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Dorothy, al ritmo de Pink Floyd: un bulo que no es bulo
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Dorothy, al ritmo de Pink Floyd: un bulo que no es bulo

The Dark Side of the Moon podría ser la banda sonora de El Mago de Oz (1939) y parece que lo es, pero se trata de una inmensa casualidad

2 de marzo de 1973. Llega las tiendas el disco (vinilo) de The Dark Side of the Moon de Pink Floyd. Uno de los álbumes más reconocidos del pasado siglo. Durante años, el disco sonó hasta el infinito.

Se dice que, en su momento, 8 de cada 10 hogares británicos disponían de una copia del álbum. El disco se mantuvo 811 semanas en el Billboard 200. De él nació Alan Parson’s Project. Algunos creen que este disco revolucionó la música contemporánea, el Pulp Fiction del rock.

Pero el disco escondía una historia. Una curiosidad, una conspiración nacida a mediados de los 90 que, aunque rechazada por los integrantes del grupo, ocupa parte de la mitología del rock. The Dark Side of the Moon era la banda sonora, póstuma, de El Mago de Oz de Victor Fleming, de 1939.

Un bulo que, sin ser bulo, no es verdad.

El lado oscuro del arcoiris, algo así

Hay una parte de los amantes del cine comparten la misma pasión por la música. Y una práctica, no especialmente habitual, era la de colocar álbumes de fondo e intentar sincronizarlos con distintas películas. En una de estas, en 1995, el diario Fort Wayne de Indiana o Journal Gazzate o de otro nombre que no ha llegado hasta internet, anunciaba el descubrimiento.

Tras el tercer rugido del León, comenzaba la magia. Más de un centenar de “coincidencias” demasiado específicas para ser casualidades, pero que, realmente, lo eran. On the Run comienza a sonar cuando Dorothy se cae sobre un montón de paja. Money llega justo cuando Dorothy llega a Oz. O la más llamativa: The Great Gig in the Sky (El Gran Baile en el Cielo, en español) empieza a sonar justo en el mismo momento en que llega el tornado en la película.

Y así, hasta más de 100. Se ha bautizado al fenómeno como The Dark Side of the Rainbow; pero la película dura, más o menos, hora y media, mientras que el disco solo llega a los 45 minutos.

Lo bueno, dos veces…

La solución, lejos de ser compleja o digna de cualquier conspiración iluminatti, era simple: poner dos veces el disco. En el momento en que se acabe, rápidamente, ponerlo de nuevo. A esta espectacular hazaña, los partidarios de esta teoría la refundaron bajo el nombre de The Dark Side of Oz. Y parece funcionar igual de bien que la primera.

Y hasta ahí llega el bulo que no es bulo. David Gilmour, el guitarrista de Pink Floyd, lo negó en el 25 aniversario, alegando que fue “alguien con demasiado tiempo libre”. Nick Mason, batería, también defendió esta idea en 2010: “Tengo que decir, lamentablemente, que tanto el Hombre de Hojalata como el Espantapájaros, y todos los demás, no tuvieron absolutamente nada que ver con este álbum”. Alan Parsons, sonidista, confesó estar viendo Mary Poppins durante la grabación del disco.

Pero la realidad es que coinciden, pero es pura casualidad. Hasta tal punto es así que, en el año 2000, Turner Classic Movies emitió la película con el álbum como banda sonora. Y por eso es un bulo sin serlo: coinciden (sorprendentemente) pero se trata de una mera casualidad de la historia del rock.

Fuentes

  • The Dark Side of the Rainbow, en The Fort Wayne Journal Gazette.
  • The Dark Side of the Rainbow: El Mago de Oz, Pink Floyd y la teoría de la conspiración, en Medium.
  • The Story of the Pink Floyd-‘Wizard of Oz’ Mashup, ‘The Dark Side of the Rainbow’, en UCR.

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