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El Canal de Panamá: una maravilla de la ingeniería para conectar dos océanos
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El Canal de Panamá: una maravilla de la ingeniería para conectar dos océanos

Construirlo llevó 30 años. Por el camino, Francia se arruinó y 25.000 personas perdieron la vida.

15 de agosto de 1914. El barco de vapor Ancón inaugura el canal de Panamá cruzando del océano Atlántico al Pacífico a través del país centroamericano, cumpliendo así el ansiado sueño de unir los dos océanos.

En el siglo XVI surgió la primera idea de crear un paso entre el Atlántico y el Pacífico. Carlos I de España y V de Alemania quiso excavar un paso de agua a través del Istmo de Panamá, una franja de tierra que, en su parte más estrecha, tenía 80 kilómetros. El gobernador de Panamá realizó un estudio, pero tras mapear la zona creyó que se trataba de una gesta imposible.

El descubrimiento de oro en California 300 años más tarde reavivó el interés, esta vez por parte de Estados Unidos. Pero pasarían varias décadas, presidentes y varios estudios de viabilidad hasta que el canal fue una realidad.

El escándalo de Panamá: el fracaso francés

El visionario Ferdinand de Lesseps era un diplomático francés que venía de construir el canal de Suez, que une el mar Mediterráneo con el mar Rojo acortando considerablemente la ruta marítima entre Europa y el sur de Asia. El ingeniero creía que el canal de Panamá era una posibilidad factible y envió al oficial de la marina Lucien Napoleón Bonaparte Wyse (sobrino del emperador francés) para que realizase un estudio sobre el terreno.

Wyse propuso varias opciones, una de ellas era una ruta desde Bahía Limón hasta la ciudad de Panamá. Lesseps accedió y le envió de nuevo en nombre de la compañía que creó para la ocasión, la Sociedad Civil del Canal Interoceánico, a firmar el contrato Salgar-Wyse por el que Colombia (Panamá perteneció a este país hasta 1903) otorgaba a la sociedad el derecho exclusivo sobre el canal durante 99 años.

La Sociedad Geográfica de París organizó un comité para estudiar varios proyectos y decidir cómo se llevaría a cabo la obra. Lesseps quería realizar un proyecto similar al del canal de Suez, sin esclusas y al nivel del mar. En la conferencia había 136 delegados internacionales, solo 19 ingenieros votaron a favor de esta opción. Solo uno había estado en América Central.

Las obras comenzaron en 1881, pero para 1889 aún no había canal y se acabó el dinero. La dificultad a la hora de contratar fuerza de obra panameña, la falta de equipo adecuado, y la epidemia de malaria y fiebre amarilla hundieron el proyecto y a Lesseps con él, quien hasta fue sentenciado a cinco años de cárcel por fraude.

Debido a su avanzada edad, no llegó a ir a la cárcel, pero su reputación y la de sus socios, entre los que se encontraba Gustave Eiffel, quedó dañada para siempre. El escándalo de Panamá llevó a Francia a una crisis financiera. Lesseps falleció en 1894.

El fracaso se debió, en parte, a la terquedad de Lesseps en construir un canal a nivel. La Compagnie Nouvelle, la nueva compañía se hizo cargo del proyecto. Realizó un nuevo comité técnico y un nuevo proyecto, pero tanto la sociedad como el gobierno francés habían perdido fe en el canal y acabó por vender el proyecto a Estados Unidos.

El problema eran los mosquitos

El interés norteamericano en la zona radicaba en la forma de pensar de Theodore Roosevelt. Controlar el canal significaba controlar los mares, lo que supone un indicativo de la destreza militar y comercial de un país. La impaciencia por retomar la construcción cuanto antes llevó a Estados Unidos a apoyar el movimiento independentista panameño, a cambio, el naciente país cedería el canal en perpetuidad a EE.UU., así como una zona de ocho kilómetros a cada lado del canal.

Una vez descubierta que la fiebre amarilla era causada por un mosquito específico, el Stegomyia fasciata, los miembros del nuevo proyecto procedieron a erradicarlo de la zona. El último caso de fiebre amarilla reportado en la ciudad de Panamá data de 1905. También consiguieron combatir al mosquito encargado de transmitir la malaria, reduciendo los casos de mortalidad considerablemente.

El ingeniero jefe John F. Stevens se hizo cargo del proyecto. Convenció a Roosevelt de que el canal a nivel era una mala idea, y que sería mejor construir un canal de esclusas. Mandó reacondicionar por completo el Ferrocarril de Panamá. Los estadounidenses lo utilizarían tanto para distribuir materiales y suministros como para llevar la tierra excavada y los restos de roca que quedaba tras las voladuras. Los trabajos comenzaron en 1904 y terminaron diez años más tarde.

¿Cómo funciona el canal?

Debido a la época en la que se construyó y a lo innovador que resultó el proyecto, las esclusas originales del canal son consideradas una maravilla de la ingeniería. El canal mide 80 kilómetros de largo y un ancho que va de los 91 a los 300 metros.

Entre ambas entradas se encuentra el lago Gatún, uno de los lagos artificiales más grandes del mundo y que sirve tanto para que transiten los barcos de una punta a otra, como para la extracción de agua de la que se sirven las esclusas.

El lago se encuentra a 26 metros a nivel del mar, por lo que las esclusas sirven como un ‘ascensor para barcos’, haciéndolos ascender o descender para que puedan navegar por el lago. El motivo de crear el lago a esta altura, y de descartar la idea del canal a nivel fue la Sierra de Culebra que, en su punto más bajo, tiene 110 metros de altura. Al excavar la montaña quedó un corte en forma de valle (corte Culebra) que, una vez lleno de agua, dejaba la superficie a 26 metros.

El canal costó a los estadounidenses unos 375 millones de dólares de la época, el equivalente a unos 8.450 millones de euros de hoy en día. Unas 25.000 personas perderían la vida durante su construcción, 20.000 de ellas durante la etapa francesa.

Un incidente producido en 1964 fue el detonante para que terminase la cesión “perpetua” del canal a EE.UU. El 9 de enero de aquel año, 21 manifestantes que reclamaban la presencia de la bandera panameña en la Zona del Canal fueron abatidos por fuerzas estadounidenses. Tras aquella crisis diplomática comenzaron las reuniones para cerrar un nuevo tratado, que disolvería la Zona del Canal en 1979. Estados Unidos seguiría, sin embargo, operando el Canal durante veinte años más.

 

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