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El confinamiento da un respiro a la calidad del aire
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El confinamiento da un respiro a la calidad del aire

Los expertos consideran que la recuperación económica que siga al coronavirus es una “oportunidad histórica” para incluir medidas que mantengan las mejoras en la reducción de emisiones

La Agencia Espacial Europea (ESA) confirmó el miércoles 18 de marzo lo que ya se esperaba: Italia ha reducido sus emisiones de dióxido de nitrógeno y la evolución coincide con el confinamiento ordenado por las autoridades para frenar la expansión del coronavirus. 

En unas imágenes grabadas por el satélite Copernicus Sentinel-5P se muestra cómo se ha reducido la contaminación del aire, en especial en el norte, donde se ubica la región de Lombardía, una de las más afectadas por la epidemia y, a la vez, una de las zonas más contaminadas en Europa

Pero, además, las imágenes de la ESA muestran también cómo se reduce la mancha de contaminación en Madrid y en Barcelona. El miércoles, la calidad del aire era ‘buena’ o ‘muy buena’ en las cinco zonas de la capital, según el informe diario del Ayuntamiento.

«Aunque podría haber ligeras variaciones en los datos debido a las nubes y al cambio climático, estamos muy seguros de que la reducción de emisiones que podemos ver coincide con el bloqueo en Italia, que causa menos tráfico y actividades industriales», comentaba Claus Zehner, director de la misión. 

La recuperación económica que siga a la epidemia podría suponer un momento histórico para que los políticos apuesten por las energías limpias, explican algunos expertos.

Los datos de España

Solo han pasado cinco días desde la declaración del estado de alarma, que restringe la circulación entre otras medidas, y las estaciones de medición de la capital mostraban que la calidad del aire es ‘buena’ o ‘muy buena’. Aunque los expertos insisten en que se necesitan series más largas para evaluar los efectos reales y que el confinamiento no es la única causa a la que se le puede atribuir este cambio.

Ayer, los valores máximos diarios (PM2.5 y PM10) y horarios (NO2, O3 y SO2) registrados en la Red de vigilancia de la calidad del aire de Madrid se encontraban en menos de la mitad que los registrados durante el mes de febrero

Información del 18 de marzo. Fuente: Ayuntamiento de Madrid.
Reporte de febrero. Fuente: Ayuntamiento de Madrid.

Un efecto con el tiempo acotado

Los expertos explican que, aunque estas reducciones no tienen un efecto significativo a largo plazo, suponen un ejemplo más de cómo es posible combatir el cambio climático.

En entrevista con Newtral.es, Xavier Querol, experto en calidad del aire e investigador del CSIC, cree que el efecto en la calidad del aire no durará más allá del tiempo que dure la pandemia, por lo que a largo plazo «no es muy relevante», aunque supone un pequeño experimento para demostrar los efectos inmediatos de detener las emisiones más contaminantes, como la industria y tráfico. 

«Es interesante ver que si las fábricas no funcionan y los coches están parados, hay poca contaminación, pero el impacto de esto en la salud de las personas y en el cambio climático no es muy relevante porque es poco tiempo. En el cambio climático se necesitan efectos de décadas y siglos, unos meses no son muy significativos. Cuando se dé margen a poder volver a trabajar se recuperarán emisiones», señala.

En China se logró reducir las emisiones en un 25% durante la cuarentena, provocando una mejora radical de la calidad del aire, según el informe de CarbonBrief. Pero algunos expertos temen que pueda haber un efecto rebote conforme se va recuperando la normalidad.

La recuperación podría, incluso, anular los beneficios logrados durante las restricciones, como explica Helen Mountford, vicepresidenta de la organización World Resources Institute, explica en su web. «Las reducciones de emisiones causadas por las recesiones económicas tienden a ser temporales y pueden conducir al crecimiento de las emisiones a medida que las economías intentan recuperarse»

Después de la crisis financiera mundial de 2008, por ejemplo, las emisiones mundiales de CO2 crecieron un 5,9% en 2010, anulando la disminución del 1,4% que se había registrado en 2009, señala la experta.

Un efecto recíproco

La contaminación también podría ser un factor agravante en la letalidad del virus. En China, un estudio demostró que los pacientes contagiados con otro coronavirus, el del SARS, en 2003, tenían el doble de probabilidades de morir en regiones donde la contaminación del aire era alta.

En Italia, más del 99% de las muertes por coronavirus tenían patologías previas, según un estudio publicado por el Instituto Superior de Sanidad italiano. Lorenzo Casani, director de salud de una clínica para personas mayores en Lombardía, señalaba en una entrevista con TIME que «los estudios han demostrado una alta correlación entre las tasas de mortalidad por enfermedades respiratorias virales y la contaminación (…) esto podría ser un factor».

La oportunidad para adoptar energía limpia

Que una crisis no empeore otra, es lo que defiende Mountford, que advierte que los gobiernos deberían adoptar medidas de recuperación que incluyan energías limpias para mantener los niveles de mejora de la calidad del aire. «Lo que los gobiernos deberían evitar es tratar de impulsar sus economías a raíz de una crisis exacerbando otra; es decir, la contaminación del aire», explica. En cambio, «pueden usar esto como una oportunidad para acelerar el inevitable cambio hacia sistemas de energía y transporte bajos en carbono que traerán beneficios económicos a largo plazo».

Fatih Birol, jefe de la Agencia Internacional de Energía (AIE), también considera que las medidas que se adopten para la recuperación económica después de la epidemia son «una oportunidad histórica» para impulsar la acción climática global a través de energía limpia, según recoge  Climate Home News

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