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Nos preguntáis por un audio sobre una señora a la que robaron con burundanga
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Nos preguntáis por un audio sobre una señora a la que robaron con burundanga

Cuentan que los hechos tuvieron lugar en Torremolinos, Málaga. La Policía confirma a Newtral que hay una investigación abierta por estafa a una mujer mayor, pero ninguna sospecha sobre el uso de burundanga

«Os voy a contar una cosa que le pasó ayer a la suegra de mi prima Pati», empieza diciendo la mujer que pone voz a la historia que tuvo lugar en Torremolinos, Málaga. Explica que mientras la señora caminaba por la calle una mujer le preguntó dónde se encontraba el Centro Cultural Ruiz Picasso. Cuando le contestaba, le pasaron por la cara «un pañuelo impregnado de burundanga», cuenta.

A partir de ahí, asegura que apareció un hombre en un coche que invitó a la mujer a subirse al vehículo para que les acompañase al lugar. Una vez dentro, le pidieron «todas las joyas y el bolso» y que les llevase a su domicilio para que les diese más dinero y el resto de joyas que tuviese. «Ella sube, rebusca y pone patas arriba la casa y baja con todo y lo da todo», sigue contando.

Finalmente, abandonaron a la mujer en el Ayuntamiento con un «kilo de arroz y un kilo de fideos». Cuando encontraron a la mujer, dice, la llevaron al ambulatorio y efectivamente la habían drogado con burundanga.

La Policía de Málaga ha explicado a Newtral que no hay ninguna línea de investigación abierta sobre el uso de burundanga en lo sucedido a una señora en Torremolinos. «Estamos investigando una presunta estafa o timo, del tipo del tocomocho, a una mujer mayor, pero nada relacionado con la burundanga».

La estafa del tocomocho es un método que funciona, generalmente, en la calle. «Alguien se acerca a otra persona y dice tener un décimo de lotería premiado, pero que no puede cobrarlo por cualquier causa. Entonces, ofrece vender el boleto por un precio inferior al premio que podrá cobrar al día siguiente», explican desde la Policía. Para convencer a la víctima aparece una tercera persona, conocida como «gancho», que o bien confirma la autenticidad del mismo u ofrece poner parte del dinero para así compartir el supuesto premio.

«Muchas veces las personas acaban yendo al banco y sacando el dinero. Otras, llevando al estafador a su casa y ofreciendo joyas o dinero que tienen guardadas», señalan. Este último caso es el que creen que pudo tener lugar con la señora, «pero en todo caso se trata de una estafa porque la mujer actúa conscientemente», aseguran desde la Policía.

La burundanga: un falso mito

De hecho, la mención de la burundanga en el audio resta credibilidad a la historia, tanto por los efectos que cuentan haber provocado sobre la mujer como por el método empleado: la impregnación de esta sustancia en un pañuelo.

Desde el Instituto Nacional de Toxicología nos han remitido a un documento escrito por un facultativo de su institución, Óscar Quintela, titulado: «Burundanga y sumisión química. Más mito que realidad». En el explica que, la burundanga ha adquirido un papel protagonista de entre todas las sustancias capaces de provocar sumisión química, sin embargo, se trata de «un término popular impreciso» porque esta denominación puede responder tanto a una sustancia -la escopolamina- como a los extractos de ciertas plantas de la familia de las solanáceas.

Además, la sumisión química, como su propio nombre indica, supone que la víctima pierde su capacidad para prestar su consentimiento legal o de presentar resistencia a su atacante debido al «estupor, confusión y alucinaciones», que generan las sustancias. Por tanto, el caso que relatan en el que la mujer pone «su casa patas arriba», resulta totalmente contrario a los efectos que provoca esta sustancia.

Por otro lado, en un informe de la Comisión Clínica sobre Drogas Emergentes del Ministerio de Sanidad señalan que «no se conocen casos en que se haya producido supresión de la voluntad o amnesia» a través de la «aspiración de telas o de papeles impregnados» con esta sustancia, «ni siquiera en aquellos más vulnerables como los niños o los ancianos».

Fuentes

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