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Anatomía del libro en tiempos de coronavirus
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Anatomía del libro en tiempos de coronavirus

Debido a la crisis sanitaria, la Asociación de Cámaras del Libro de España advierte de que está en riesgo la supervivencia del 70% de la industria del libro, compuesta por pequeñas empresas y autónomos.

También ha mostrado preocupación la Federación de Gremios de Editores de España, con especial hincapié en la salud de las librerías. “Estamos terriblemente preocupados por el tejido librero, que ya estaba en una situación muy problemática antes del COVID. Esto sería el remate”, explica Miguel Barrero, presidente de la Federación.

Hablamos con editores, escritores y libreros para analizar cómo está afectando el coronavirus a la cultura y qué necesita el sector de la literatura para salir de esta crisis.

Las libreras

Anna Arranz y Maria Fernández venden libros y literatura infantil pero no creen en los cuentos de hadas. Su negocio, Casa Usher Llibreters, en Barcelona, lleva cerrado desde el 14 de marzo, cuando el gobierno decretó el estado de alarma.

 “Yo creo que no vamos a volver a la vida normal con la varita mágica” explica Fernández en conversación telefónica con Newtral.es. Su fuente principal de ingresos, la venta de libros, ha desaparecido.

Estas libreras están vendiendo algunos libros a través de su página web, con el compromiso de entregarlos cuando vuelvan a abrir su negocio. “Vivimos de nuestra caja diaria y ahora no hay caja diaria ni previsión de que haya en corto ni medio plazo. Lo llevamos mal”, lamenta Fernández, “porque tenemos gastos igualmente”.

Una de las medidas anunciadas por el Gobierno para paliar el impacto económico de la crisis sanitaria es la posibilidad de aplazar los arrendamientos de los negocios, pero no es suficiente para estas autónomas. 

“Un aplazamiento nos sirve de muy poco porque después el margen de la librería es pequeño, normalmente vamos justas para pagar el alquiler”, explica Fernández, que define la medida como “pan para hoy, y hambre para mañana”.

Lo que nos hace humanos

A la espera de recibir la prestación extraordinaria por el cese de actividad de autónomos, y otras respuestas institucionales -del Gobierno y del Ayuntamiento de Barcelona-, han contactado con todos sus proveedores, buscando que les den facilidades de pago.

Y a los gastos fijos, le añaden la suspensión de Sant Jordi, una celebración que supone un tercio de la facturación anual de su negocio.

Casa Usher Llibreters cumplió cinco años hace unos días, a puerta cerrada. Sus libreras aseguran que “si aguantamos” celebrarán el aniversario en la reapertura.

“A la cultura normalmente se la pone al final porque parece ocio. Es ocio, en parte,” puntualiza Fernández, “pero también es formación, opinión crítica, capacidad de pensar. Es lo que nos hace humanos.”

Editar sin ventas

Angustia y preocupación, son las primeras palabras de Miguel Barrero, presidente de la Federación de Gremios de Editores de España, al preguntarle cómo ve la situación.

“El tejido del libro es un tejido en cadena”, explica Barrero en conversación telefónica con Newtral.es. “Si te falla un eslabón, todos se ven afectados. Si las librerías no pueden vender, los distribuidores no pueden servir libros, y si no aceptan libros, la editoriales se paran”.

Barrero da por perdida la campaña de primavera, uno de los grandes momentos de la edición debido a la celebración de Sant Jordi y de ferias del libro: “he hablado con muchos editores y en todos sus planes tienen, como mínimo, un aplazamiento de 3 meses”.

El 83% de las editoriales son pequeñas empresas, según el Ministerio de Cultura. Y desde la Federación explican que, al paralizarse estos pequeños empresarios, también se paraliza la externalización de sus servicios, “desde maquetación, ilustración, campañas de comunicación, moverlo en redes… eso también se cae”, dice Barrero.

El sector estima que esta paralización se alargará hasta mayo, y calculan un impacto económico de hasta el 50% sobre los beneficios. El cálculo que ha realizado la Asociación de Cámaras del Libro -que representa a los principales agentes del sector- habla de una reducción en la facturación de unos mil millones de euros.

 Peticiones al Ministerio

Según la federación de editores, el sector del libro perdió un 40% de la facturación a raíz de la crisis de 2008, un mazazo para la industria del que todavía se estaban recuperando “poco a poco”, dice Barrero.

Por eso, una de las peticiones que hace el sector al Ministerio de Cultura es que se pueda asegurar que los paquetes de medidas generales destinados a paliar los efectos económicos del coronavirus “lleguen al mundo cultural con facilidad”, apunta Barrero.

El presidente de la Federación de Editores hace, además, un llamamiento a la ciudadanía, que los libros, se compren: “Están subiendo los datos de piratería más que nunca, te encuentras los libros en las redes en PDF, y por Whatsap.”

Los editores temen que el libro salga de este confinamiento con una estructura completamente nueva: “El libro es la primera industria cultural de España”, concluye Barrero. Un sector que aporta el 3,2% del PIB español, según el último Anuario de Estadísticas Culturales (2019), elaborado por el Ministerio de Cultura.

Cultura en movimiento

El coronavirus está afectando a la economía del 93% de los trabajadores culturales. Y de estos, un 83% asegura que no ha podido solicitar las ayudas que ofrece el Estado.

Estos son los primeros resultados que extrae la abogada e ilustradora, Marta C. Dehesa, de una encuesta que ha creado para analizar la situación actual del sector. Una iniciativa a la que ya se han sumado asociaciones de autores, guionistas de cómic, ilustradores o fotógrafos, entre otros.

“Hay muchos que no han podido pedir las ayudas para autónomos porque trabajan como falsos autónomos, se van dando de baja de forma intermitente y justo les ha pillado estando de baja”, explica Dehesa a Newtral.es.

“Somos autónomos, o lo intentamos, trabajamos de forma bastante solitaria”, explica Dehesa. Por eso pide que se tengan en cuenta la especifidades de su sector, “como se tienen en cuenta las de los agricultores”.

En palabras del autor

A Albert Lladó, ‘La travesía de las anguilas’ le pilló en mitad de la tormenta. Consiguió presentar su nuevo libro –pensado para hacerlo coincidir con Sant Jordi- pero días después empezó el confinamiento.

“Había actos que estaban programados que ya no se van a hacer”, explica Lladó en conversación telefónica con Newtral.es. Este autor y periodista cultural solo ha conseguido mantener algunos de esos actos a través de videoconferencia.

“Los bolos”, dice, “son una parte importante de los ingresos” de un escritor. Lladó vive de su trabajo como periodista y como profesor de escritura en el Ateneu Barcelonès, no de los ingresos de su libro.

“El gran problema del sector cultural es que era un sector muy tocado ya”, admite Lladó, que considera que un sector suficientemente fuerte podría aguantar un parón de la actividad de un mes.

Con la creencia de que su sector nunca se recuperó de la crisis de 2008, Lladó compara el “colapso” del sector cultural con el del sistema sanitario. Y ante esta nueva crisis, la del coronavirus, concluye: “pasa como con las enfermedades, afecta más a quien tiene un menor sistema de defensa”.

1 Comentario

  • Ivan Vergara / appu
    @_Appu_

    Hola! con la #PlataformaPLACA estamos coordinando esfuerzos entre grupos de editores en México que se están organizando y con editoriales españolas que también están pasando por esta situación y que también estamos comenzando a organizarnos.

    Nos parece que acciones globales para defender proyectos como la @_ultramarina_ son vitales.

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