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Así se vivirán los conciertos en la nueva normalidad
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Así se vivirán los conciertos en la nueva normalidad

Acudimos al primer gran concierto tras el confinamiento: 1.700 personas se dieron cita en el Wizink Center de Madrid con Loquillo en el escenario.



¿Cómo suena la música en directo en la nueva normalidad? Y, sobre todo, ¿cómo se vive? Madrid celebró el pasado viernes 3 de julio el primer gran concierto tras el confinamiento en el Wizink Center.

Exactamente 1.700 personas se dieron cita en el recinto con Loquillo en el escenario. Un concierto, además, que fue benéfico: la venta de entradas fue destinada a la Fundación Banco de Alimentos de Madrid.

En Newtral.es quisimos vivir también este primer gran concierto desde dentro para ser testigos de todo lo que ocurría dentro y para contarte cómo es la vuelta a los escenarios.

Antes de entrar encontramos la primera diferencia que nos confirmaba que este no sería un concierto normal: es el asistente el que valida su propia entrada con un lector para evitar el mayor contacto posible con el staff. Y, después, echarse gel hidroalcohólico en las manos y limpiarse los zapatos en el felpudo. Tras esas primeras indicaciones, ya se puede poder rumbo al asiento.

La primera imagen que vimos nada más entrar en el recinto choca con la que estamos acostumbrados a ver en los conciertos en el Wizink: el foso se convirtió en un patio de butacas. Cuando un artista sale delante de los focos se suele encontrar una masa de fans con los brazos en alto, saltando… En la nueva normalidad eso está prohibido: no podemos estar juntos.

Además, según las normas del Wizink, una vez estemos sentados en nuestra butaca, no nos podemos levantar, salvo contadas ocasiones. En concretamente, solamente para aplaudir y «ocasionalmente» para hacer alguna otra acción sin invadir la distancia de seguridad con el de al lado.

Durante el concierto pudimos ver que algunas personas sí decidieron levantarse para bailar pero, por lo general, la mayoría permaneció sentada en su asiento salvo en algún momento muy concreto, casi llegando al final del concierto, que se levantaron euforicamente.

«Eso va a ser lo más difícil», explican algunos fans en la entrada. «No bailar un concierto de rock and roll va a ser lo más complicado que hagamos este año».

Este concierto, y muchos de los próximos que celebre el Wizink, se podrá seguir también por streaming con un coste, al menos, de 8 euros. Esto así porque, aunque el Wizink tiene capacidad para más de 17.000 personas, solo se pudieron a la venta 1.700 entradas, que se vendieron todas, para garantizar la distancia de seguridad entre los asistentes.

Si decides ver el concierto por streaming podrás elegir en formtado multipantalla diferentes perspectivas de lo que está ocurriendo a pie de pista. Es decir, podrás decidir qué ver del concierto. Esto será así gracias a que la actuación se retransmite a través de un montaje de máximo de 6 cámaras de televisión.

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