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Candidiasis: el calentamiento global puede estar desatando a hongos peligrosos
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Candidiasis: el calentamiento global puede estar desatando a hongos peligrosos

Candida auris, un hongo resistente y peligroso | S. Lockhart (CC-BY)

Aunque las cándidas son un hongo muy común, una de sus especies se está haciendo fuerte ante la subida de temperaturas del planeta

Candida auris, un hongo resistente y peligroso
Candida auris, un hongo resistente y peligroso | S. Lockhart (CC-BY)

La candidiasis es una infección relativamente habitual provocada por cualquiera de las variedades de hongos Candida. Es largamente conocida su especie C. albicans por producir enfermedades orales o vaginales. Pero ahora es otra especie la que ha brotado simultánea e independientemente en tres continentes coincidiendo con el ascenso de las temperaturas de los últimos años. Y no sabemos cómo serán las candidiasis que puedan provocar en el futuro.

El calentamiento global puede haber desempeñado un papel fundamental en la aparición de Candida auris, según un nuevo estudio publicado en mBio. A España llegó en 2017, pero se confundió con otros patógenos. Este hongo es a menudo resistente a múltiples medicamentos y es una amenaza para la salud pública, especialmente en personas con su sistema inmunitario débil. El equipo que ha descrito el fenómeno cree que estamos ante el primer ejemplo de una nueva enfermedad micótica derivada de la emergencia climática.

Conviene recordar que la presencia de hongos en nuestro organismo es habitual. Suele ser inocua y las bacterias y el sistema inmune presentes en el cuerpo los mantiene a raya. En los hospitales las cosas se complican. Personas debilitadas, con heridas abiertas o recién intervenidas en quirófano se exponen a microbios como hongos y bacterias que hacen del algunos puntos de los centros sanitarios su hábitat. En Estados Unidos ya se han superado los 500 casos de Cándida auris en hospitales. En España hay reportados 388 con una mortalidad del 70% en pacientes hospitalizados, que no han respondido al tratamiento.

De la misma manera que el abuso de los antibióticos genera resistencias en el tratamiento de infecciones, «el uso generalizado de fármacos antifúngicos puede ser una causa que contribuya en la aparición de C. auris«, señalan los autores en su estudio. Sin embargo, «no explica fácilmente por qué este organismo se convirtió repentinamente en un patógeno humano en tres continentes».

Hay algo preocupante en la Candida auris. Es ‘prima’ de la C. lusitaniae, una levadura conocida por su resistencia a los tratamientos.

Hacia enfermedades desconocidas

«A medida que el clima se ha vuelto más cálido, algunos de estos organismos, incluida la Candida auris, se han adaptado a la temperatura más alta y, al adaptarse, se expanden a través de la protección humana», explica Arturo Casadevall (@ACasadevall1) de la Escuela de Salud Pública Bloomberg Johns Hopkins (EE.UU.). «El calentamiento global puede conducir a nuevas enfermedades fúngicas que ni siquiera conocemos en este momento».

La C. auris emergió de forma independiente en India, Sudáfrica y regiones sudamericanas. En cada sitio es genéticamente distinto. «Las razones por las que las infecciones por hongos son tan raras en los seres humanos es que la mayoría de los hongos en el medio ambiente no pueden crecer a las temperaturas ni a nuestro cuerpo». La resistencia de los mamíferos a las enfermedades fúngicas invasivas se debe a una combinación de altas temperaturas basales (en el caso humano entre los 35ºC y los 37ºC) y mecanismos avanzados de defensa del huésped en forma de inmunidad adaptativa e innata.

Colonia de Candida albicans criada en agar agar por la UPV | Aranzazu Saéz Rosón

Es pronto para saber si la situación de emergencia climática ha sido determinante en la propagación de esta cándida. Pero si los hongos se crían en ambientes cada vez más cálidos y mutan adaptándose a ellos, la protección térmica de los animales ya no sirve. En el nuevo estudio, los investigadores compararon la susceptibilidad al calor de C. auris con algunos de sus parientes filogenéticos cercanos. Encontraron que C. auris es capaz de crecer a temperaturas más altas que la mayoría de sus especies estrechamente relacionadas, y la mayoría de los parientes no eran tolerantes a las temperaturas de los mamíferos. La adaptación a temperaturas más altas es una causa que contribuye a la aparición de C. auris , afirman los investigadores.

Hemos empezado a vigilar tarde

Las primeras manifestaciones de este hongo nos llevan a Corea del Sur, en 1996. En 2009 se detectó por primera vez en un paciente humano en Japón, en concreto en su oído. Sabemos que Candida auris puede causar infecciones en la sangre y lesiones que pueden ser mortales. Se puede propagar en hospitales o centros de mayores. El material con que se intuba a pacientes puede ser uno de los focos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. En el caso español, se observó el hongo tanto en sangre como en un catéter.

[blockquote align=»left» author=»Docrtor A. Casadevall»]Es el comienzo de la adaptación de los hongos; vamos a tener más y más problemas a medida que avance el siglo[/blockquote]

«Lo que sugiere este estudio es que este es el comienzo de la adaptación de los hongos a temperaturas más altas, y vamos a tener más y más problemas a medida que avance el siglo», añade el doctor Casadevall. «El calentamiento global conducirá a la selección de linajes de hongos que son más tolerantes térmicamente, de manera que puedan rebasar la zona de restricción térmica de los mamíferos».

Casadevall dijo que si se hubieran implementado mejores sistemas de vigilancia, el aumento de C. auris se habría detectado antes. «Necesitamos invertir en una mejor vigilancia de las enfermedades fúngicas. Somos muy buenos en la vigilancia de la gripe y las enfermedades que causan diarrea o son contagiosas, pero las enfermedades fúngicas no suelen ser contagiosas y, por lo tanto, nadie se ha molestado en documentarlas bien», alerta Casadevall.

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