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Cuando España liberó sin liberar a los esclavos de Cuba
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Cuando España liberó sin liberar a los esclavos de Cuba

Hace 140 años se publicó en la Gaceta de Madrid, actual BOE, la ley que ponía fin a la esclavitud en Cuba, con una condición imposible: que ellos mismos pagasen por su libertad

18 de febrero de 1880. Tal día como hoy hace 140 años se emitía desde la Gaceta de Madrid (el actual Boletín Oficial del Estado) una ley que cesaba el estado de esclavitud en Cuba. Sin embargo, esta ley llevaba una serie de condiciones que ralentizaron en unos años el fin efectivo del régimen de esclavitud en la entonces colonia española.

Mientras que en Inglaterra el tráfico de esclavos se prohibió en 1807 y la esclavitud se abolió en 1833, en Francia la propiedad sobre personas se suspendió en 1848 y en Estados Unidos Abraham Lincoln liberaba a los esclavos en 1863 -se aplicó dos años más tarde en todo el país, tras el fin de la guerra-; España tardó varios años más en firmar una ley que acabase con lo que hoy día se considera inhumano.

Esta ley del 18 de febrero de 1880 no convertía en personas libres a los esclavos, sino que les sometía a otras condiciones durante unos plazos arbitrarios. Transformaba en libertos a los esclavos: esto implicaba que la libertad tenía un precio económico que estos debían pagar a sus patronos. Este sistema duró seis años, hasta que el decreto del Ministerio de Ultramar del 7 de octubre de 1886 acabó definitivamente con él.

Oposición a la liberación de esclavos

España se sumó a la liberación de esclavos, pero fue uno de los últimos países europeos en hacerlo. Aunque en muchas capitales españolas se beneficiaban económicamente de la explotación de estas personas en las colonias, Barcelona fue uno de los principales centros de presión a favor de mantener la esclavitud.

Como ciudad portuaria, el comercio marítimo era un sector económico de gran peso, particularmente vinculado a un sector textil próspero que obtenía materias primas en las colonias americanas. La presión contra la abolición de la esclavitud se puso de manifiesto el 19 de diciembre de 1872. A lo largo de ese año se habían constituido en diversos municipios diferentes Ligas Nacionales, organizaciones de empresarios y terratenientes contrarios a la abolición.

La asociación más numerosa de todas fue la de Barcelona: 3.000 personas se reunieron ese 19 de diciembre para manifestar su rechazo al abolicionismo. El 5 de diciembre de ese mismo año enviaron al Gobierno una cantidad similar de firmas pidiendo “que ninguna otra reforma social ni política se lleve a Puerto Rico en tanto no se haya restablecido en Cuba la paz no solo material sino moral”. Carta que se puede consultar en el Archivo Histórico Nacional.

El proyecto al que se refería la carta era la Ley de abolición de la esclavitud en Puerto Rico, que se hizo efectiva en 1873.

El contexto americano: antes y después de la ley

Aunque España pudiera vivir de espaldas a sus menguantes colonias americanas -entre 1836 y 1879 los gobiernos habían reconocido la independencia de la mayor parte de los territorios, desde México a Argentina-, en el continente americano el pulso era muy distinto al de la vieja y oxidada Europa. 

De la misma manera que la independencia de los Estados Unidos anticipó la de otras colonias del continente, el fin de la esclavitud, Guerra Civil mediante, también marcó una pauta. En las rutas de tráfico de esclavos en Estados Unidos, Cuba era parada obligada.

Liberada de la esclavitud de forma imperfecta en 1880, y de forma definitiva en 1886, Cuba fue alejándose de España. Once años después, en 1897, el desgastado gobierno de Sagasta, producto final de 30 años convulsos, concedía a la isla una autonomía que rayaba con la independencia. La intervención de Estados Unidos, que no dejó de tener intereses en un territorio muy cercano a sus costas, y la famosa explosión del ‘Maine’, llevaron a un conflicto entre Madrid y Washington.

En 1898 España se despertó sin sus últimas colonias en América y Asia, un golpe moral que dio pie a la literaria Generación del 98. Muchos se preguntaron por qué, pero pocos recordaron que apenas 20 años antes, en aquellas mismas colonias, todavía se traficaba con seres humanos.

Fuentes:

BOE del 18-02-1880

BOE del 08-10-1886

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