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Detectan agua en una lejana supertierra, aunque no sabremos si tiene vida
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Detectan agua en una lejana supertierra, aunque no sabremos si tiene vida


Hay multitud de tierras y supertierras fuera del sistema solar. Han encontrado agua en uno de esos exoplanetas mayores que la Tierra y, quizás, líquida. Una condición indispensable –pero no la única– para la vida conocida. ¿Debe la astronomía buscarla tan lejos?

Recreación de la supertierra con agua K2-18b
Recreación de la supertierra con agua K2-18b | ESA, Kornmesser

Mirando hacia Leo, a unos 110 años luz, hay un debilísimo puntito brillante. Es la estrella K2-18. Un nombre poco inspirador para albergar la primera supertierra rotando a su alrededor, con agua confirmada. Se encuentra en la llamada zona habitable del astro, pero eso no significa que esté habitada. Ni siquiera que sea realmente habitable.

Hay decenas de planetas descubiertos en esta categoría de supertierras, pero eso no es más que una manera de referirnos, sobre todo, a lo próximos o lejanos que están de su estrella. Es decir, ni muy cerca para achicharrar todo cuanto haya en su superficie, ni muy lejos como para ser un territorio absolutamente gélido. En suma, que pueda haber agua líquida en algún punto y momento.

Bautizado como K2-18b,  su año dura 33 días terrestres. Lo relevante es que esa presencia de vapor de agua confirmada nos lleva a pensar que puede darse también en forma líquida, dada la distancia a la que está de su sol. «K2-18b no es Tierra 2.0 ya que es significativamente más pesado (masivo) y tiene una composición atmosférica diferente«, explica el equipo del University College de Londres.

Para darse vida, influyen las características de la atmósfera (en general, más de 6,1 mbar de presión) o la masa del planeta o satélite (entre 0,5 y 10 veces la de la Tierra). Y la zona habitable de una estrella cambia con el tiempo. Sin ir más lejos, la Tierra será completamente hostil en 8.000 millones de años, con un Sol mucho más grande. La zona de habitabilidad se trasladaría a Júpiter y, sin embargo, sería bastante difícil vivir allí, tratándose como se trata de un gigante de gas.

«El concepto de habitabilidad varía mucho según a quién preguntes», matiza a Newtral la astrónoma Luisa Lara, del IAA-CSIC. Más allá del agua líquida y una cierta temperatura, «hay que considerar si tiene una atmósfera que proteja al planeta de las radiaciones del Sol. Y si preguntas a un geólogo, te recalcará la importancia de si tiene una tectónica de placas activa o un campo magnético«, que también actúa de escudo protector, como ocurre en la Tierra o como tuvo Marte hasta que lo perdió, dejando al planeta rojo yermo. «Encontrar vida es más complejo que encontrar agua», sentencia Lara.

El investigador del CAB-INTA Felipe Gómez, tampoco involucrado en este descubrimiento, recuerda a Newtral que «los medios líquidos son los que abren una posibilidad para las formas de vida. De hecho es mucho más probable encontrarla en lugares como nuestra luna Europa, en Júpiter». También recuerda que tendemos a buscar agua no en la superficie, sino en los subsuelos quizás acuosos de satélites o el propio planeta Marte.

No obstante, haber encontrada agua atmosférica es relevante. De hecho no estaba claro que exoplanetas de este tipo alrededor de enanas rojas tuviesen siquiera atmósfera.

Por otro lado, investigadores como el cazaplanetas español Guillem Anglada-Escudé (ex Universidad Queen Mary de Londres y actual ICE-CSIC) son más cautos y han afirmado en ocasiones anteriores que no tenemos mucha idea de lo que la habitabilidad requiere realmente. Las condiciones el la Tierra son suficientes, pero para nada implica eso que sean las necesarias. Anglada-Escudé estuvo al frente del descubrimiento del planeta Proxima Centauri B, pero no en el de K2-18b. Tenía condiciones para la vida, pero terminó aparentemente devorado por una llamarada de su estrella. Las enanas rojas lo hacen de vez en cuando.

Algoritmos que descubren planetas

En realidad, hace tiempo que ya no tenemos Galileos descubridores de planetas. Atrás quedó esa visión solitaria del astrónomo para dar paso a programas informáticos e inteligencias artificiales capaces de detectar pequeños cambios en la luz de las estrellas que delatan que algo está pasando por delante de ellas o diferencias en la velocidad radial de las estrellas en el cielo. Es decir, cazadoras de minieclipses o movimientos raros. Cuando eso ocurre, tiran de patrones de los que pueden aprender a partir de datos en bruto de las campañas de grandes telescopios. A finales de 2017, una red neuronal artificial de Google detectó dos planetas sin intervención humana.

En este caso, la información fue recogida por el recientemente jubilado telescopio de Kepler, en el espacio. En 2015 se observó este planeta. No como una bonita esfera –todo lo que veas sobre K2-18b serán rénderes artísticos salidos de un ordenador–. Lo vio como una serie de datos que han estado analizando. La profesora del University College Giovanna Tinetti, del proyecto europeo ARIEL, recuerda que «se han detectado más de 4.000 exoplanetas pero no sabemos mucho sobre su composición y naturaleza. ARIEL usa los datos de telescopios en órbita para tratar de ver las sustancias que hay en las atmósferas de exoplanetas. «Esperamos revelar secretos sobre su química, formación y evolución», ha añadido en la presentación de los resultados.

Los resultados, publicados en Nature Astronomy, destacan que «encontrar agua en un mundo potencialmente habitable que no sea la Tierra es increíblemente emocionante. Nos acerca a responder la pregunta fundamental: ¿es la Tierra algo único?«, añade Angelos Tsiaras, del University College.

Como detectar cerveza en un estadio

Caracterizar tierras y supertierras es una de las grandes tareas de la planetología actual. Es decir, saber cómo son esos lugares que por ahora no son más que datos. ¿Cómo es su atmósfera? ¿Hay agua? ¿Hay metano? Preguntas que nos conducen a la vida. Puesto que el más cercano, Proxima B, nos supondría 4,2 años de viaje a la velocidad de la luz (ningún transporte puede siquiera acercarse a esa velocidad límite). Es imposible llegar a ellos, aunque hay quien trabaja en tecnologías de propulsión como la vela solar para tratar de escapar del sistema solar.

Para ver de qué está hecho un planeta lejano usamos espectrógrafos y interferómetros. Un uso terrestre de estos aparatos en el que se probó en el Mundial de Alemania de 2006. Colocaron uno de estos aparatos que suelen acompañar a los telescopios en el estadio olímpico de Berlín. Son tan precisos, que pudieron detectar amoniaco en el graderío, sólo por los vapores del sudor que exhalaba seguramente una (o más) persona que habían bebido alcohol. De igual forma, vieron remotamente quién estaba bebiendo cerveza (vapor de etanol) entre la muchedumbre de la la fan zone exterior.

Sistema SGIS2 para detectar alcohol o amoniaco; aquí en el estadio de Berlín en 2006 | R. Harig
Sistema SGIS2 para detectar alcohol o amoniaco; aquí en el estadio de Berlín en 2006 | R. Harig

El coautor del estudio de la supertierra con agua, Ingo Waldmann, cree que «con tantas nuevas supertierras que se esperan encontrar en las próximas dos décadas, es probable que este sea el primer descubrimiento de muchos planetas potencialmente habitables. Esto no es sólo porque las supertierras como K2-18b son los planetas más comunes en nuestra galaxia, sino también porque las enanas rojas (más pequeñas que nuestro Sol) son las estrellas más comunes».

La próxima generación de telescopios espaciales, incluido el telescopio espacial James Webb (NASA y ESA) y la misión ARIEL (ESA), podrán caracterizar atmósferas con más detalle ya que llevarán instrumentos más avanzados. Se espera que ARIEL se lance en 2028, y observará 1.000 planetas en detalle para obtener una imagen verdaderamente representativa de cómo son.

Seguir buscando fuera del sistema solar «tiene sentido desde el punto de vista estadístico». Eso sí, para Luisa Lara «rotundamente no hay más posibilidades» de encontrar vida conocida en exoplanetas antes que en Marte o en satélites del sistema solar, sencillamente porque hay más. «Tenemos que aprender qué buscar. Si buscamos vida basada en carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno puede tener sentido que sea relevante buscar y encontrar estas sustancias en exoplanetas. Pero puede haber otras bases para la vida». Esto hace casi imposible confirmar, a estas distancias, si una exhalación de gas está relacionada con la vida, como ocurre con el misterio del metano de Marte.

Así, Luisa Lara cree que «la luna Titán (Saturno) es lo más parecido a la Tierra que tenemos en el sistema solar, en el sentido de que hay una atmósfera protectora». De hecho, ejemplifica, «si pusiéramos un microbio allí, podría vivir, siempre que sea anaerobio –no necesite oxígeno– y aguante el frío». La vida, quizás, pueda abrirse paso en lugares mucho más cercanos mientras buscamos y retratamos exoplanetas.

2 Comentarios

  • ¿De dónde habéis sacado que la Tierra vaya a dejar de ser habitable en 8 millones de años? Contratad a un asesor científico y si ya lo tenéis escuchadlo antes de publicar estas barrabasadas!!!!!

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