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La presión fiscal: los seis puntos que nos separan de Europa
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La presión fiscal: los seis puntos que nos separan de Europa

Explicamos el concepto de ‘presión fiscal’ y si las diferencias de recaudación entre Europa y España responden a un problema de ‘justicia fiscal’ o si hay otros elementos a considerar

Una de las últimas en mencionarlo ha sido la ministra de Igualdad, Irene Montero, durante una entrevista en TVE el pasado 29 de mayo, en la que recordó que «España está lejos de la media europea en justicia fiscal, lejos de la media europea en capacidad de que los impuestos y las normas fiscales reflejen la realidad económica de los ciudadanos».

Un día antes, el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, afirmó en el Congreso que «reconstruir la justicia fiscal es también una cuestión de patriotismo. En 2019, España recaudó un 7,4% del PIB menos que la media de la zona euro» y añadió que «todos tenemos la obligación de trabajar para corregir esa desventaja en términos de justicia social que en nuestra patria respecto a los países de nuestro entorno».

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, también apuntó esa cifra en el Senado, aunque se refirió a presión, no a justicia fiscal. «Nuestro país se encuentra a siete puntos de distancia en presión fiscal de las medias europeas. Esto supone, en términos PIB, que nos alejamos singularmente de Europa en cerca de 90.000 millones de euros», dijo.

Tanto Iglesias como Díaz o Montero y otros ministros, como la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, lo han repetido durante el último mes. Pero no es lo mismo presión fiscal que justicia fiscal, y los expertos señalan que la distancia con la media europea no se debe solo al nivel de impuestos, sino también a la estructura de salarios de cada país y a la presión efectiva que resulta de los esquemas de deducciones y bonificaciones, entre otros. Te lo explicamos.

¿Siete puntos de distancia?

En 2018, los ingresos del Gobierno a través de los impuestos suponían el 35,4% del PIB, 4,9 puntos por debajo de la Unión Europea y 6,3 puntos menos que el promedio de la zona euro, según las cifras de Eurostat

Pero esa distancia es desigual en cada impuesto. Por ejemplo, la brecha se reduce en los impuestos a la renta de un trabajador de ingresos medios y sin hijos, que en España estaba gravado con un 30,7% y en el promedio de la UE en 32,4%, en 2017, según datos del informe Taxation Trends in Europe 2019, de la Comisión Europea.

España tampoco ha estado siempre a esta distancia de la media europea. Por ejemplo, en 2007, un año antes de la crisis financiera, la presión fiscal en España era del 37,3%, solo dos puntos por debajo de la media de la Unión Europea, de 39,2%. Aunque Alberto López, director del Máster de Tributación y Asesoría Fiscal de la Escuela de Finanzas Business School, señala que ese dato no es comparable, ya que se debe en gran medida a la burbuja inmobiliaria, que tuvo «un efecto distorsionador hacia arriba».

Presión fiscal vs. justicia fiscal

Aunque no existe una definición tributaria sobre la justicia fiscal, por lo general se traduce en la progresividad de los impuestos para que, quienes más tienen aporten más, como recoge la Constitución

Pero justicia fiscal y presión fiscal no son sinónimos. El segundo concepto se refiere a lo que supone la recaudación como porcentaje del PIB y «en eso estamos claramente por debajo de la UE», advierte Luis del Amo, secretario técnico del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF).

Además, López también señala que se puede hablar de presión impositiva para comparar cuánto se entrega a la agencia tributaria por cada euro que se gana. En este sentido, «también hay una diferencia: en España, los tipos efectivos son más bajos que los tipos nominales. Si tu tipo nominal es del 45%, por ejemplo, no pagas 45 céntimos de cada euro porque las deducciones y las bonificaciones hacen que pagues menos».

¿Más impuestos, más presión?

La mayoría de los impuestos son menores en España que en los países vecinos, lo que hace que generen una menor presión fiscal como porcentaje del PIB, como el impuesto a la producción (11,9% frente a 13,6% en la UE) o el impuesto sobre la renta (7,8% frente a 9,5% en la UE).

Sin embargo, la baja presión fiscal de España no solo se debe a que los impuestos sean inferiores, sino que intervienen otros factores, como que hay más salarios bajos o que el sistema español incluye más bonificaciones o deducciones que reducen la presión efectiva.

«En algún caso es porque los impuestos son más bajos o se gravan menos cosas y en otro aspecto puede influir que las bases son más reducidas. Nuestros sueldos son bajos en relación a Europa, por lo que, aunque tengamos la misma tarifa de impuesto sobre la renta, no se va a recaudar lo mismo. Como la tarifa es progresiva, si no hay sueldos por encima de 50.000 euros, no se recauda tanto porque los sueldos son más bajos», explica Del Amo.

López también insiste en que, aunque se han hecho muchos esfuerzos, «seguimos teniendo mucha renta baja y mucha temporalidad en el empleo, lo que aminora la recaudación fiscal». Pero, además, «en España hay más deducciones que en otros países», menciona el experto. Por ejemplo, en los gastos financieros, «la exención por dividendos o plusvalías que hay actualmente es mayor que en los países de nuestro entorno».

Posibles soluciones

En sus declaraciones de estos días, el vicepresidente segundo Iglesias insiste en la necesidad de establecer una ‘tasa de reconstrucción’, que funcionaría como un impuesto a la riqueza, como ya recogía el acuerdo de gobierno, centrado en aumentar la recaudación entre las grandes empresas e incrementar la progresividad fiscal en los tramos más altos del IRPF.

Pero los tipos más altos del impuesto sobre la renta son similares, con 43,5% en España, 47,2% en Italia, 47,5% en Alemania y 51,5% en Francia. Sin embargo, los resultados de recaudación que obtiene cada país son muy dispares: mientras que en España solo generan un 7,5% del PIB, en Francia suponen el 8,7%, en Alemania el 9,4% y en Italia llegan al 11,8%.

La progresividad del impuesto sobre la renta es similar en todos los países, explica Del Amo, para quien «los tipos de renta de España están en línea con los de Europa, igual que los de sociedades». El problema, señala, es que «nuestro modelo de economía se basa en salarios bajos». Pero la recaudación y la presión fiscal no solo depende de «unos impuestos más bajos,  de los tipos que pongas y del impuesto que tengas, sino que depende mucho de la base salarial que tributa». 

Por ejemplo, el salario medio de España en 2017 era de 38.507 dólares al año, mientras que en Francia era de 43.755 y en Alemania, de 47.585, aunque en Italia está por debajo, en 36.658, según cifras de la OCDE.

Del Amo considera que se podrían subir las tarifas hasta llegar a las de otros países para aumentar la presión fiscal, pero en cuanto a la justicia social, «la progresividad no solo se consigue con la tarifa, también se puede conseguir progresividad por otros caminos».

Para López, la alternativa a subir los impuestos sería reestructurar la carga impositiva. «Lo que sería más lógico es que hubiera una revisión de los impuestos que hay ahora, por ejemplo, revisar las exenciones a los grandes patrimonios o las rentas que se van a Madrid para hacer operaciones de donaciones o sucesiones sin tributar. Son deducciones, elementos que no se gravan. Más que crear nuevos impuestos, habría que revisar los que ya hay. Quizá habría que quitar ciertas bonificaciones. Tiene que ser una reforma inteligente y tener claro lo que busque la coherencia del sistema, mayor recaudación, pero manteniendo cierta coherencia».

Fuentes:

2 Comentarios

  • No puede recaudar lo mismo un país con un 20% de paro que uno con un 5%. Millones de trabajadores aportando IRPF no se puede compensar subiendo puntos a los que trabajan. Esa es la diferencia real en la recaudación. Menos gente trabajando con menos salario. Ese detalle se os ha pasado.

  • «Pero los tipos más altos del impuesto sobre la renta son similares, con 43,5% en España, 47,2% en Italia, 47,5% en Alemania y 51,5% en Francia. Sin embargo, los resultados de recaudación que obtiene cada país son muy dispares: mientras que en España solo generan un 7,5% del PIB, en Francia suponen el 8,7%, en Alemania el 9,4% y en Italia llegan al 11,8%.»

    Ese es un concepto curioso de «ser similares». Si España tuviera el mismo % que Francia se recaudaría un 8.8% del PIB, es decir, muy ligeramente más que en Francia. No son similares si cuando pones uno al nivel del otro obtienes resultados significativamente distintos.

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