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Recetas autonómicas contra el bloqueo: los casos de Asturias, Euskadi y Castilla-La Mancha
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Recetas autonómicas contra el bloqueo: los casos de Asturias, Euskadi y Castilla-La Mancha

Once legislaturas y ni una sola mayoría absoluta. En coalición, en solitario o incluso dejando fuera a la primera fuerza, Euskadi siempre se ha asegurado la formación de Gobierno. Y eso que el vasco es uno de los parlamentos en los que han convivido siempre más colores políticos. El secreto es un método de designación del lehendakari que asegura que habrá un elegido sin necesidad de volver a las urnas y sin que pueda producirse el bloqueo.

Un sistema similar tiene Asturias, que también asegura la gobernabilidad tras los comicios, vayan como vayan las negociaciones entre los partidos. O en Castilla-La Mancha, donde no se repiten las elecciones en ningún caso. El resto de comunidades autónomas tienen reglamentos que imitan en mayor o menor medida lo que la Constitución recoge para la elección del presidente del Gobierno de España, incluyendo la posibilidad de un bloqueo que aboque a la repetición de las elecciones.

El artículo 99 de la CE y el bloqueo

El artículo 99 de la Constitución otorga al Rey la potestad para proponer un candidato a la Presidencia del Gobierno. Éste solicita la confianza del Congreso de los Diputados pero, si no la logra, arranca un plazo de dos meses para que el Rey proponga cuantos candidatos considere —incluso el mismo puede repetir— hasta que la Cámara otorgue la confianza a alguno de ellos. De no lograrlo, se convocarán nuevas elecciones.

“Es evidente que la investidura no se tiene garantizada dada la fragmentación que tenemos”, ha defendido Pedro Sánchez esta misma mañana y ha abogado por reformar la Constitución para evitar el bloqueo. En 2016 ya hubo que repetir las elecciones porque el candidato, también Pedro Sánchez, no logró los apoyos del Congreso y quien ganó las elecciones, Mariano Rajoy, declinó la propuesta del Monarca de ser candidato a presidir el Gobierno.

Las presidencias autonómicas

Mientras Sánchez busca apoyos para su investidura, en varios parlamentos autonómicos se repite también el proceso. Las elecciones del 26 de mayo dieron nuevas mayorías parlamentarias que tendrán que elegir a sus nuevos presidentes. En territorios como la Comunidad de Madrid el bloqueo que amenaza al Gobierno de España también se reproduce, pero hay otras como Asturias que tienen la elección del presidente asegurada.

Cuando las autonomías implantaron sus sistemas de elección de los presidentes por el Parlamento, la mayoría de ellas imitaron el que la Constitución fijaba para el gobierno central, aunque sin la figura del Rey. En la mayoría de los casos gobierna quien logra mayoría absoluta en primera votación, o mayoría simple en la segunda o sucesivas. Y fijan un plazo que oscila entre dos y tres meses desde las elecciones o desde esa primera votación, según los casos. Pero hay excepciones.

Castilla-La Mancha: no se repiten elecciones

El Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha recoge en su artículo 14 que si el candidato no logra la confianza de la Cámara por mayoría absoluta en primera votación o en mayoría simple en segunda, se tramitarán sin debate sucesivas propuestas. Si ninguna alcanza la mayoría simple en un plazo de dos meses, en lugar de convocar nuevos comicios “quedará automáticamente designado el candidato del partido que tenga mayor número de escaños”.

Euskadi y Asturias, sin voto en contra

El reglamento del Parlamento Vasco contempla un método de designación —que no de investidura— por el que se asegura la formación de Gobierno, aunque no la gobernabilidad del mismo. Para la designación pueden presentarse varios candidatos, de modo que los 75 diputados vascos pueden optar por alguno de ellos o abstenerse. Si en la primera votación alguno alcanza la mayoría absoluta se convierte en lehendakari. De lo contrario, se repite la votación 24 horas después y basta con ser el candidato más votado.

Si solo hay un candidato para ser designado lehendakari, tendrá que enfrentarse a una primera votación en la que debe lograr la mayoría absoluta. La diferencia es que los diputados sólo pueden votar por el candidato o abstenerse: no existe el voto en contra. Si no obtiene la mayoría absoluta, habrá una segunda votación 24 horas después en la que se convertirá lehendakari automáticamente: le basta con tener un único voto para ser el más (y único) votado.

En el caso de Asturias, sus normas prevén que pueda ser candidato todo aquel que tenga el apoyo de al menos cinco miembros del Parlamento asturiano. Durante la sesión de investidura, todos los candidatos presentan su programa y es elegido presidente el que logra la mayoría absoluta en la primera votación. Si ninguno la obtiene, se celebra una nueva votación 48 horas después con los dos candidatos más votados en primera vuelta. Resulta elegido “el que de ellos obtenga mayor número de votos”. Los diputados asturianos solo pueden votar por algún candidato o señalar que se abstienen, pero el resultado final impide el bloqueo.

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