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El futuro del eco, la nueva moneda de África Occidental: ¿cambio de marca o nuevo comienzo?
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El futuro del eco, la nueva moneda de África Occidental: ¿cambio de marca o nuevo comienzo?

La región tiene previsto adoptar en 2020 una nueva divisa largamente discutida: el eco. Responde a una demanda social para sustituir una moneda percibida negativamente por el control que mantiene Francia, pero queda trabajo por hacer, según explican numerosos economistas, que insisten en que una simple reforma del franco CFA no sacará el proyecto adelante.

Legnan Kouala (Efe)

El presidente de Costa de Marfil, Alassane Ouattara –que además es actualmente presidente de la Unión Económica y Monetaria de África Occidental (UEMOA)– y su homólogo francés, Emmanuel Macron, anunciaron el 22 de diciembre una reforma monetaria para julio de 2020 que cambiará el nombre del franco CFA que utilizan 8 países que componen esta organización de África Occidental, y que aún conserva el acrónimo que respondía en su origen al franco de las Colonias Francesas de África en su creación en 1945. El objetivo es que se incorporen además al proyecto de moneda única los otros 7 Estados de la región que hasta ahora cuentan con moneda nacional propia y que impulsan su propio proyecto conjunto: el eco. Pero antes de dar el paso e implementar una divisa común en estos 15 países, circulará en las 8 excolonias un eco asegurado por Francia y que conserva la paridad fija que tiene el franco CFA con el euro. Este es uno de los aspectos más polémicos de la moneda.

La reforma ha sido calificada de “histórica” por ambos jefes de Estado debido a que se llevarán a cabo tres grandes modificaciones: el cambio de nombre de la divisa, el fin de la entrega del 50% de las reservas de la moneda al Tesoro Público francés, y el cierre de la cuenta de operaciones y la salida de los representantes de Francia de todos los órganos de decisión y gestión de la UEMOA, la organización regional de integración económica compuesta por los 8 países que adoptarán la reforma.

“En mi calidad de presidente en ejercicio de la UEMOA y en virtud del mandato que mis pares me han dado, estoy feliz de anunciar que, en acuerdo con otros jefes de Estado de la UEMOA, hemos decidido hacer una reforma del franco CFA”, declaró Ouattara en una conferencia de prensa celebrada en Abiyán, la capital económica de Costa de Marfil.

Lo más importante

Las reformas anunciadas por Ouattara y Macron afectan a los 8 países de África Occidental que utilizan el franco CFA, es decir, los Estados miembros de la UEMOA: Benín, Burkina Faso, Costa de Marfil, Guinea-Bisáu, Malí, Níger, Senegal y Togo.

Sin embargo éstos no son los únicos países que usan un franco CFA. 6 países de África Central que también fueron colonias francesas acuñan igualmente esta divisa. Son Camerún, República Centroafricana, República del Congo, Gabón, Guinea Ecuatorial y Chad, Estados que componen la Comunidad Económica y Monetaria de África Central (CEMAC).

La compleja implantación modificará la relación económica actual de estas dos versiones del franco CFA emitidas por bancos centrales diferentes, la del Banco Central de los Estados de África Occidental (BCEAO) y la del Banco de los Estados de África Central (BEAC). El tipo de cambio frente al euro es el mismo, pero no son intercambiables. Hasta ahora, Francia ha tenido representación en ambos organismos, pero con la nueva reforma se retirará del banco central que imprime la versión para los países de África Occidental, es decir, del BCEAO.

En otras palabras, las reformas anunciadas los presidentes Macron y Ouattara solo afectan a los 8 Estados citados en primer lugar, miembros de dicha organización económica de África Occidental. La primera versión del franco CFA –la emitida para países de la UEMOA– será reformada y renombrada ‘eco’, mientras que la segunda versión, la impresa para las excolonias centroafricanas de la CEMAC, seguirá circulando como franco CFA.

La cuestión se enrevesa a partir de este punto. Los 8 Estados de África Occidental que integran la UEMOA y que reformarán su versión del franco CFA a una nueva divisa ‘eco’ forman parte, a su vez, de otro grupo regional de integración económica: la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO/ECOWAS, por sus siglas en francés e inglés). En esta organización, además de los integrantes de la UEMOA, se encuentran Cabo Verde, Gambia, Ghana, Guinea, Liberia, Nigeria y Sierra Leona, que cuentan cada uno con moneda propia.

Y aquí se encuentra el meollo de la cuestión. La CEDEAO, que integra a estos 15 países, ha estado impulsando desde hace tres décadas un proyecto para adoptar una moneda común cuyo nombre se definió en julio de este año: el eco. Sí, el mismo nombre que adquirirá en julio de 2020 el franco CFA reformado de África Occidental. Dicho de otra manera, los 8 Estados de la UEMOA, que también son miembros de la CEDEAO, han decidido de manera unilateral adoptar su propio eco, con sus propias características, a la espera de que se avance en la concreción del eco común a los 15 países de la región.

“En cierto modo, ahora tenemos dos ecos. Uno por el que votaron los 15 países de África Occidental y otro que han elegido Francia y los Estados de la UEMOA, independientemente de los demás. Esto es sorprendente. Al menos podrían haber esperado a que el resto diera su aprobación”, explicó el economista camerunés Martial Ze Belinga en una entrevista para la cadena francesa TV5 Monde.

¿Cuál es el contexto?

El franco CFA que utilizan hoy tanto los Estados de África Occidental (UEMOA) como los de África Central (CEMAC) se ha mantenido incluso después de la independencia de las antiguas colonias y en 2020 cumplirá más de 60 años para muchos de estos países. Sus críticos la ven como un símbolo de la prolongación del colonialismo francés y sus partidarios, como una herramienta de estabilidad en los Estados que la usan porque contiene la inflación.

El economista senegalés Ndongo Samba Sylla y la periodista francesa Fanny Pigeaud, autores del libro El arma invisible de la Francáfrica: una historia del franco CFA, argumentan que este sistema monetario le sirvió a París para reconocer oficialmente la soberanía de sus antiguas colonias sin soltar las riendas de sus economías.

Así pues, el valor del franco CFA está ligado al de la divisa que use Francia –antes, el franco francés y ahora, el euro–, que tiene un poder decisivo sobre él. El franco CFA ofrece una paridad fija con el euro y, en consecuencia, mayor estabilidad, atractiva para el capital extranjero que, en lugar de contribuir al desarrollo de los países africanos con inversiones, se dedica esencialmente a extraer recursos y repatriarlos. Por contra, estas restricciones impiden que los países africanos dicten una política monetaria propia. 

La CEDEAO, fundada en 1975, en su tarea de promover la integración económica de la región, ha buscado desde 1983 crear una moneda común a sus 15 Estados miembros, pero el proyecto ha ido postergándose en el tiempo. Se intentó en 2003, en 2005, en 2010 y en 2014, y la próxima fecha de implantación prevista es el año 2020, según lo acordado en junio en una reunión de la Comisión de la CEDEAO.

La reforma monetaria anunciada por Ouattara y Macron para julio de 2020, que se llevará a cabo al margen de la CEDEAO, ha sido apoyada por economistas, intelectuales y amplios porcentajes de población. “Muchos países están huyendo del franco CFA, por eso no quieren invertir en África. Con este cambio del franco CFA al eco, habrá más empleo para los jóvenes”, expresaron estudiantes de la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar, capital de Senegal, en declaraciones a la emisora alemana Deutsche Welle.

Sin embargo, algunos economistas no están convencidos de que la reforma suponga el fin del franco CFA para África Occidental. En un hilo de Twitter, Sylla ha advertido de que “Macron y Ouattara, con ‘sus’ reformas, han firmado el certificado de defunción del proyecto de integración monetaria de los 15 países de la CEDEAO”, en relación al eco que aspiran a compartir en 2020 todos los Estados de la región.

Para el economista y político marfileño Mamadou Koulibaly, afirmar que “el franco CFA está muerto es una declaración verdaderamente política”. “Sin embargo, es una pregunta seria, financiera, monetaria. Uno tiene la impresión de que para calmar las presiones de los operadores económicos, de los empresarios que están preocupados por las dificultades de la zona CFA, los jefes de Estado se han dicho ‘bueno, vamos a tirarles algo para que se diviertan y, mientras tanto, durante este tiempo, continuamos’”, aseveró.

¿Qué hay que tener en cuenta?

Si el proyecto de integración económica de implantar el eco en los 15 países de la CEDEAO destacaba por su fragilidad y falta de definición, a tenor de la falta de consenso entre sus Estados miembros a lo largo de los últimos años, el anuncio de Ouattara y de Macron de reformar y renombrar el franco CFA en los 8 países de la UEMOA abre serias dudas sobre la viabilidad del proceso o, en todo caso, a que pueda completarse en 2020.

A fecha de hoy, no se ha decidido el modelo de la banca central, ni el régimen de cambio de la moneda –aunque se ha hecho alusión a que sea flexible–, ni al marco de política monetaria. Ni siquiera existe acuerdo sobre el símbolo del eco.

Nigeria, con casi 196 millones de habitantes en 2018, representa más de la mitad de la población de los 15 países de la CEDEAO, además de casi dos tercios del PIB de la región. Su presidente, Muhammadu Buhari, afirmó que “si todos los países de la zona CFA no dejan el franco CFA, cortando toda relación con el Tesoro Público francés, Nigeria no entrará en el eco”. La reforma del franco CFA anunciada por el presidente en funciones de la UEMOA es, pues, insuficiente para que el gigante africano adopte el eco, ya que mantiene la paridad fija con el euro y el vínculo con la exmetrópoli.

En opinión de Martial Ze Belinga, no tiene sentido promover la integración monetaria de África Occidental sin involucrar a países como Nigeria o Ghana. “Un país que representa más de la mitad de la población de la región no puede quedar fuera. Por lo tanto, la CEDEAO debe reaccionar muy rápidamente. De lo contrario, su propio proyecto, la unidad monetaria, tendrá dificultades y perderá credibilidad como organización”, advirtió el economista. Hasta la fecha, ningún país que usa el franco CFA ha hecho alusión a un plan de divorcio con Francia.

Igualmente, es necesario tener presentes las realidades heterogéneas de los países que quieren unirse. Mientras Níger es el país más empobrecido del mundo, Nigeria es una de las mayores potencias económicas del continente africano. Este último es, además, un país exportador de petróleo, al contrario que el resto de los países de África Occidental, que son importadores netos. Sus ciclos económicos son diferentes. Sin ir más lejos, cuando la cotización del crudo es buena para Nigeria, no lo es para las demás naciones.

Según el economista senegalés, la problemática es similar a la de la zona euro, porque “una moneda única no puede funcionar sin tener al menos un federalismo presupuestario” para cuando algún país se encuentre en apuros. Por ello, subraya, los criterios de convergencia que se deben cumplir para formar parte de la moneda africana “no tienen sentido”.

“Lo que es paradójico en nuestro caso es que los criterios que se pusieron en marcha por Alemania para no ser solidaria con el resto de economías europeas los tomemos nosotros como condición en nuestra asociación económica. Es increíble”, señala el economista.

Los criterios de convergencia de primer rango que deben cumplir los países para participar en la utilización del eco son: un déficit de menos del 3%, una inflación inferior al 10% y una deuda que no supere el 70% del PIB. El principal desafío es que todos los países lleguen a cumplir a tiempo los requisitos. Por el momento, según un análisis de Quarz, reina el pesimismo ante la posibilidad de que se consiga en 2020. Según el medio estadounidense, solo llegarán a tiempo Cabo Verde, Costa de Marfil, Guinea, Senegal y Togo del total de países miembros de la CEDEAO.

#Fact

Los orígenes del franco CFA se remontan al final de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). A Francia, que había sido ocupada por los alemanes, todavía le quedaba por delante una larga recuperación, así que sus autoridades decidieron establecer dos divisas distintas para el país y sus colonias: el franco y el franco CFA, respectivamente. Así, ambas podrían ser devaluadas de acuerdo a las necesidades y cambios económicos de cada área. “El objetivo de Francia era facilitar el drenaje de recursos de estos territorios conquistados hacia la metrópolis y, a la vez, asegurarse el control económico de estas colonias”, explicó Pigeaud a TV5 Monde, en septiembre del año pasado.

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