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El muro que dividió al mundo
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El muro que dividió al mundo


Hace 58 años se comenzó la construcción de la barrera que separó una ciudad y que, a nivel internacional, supuso la confrontación de dos modelos de vida.

13 de agosto de 1961. El gobierno socialista de la República Democrática Alemana (RDA) comienza la construcción del Muro de Berlín. La hoy capital alemana quedaría dividida en dos bloques: el Oriental y el Occidental. El objetivo fue detener el traslado masivo de ciudadanos del Este hacia la República Federal Alemana. Sin embargo, la versión del gobierno Oriental fue que se quería poner fin a las “actividades hostiles de revanchismo y militarismo de Alemania Occidental”.

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial (1945), las fuerzas del bando de los Aliados se reunieron en las conferencias de Yalta y Postdam ese mismo año para decidir el futuro de Alemania. El resultado fue la división en cuatro partes del país: la parte oriental fue para la Unión Soviética y la occidental para Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos. Esta división tuvo que aplicarse de igual forma en Berlín porque al ser la capital, constituía un punto estratégico. 

Entre 1945 y 1961, más de tres millones de personas en Alemania dejaron la zona soviética para pasarse a la occidental, algunos volvían después de trabajar, otros se quedaron permanentemente en el bloque occidental. Esto provocó, según el portal oficial de la ciudad de Berlín, dificultades económicas para el gobierno de la RDA dado que gran parte del capital que producían sus ciudadanos se lo quedaba el bloque Occidental. Por ello, se decidió establecer una frontera física. Así, de un día para otro, familias enteras quedaron rotas al encontrarse en el momento de la división en distintas partes de la frontera.

En un principio, la barrera estaba constituida por más de 45 kilómetros de alambre, negando el paso entre los dos bloques. Finalmente, se construyó un muro de hormigón que llegó a alcanzar los 155 kilómetros, que incluía torres de vigilancia, alambradas, sistemas de disparo automático, zonas de arena o soldados armados.

El muro fue una muestra más de la división del mundo y de la consolidación del Telón de Acero -como prefirió llamarlo Winston Churchill en su discurso de 1946-, que dividió el orbe en dos sectores que estuvieron enfrentados durante décadas. 

Dos meses después de la instalación del muro, en octubre, se produjo un conflicto entre soldados de la frontera en el hoy famoso ‘Checkpoint Charlie’. El 22 de octubre el Este negó el acceso a esa parte de la ciudad al jefe de la misión estadounidense en Berlín. Ese suceso inició una escalada de desencuentros diplomáticos que rozó la catástrofe. Solo cinco días después, el 27 de octubre, un grupo de tanques soviéticos se paró a menos de 100 metros de ‘Check Point Charlie’. Los norteamericanos no fueron menos, y también instalaron tanques en su lado de la frontera. La cordura y la diplomacia -Kennedy y Krushev intervinieron, como lo tendrían que hacer un año después para resolver la Crisis de los misiles de Cuba- llevaron a las fuerzas a retirarse sin disparar un solo tiro. Pero el enfrentamiento entre soviéticos y estadounidenses en Berlín estuvo cerca -muy cerca- de ser un hecho.

El muro caería casi 30 años después, el 9 de noviembre de 1989. Fue un suceso repentino causado por Günter Schabowski (portavoz del entonces Partido Socialista Unificado de Alemania) en la rueda de prensa en la que leyó la nueva normativa que permitiría a la población cruzar la frontera. Un periodista preguntó cuándo sería efectiva, a lo que, confundido, respondió: «Según entiendo yo… inmediatamente».

Tras estas declaraciones los berlineses corrieron a destruir la barrera que les separaba.

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