercer trimestre ha de servir a los alumnos para mejorar y avanzar, pero no para restar. “En ningún momento un alumno va a repetir por el coronavirus”, expresó Cristina Uriarte.

¿Cuándo acaba el curso?

Lo que recoge el acuerdo suscrito actualmente por 12 comunidades autónomas y las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, es que el curso escolar se mantiene y que no se alargará más allá de junio. En verano no habrá actividad lectiva. Sin embargo, dadas las circunstancias, “se flexibiliza el currículum y las programaciones didácticas”.

El tercer trimestre se seguirá cursando, y se aprovechará para la recuperación, el repaso y el refuerzo de actividades. “Tendrá un valor de diagnóstico, formativo, de medidas de recuperación, de refuerzo y de identificación de los contenidos esenciales. Habremos de trabajar en una preparación para el curso que viene, para reforzar aquellas materias que no han podido ser suficientemente trabajadas en el curso 2019-2020”, indicó la ministra.

¿Cuándo se recuperan las asignaturas suspensas?

Si las materias se suspendieron en el primer y segundo trimestre, podrá utilizarse el tercero para recuperarlas, según han pactado en la Conferencia Sectorial las comunidades autónomas y el ministerio de Educación. Sin embargo, lo más repetido por la ministra en los últimos días es que la promoción será la norma general.

Es decir, lo habitual será que los alumnos puedan pasar de curso, siempre bajo la premisa de que este último trimestre no puede servir para perjudicar al alumno. Por tanto, se apuesta por una evaluación “global y continua”, que reúna “los contenidos básicos” para poder promocionar, y teniendo en cuenta que el próximo curso los alumnos deberán profundizar en todos aquellos conceptos que no han podido estudiarse a causa de la pandemia.

“La repetición de curso será una medida muy excepcional que deberá estar sólidamente argumentada y acompañada de un plan preciso de recuperación en cada uno de los informes individualizados que entregaremos a cada alumno”, expresó Celaá en rueda de prensa del martes.

¿En base a qué se evalúa a los alumnos?

Los profesores decidirán si los alumnos han “conseguido superar los objetivos generales”. Tendrán que evaluar a cada estudiante y determinar su calificación teniendo en cuenta su trayectoria durante el curso y el conocimiento que tienen sobre ellos.

¿Qué ocurre con los cursos de final de ciclo?

La titulación será también “la práctica habitual” para los alumnos de cuarto de ESO, segundo de bachillerato y formación profesional. Los profesores decidirán si los alumnos pueden hacer la EBAU o si es mejor para ellos repetir de curso.

¿El acuerdo modifica lo pactado sobre la EBAU?

Todo sigue según lo acordado entre comunidades autónomas y Gobierno central el 25 de marzo. Por ahora, se sigue contemplando que sea presencial y tendrá “una opcionalidad más abierta”. ¿Qué significa esto? “El alumno no tendrá que atender al modelo A y si elige A no puede elegir B, sino que puede configurar su ejercicio con los contenidos de A y de B”, aclaró al respecto Isabel Celaá en Onda Cero.

También incidió en que no se trata de “una prueba más fácil”, sino “más justa” porque preguntará a los alumnos por los contenidos que han podido trabajar en este curso anómalo.

¿Por qué no se alarga el curso en verano?

Según la ministra, por dos razones que defendió en Al Rojo Vivo, de la Sexta: “Uno, porque los profesores y los alumnos están trabajando y dos, porque hay que preparar el curso siguiente”.

Celaá ha hecho referencia hasta ahora a un programa de verano “aún sin desarrollar”, y especialmente dirigido a los alumnos con mayor vulnerabilidad, que integre actividades deportivas y lúdicas con “actividades de conocimiento”, pero que no será lectivo, ni obligatorio. Tampoco sería impartido por las personas que habitualmente trabajan en el centro escolar.

¿Cómo se adaptará la formación profesional?

La Secretaria de Estado de Formación Profesional, Clara Sanz, avanzó el miércoles las “medidas excepcionales” que se habían establecido para los alumnos de grado medio y grado superior, que afectan a más de 862.000 estudiantes.

Por un lado, se flexibilizan las prácticas obligatorias de los últimos cursos. Éstas se sustituirán por la realización de un proyecto o una práctica “que simule el entorno profesional” y se reduce su duración al mínimo obligatorio: de 400 horas a 220.

Los estudiantes de áreas sanitarias y servicios sociocomunitarios que hayan accedido a un contrato de trabajo estarán exentos de cursar las prácticas.

Al igual que para el resto de estudiantes, se flexibiliza su evaluación y son los profesores quienes deciden en base a las anteriores evaluaciones (la primera y la segunda) y por las actividades desarrolladas durante el tercer trimestre.

La permanencia a estos estudios está fijada en cuatro años, por lo que se amplía a uno más para evitar que ningún estudiante se vea perjudicado. Además, se retrasan las pruebas de acceso para el curso que viene, aunque aún no se ha especificado la fecha.

¿En qué muestran disconformidad algunas comunidades autónomas?

Madrid, Murcia, Andalucía y Castilla y León han reclamado una legislación más concreta y precisa con los criterios de evaluación, promoción, repetición y titulación de los alumnos para apoyar el plan.

En la Comunidad de Madrid tanto Enrique Ossorio, consejero de educación, como la presidenta, Isabel Díaz Ayuso, han pedido al Gobierno central que no delegue a las comunidades autónomas las decisiones «complejas» y que marque pautas iguales «para todos».

Esperanza Moreno, titular de educación de Murcia, ha dicho que sería una “injusticia” que cada comunidad tomase diferentes decisiones en ese ámbito que pudieran generar desigualdades entre los alumnos. En el mismo sentido se han referido los representantes de Andalucía y Castilla y León.

La Junta de Andalucía dice estar conforme con el enfoque y estructura del texto del acuerdo de forma general, pero considera necesario que el Ministerio fije «criterios y procedimientos comunes”. Javier Imbroda, encargado de educación, ha dejado claro que hasta que no se establezcan no prestará su conformidad con el pacto.

La consejera de Castilla y León, Rocío Lucas, ha pedido al Ministerio una nueva reunión para llegar a un acuerdo sobre la promoción y titulación de los alumnos. Considera que esto «no es tan urgente como el resto de cuestiones en las que sí hubo consenso y que permite a las comunidades avanzar en la gestión de la educación», según explicó a Efe.

Por su parte, Cristina Uriarte, del Gobierno de Euskadi, declaró que el texto “no requiere una adhesión formal” porque sólo es un “documento de trabajo”, aunque no criticó los contenidos de la propuesta.

Ante la postura de estas comunidades autónomas, la ministra de Educación afirmó en su última última intervención pública, celebrada el viernes 17 de abril, que sigue trabajando para extender este acuerdo y que el ministerio “confía en que estas comunidades puedan llegar también a suscribirlo”. También aclaró que aún no había conversado con los representantes de educación de estas regiones.

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