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‘Coronabebés’: conocer a tu hija por Skype o videollamada
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‘Coronabebés’: conocer a tu hija por Skype o videollamada

La crisis sanitaria del coronavirus ha reconfigurado la manera en que nos relacionamos, también con los recién nacidos: madres con Covid-19 que tienen que conocer a sus bebés por videollamada y abuelos cuyo primer contacto con los nietos es a través de una pantalla

Iustración: Carlos Palanca | Newtral

Unas horas después de que en España se declarase el estado de alarma, Valeria rompió en su primer llanto. Era de madrugada y Ana Delgado acababa de dar a luz a su bebé de siete meses y medio. Las matronas le mostraron a su hija a lo lejos, manteniendo unos metros de distancia, y la ingresaron rápidamente en la UCI del Hospital Puerta de Hierro. «Mi marido y yo solo conocemos a Valeria por videollamada», cuenta Ana.

Esta madrileña de 34 años comenzó a tener síntomas compatibles con el Covid-19 hace tres semanas: «Mi matrona me aconsejó que no fuera al hospital, así que me quedé en casa y estuve tres o cuatro días con fiebre y un poco de tos. El sábado 14 decidí ir a Urgencias porque me encontraba bastante peor», relata.

Al llegar, le realizaron la prueba para ver si daba positivo: «Mi marido tuvo que quedarse fuera por precaución. En darte los resultados tardan ocho horas, que tuve que estar sola. A las once de la noche me dijeron que había dado positivo y que tenía una neumonía con placa doble, por lo que me tenían que hacer una cesárea de urgencia».

El 15 de marzo, Ana dio a luz a Valeria y, desde entonces, solo la ha visto a través de una pantalla

En el paritorio, Ana también tuvo que permanecer sin la compañía de su pareja. En la madrugada del domingo 15 nació Valeria y, desde entonces, solo la ha visto a través de una pantalla. Ana fue trasladada a una planta de infectados y su marido pudo estar con ella tres días, mientras se recuperaba de la cesárea. «Como es posible que él también esté infectado, le comunicaron que tenía que esperar 14 días para ver a la niña en persona. Así que, si todo va bien, mañana miércoles 1 de abril podrá ir al hospital a conocer a Valeria», explica Ana.

Ella, que fue dada de alta el pasado 21 de marzo y desde entonces está en casa aislada en una habitación, podrá ver a su hija 14 días después de que los síntomas desaparezcan: «Llevo cuatro días sin fiebre ni tos, así que, en principio, podré ir a verla en 10 días. A no ser que le den el alta a la niña antes, mi marido se la traiga a casa y pueda verla aquí. A lo lejos, claro». 

Lactancia y aislamiento

Valeria es uno de los tantos bebés que han nacido durante la cuarentena. «El protocolo hasta ahora era que si una madre estaba infectada, había que aislarla del bebé», explica a Newtral.es la ginecóloga Sonia Lobo, del Hospital La Paz.

«Parece que el virus no se excreta por la leche y que, si se toman medidas de seguridad suficientes, no haría falta aislar a los bebés de sus madres aunque estén contagiadas. La realidad es que vamos teniendo información nueva casi cada día, así que los protocolos cambian de manera constante», añade Lobo.

«Hago videollamadas con las enfermeras y me enseñan a Valeria. Al principio lo llevaba peor. Ella, además, fue prematura por lo que, los primeros días, estaba llena de cables, con el aparato para respirar… Casi no podía verle la cara. Ahora solo tiene una sonda en la nariz para alimentarla, y también toma biberón», cuenta Ana.

Mientras, en su habitación, se extrae leche varias veces al día por si puede darle el pecho una vez esté con su hija: «Aquí estoy, con el sacaleches. En el hospital le han dado ya bibe y chupete así que no sé si se agarrará, pero al menos lo quiero intentar».

«A veces tengo dudas sobre si estoy dando el pecho bien, pero no tengo a quién preguntarle porque los grupos de lactancia se han cancelado», cuenta Eva, que dio a luz en pleno estado de alarma

Eva Regalado, de 42 años, dio a luz a su hija Camino el 17 de marzo: «Tenía una cesárea programada para el 5 de abril, pero mi ginecólogo, con buen criterio, decidió adelantarla ante el posible colapso de la UCI. Sabía que yo podría necesitarla porque mi embarazo era de alto riesgo», cuenta.

Eva relata que echa de menos la falta de apoyo posterior al embarazo: «A veces tengo dudas sobre si estoy dando el pecho bien o por qué no se agarra, pero no tengo a quién preguntarle porque los grupos de lactancia se han cancelado».

Los familiares de Eva y Ana no han podido conocer aún a Valeria y Camino. En el caso de Ana, ni siquiera por videollamada, ya que la bebé sigue ingresada en el hospital: «Nos piden fotos de la niña, pero las únicas que tengo son de ella llena de cables y no quiero tener ni que tengan ese recuerdo. Me preguntan a quién se parece pero es que no lo sabemos aún», cuenta Ana.

«A Camino la conocen por Skype. Es una generación que ya viene con un book de fotos bajo el brazo porque como no pueden verla en persona ni interaccionar con ella, hacemos fotos y vídeos de cómo duerme, cómo come, si sonríe… De todo, vaya», explica Eva por su parte.

La falta de apoyo familiar también es una ausencia circunstancial que podría reconfigurar la corresponsabilidad de las tareas: «Mi marido siempre ha sido un manta para la casa. Con la cesárea yo tengo movilidad reducida, así que casi todos los cuidados los tiene que hacer él. Y como en mi caso, seguramente muchos. En otro momento, seguramente habría venido la suegra a hacer la comida, a limpiar un poco…», señala Eva. «Igual esto acaba con los micromachismos por fin», añade.

Mujeres a punto de dar a luz

Caty Vilela, de 37 años, salió de cuentas la semana pasada, y Raquel Colinas, de 31, esta. «Si no me pongo ya de parto, el miércoles 1 de abril tengo cita a las ocho de la mañana para que me lo induzcan», cuenta Caty.

En su caso, el Hospital Gregorio Marañón le ha comunicado que su marido sí podrá asistir al parto, pero ningún familiar podrá visitar a la pareja. «Previendo esta situación, como tenemos dos niños pequeños más, decidimos dejarlos con los abuelos hace dos semanas. Si me ponía de parto de repente, no tenía margen de maniobra para llevarlos en coche a casa de los abuelos», explica.

Raquel, que tiene también otra hija, es vecina de sus padres: «En el momento en que me ponga de parto, la dejaremos con los abuelos. No nos queda otra», apunta.

Raquel siente intranquilidad ante la falta de información: «Sé que es un momento muy difícil, pero ni siquiera tengo muy claro dónde tengo que dar a luz. En teoría me toca en mi hospital, el Infanta Sofía, pero nos dijeron que ahora estaban centralizando los partos en La Paz. Estoy intentando que me cojan el teléfono y me lo aclaren».

Un grupo de matronas del Hospital La Paz se ha organizado para visitar a los bebés a domicilio y poder hacerles la «prueba del talón»

La ginecóloga Sonia Lobo, del Hospital La Paz, señala que a este centro solo se remiten los casos de embarazadas infectadas: «En un primer momento se pensó en derivar también partos normales, pero dado que nos han quitado una planta para dársela a neumología, es inviable». Por tanto, según explica esta ginecóloga, «a La Paz llegan gestantes con clínica respiratoria»: «Por suerte, el 80% de las embarazadas con Covid-19 tienen sintomatología leve. Solo el 20% de ellas tienen síntomas más graves», añade.

Esta ginecóloga explica que, por norma general, se están «dando altas precoces«: «En condiciones normales, las mujeres se van a su casa pasadas las 48 horas, 72 si han dado a luz por cesárea. En este caso, se está dando el alta a las 24 horas para evitar contagios y para dejar camas libres», señala.

Lobo cuenta que en el Hospital La Paz «un grupo de matronas se ha organizado para que estas altas precoces no afecten a los bebés»: «En vez de tener aquí a las pacientes, las matronas van a los domicilios de estas mujeres y así pueden hacerle las pruebas metabólicas [prueba del talón] a los bebés».

Crisis sanitaria y crisis económica

Laura —nombre modificado a petición de la entrevistada— tiene 28 años y está embarazada de siete meses: «En principio la crisis sanitaria habrá terminado cuando yo tenga que dar a luz. Me preocupaba que mi pareja no pudiese acompañarme en el parto, pero parece que sí va a ser posible».

Laura explica que su chico se quedó en paro poco antes de que la crisis provocada por el coronavirus comenzase: «Hemos asumido que estamos en una especie de parón pero confiamos en que en algún momento la vida se reanudará. Tengo una calma extraña, aunque, claro, me preocupa que la crisis sanitaria conduzca a una crisis económica y mi pareja tenga difícil encontrar un trabajo. Tenemos algo de ahorros, y de momento mi empresa no se ha visto afectada. Si hubiese sabido que esto iba a pasar, probablemente habría retrasado el embarazo«.

«Ahora mismo me preocupa más el dinero que el coronavirus», dice una embarazada de cinco meses en referencia a la posible crisis económica que se avecina

Isabel, de 29 años, —nombre modificado a petición de la entrevistada— está en su quinto mes de embarazo. La empresa en la que trabaja su pareja realizó un ERTE hace dos semanas; la de Isabel es una de las empresas afectadas por el cierre de actividades no esenciales: «Ahora mismo me preocupa más el dinero que el coronavirus».

[El Gobierno no permitirá despidos por el COVID-19 y simplifica el proceso de ERTEs]

Miguel Ángel Soler, abogado laboralista, explica a Newtral.es que «cualquier persona, el día en que le desafectan del ERTE, tiene derecho a volver en su horario habitual, en su categoría habitual, con su salario habitual, su antigüedad sin tocar… Además, no se podrán ejecutar despidos durante seis meses».

Nota: un ERTE es un Expediente Temporal de Regulación de Empleo. En este caso, el Gobierno, mediante el artículo 23 del Real Decreto 8/2020, tal y como explica el abogado laboralista Miguel Ángel Soler, «especifica que cualquier causa relacionada con el Covid-19 es suficiente para poder realizar un ERTE». «Hasta ahora, para poder realizarlo, las empresas tenían que demostrar una situación preexistente mala»

Respecto al cierre de actividades no esenciales, este abogado laboralista señala que «el Real Decreto 10/2020 establece que las horas no trabajadas, entre 65 y 70, tendrán que ser devueltas antes del 31 de diciembre». «Me preocupa que para cuando tenga que volver a mi puesto de trabajo, esté a punto de dar a luz y no esté en condiciones de trabajar horas extra. Y si me acojo a la baja de maternidad, no podré devolverlas todas», reconoce Isabel.

En este sentido, Miguel Ángel Soler señala que «esto puede suponer un problema en algunas empresas, sobre todo en las pequeñas»: «El empleador puede exigir la devolución de esas horas, pero creo que se articularán fórmulas que permitan la suspensión de esas horas si es por cuestiones de fuerza mayor», añade.

3 Comentarios

  • Hola. Mi segundo hijo nació el 15 de marzo a las 07:25h en Hospital San Joan de a Deu en Barcelona. La atención fue fantástica, evidentemente con todas las medidas de seguridad, sin permitirse visitas y alta a las 24 horas. La familia lo conoce a través de fotos y videollamadas.
    Lo de tramitar permiso de maternidad y paternidad……toda una odisea!!!!desde el registro civil hasta la seguridad social. Documentación presentada pero no nos garantizan poder cobrar en menos de 90 días!!!Eso nos han dicho por teléfono….

  • EN estos días difíciles, donde no conocemos los escenarios donde vive este virus, se toman decisiones drásticas pero buenas para salvaguardar la vida. cada dia cambia el virus pero debemos dar un paso delante solo asi ganaremos la guera al COVID-19. BUEN DATO

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