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Noviembre examina el vigor de Vox
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Noviembre examina el vigor de Vox

La formación de ultraderecha obtuvo 1,4 millones de votos en las europeas, frente a los casi 2,7 del 28-A

Vox irrumpió en el tablero político como principal alternativa de extrema derecha en España. La crisis económica, la inestabilidad en Cataluña y la inmigración irregular fueron los resortes utilizados por la formación de Santiago Abascal para obtener 12 escaños en el Parlamento de Andalucía en las elecciones de diciembre de 2018. La inercia positiva lograda tras los comicios andaluces hizo que el partido ultranacionalista obtuviera casi 2,7 millones de votos en las elecciones generales del 28 de abril y entrara en la Cámara Baja con 24 diputados. Este resultado no cumplió con las previsiones del CIS, que otorgaban a los de Abascal entre 29 y 37 escaños.

¿Por qué es importante?

La fidelidad del electorado que confió su voto a Vox el 28-A será determinante a la hora de desenredar el nudo parlamentario que se ha ido atascando en los últimos meses. La investidura de un presidente dependerá de la distribución de fuerzas tras las elecciones del 10-N. Con el PSOE como partido más votado, según apuntan las últimas encuestas, y la amenaza de una participación menor que el pasado mes de abril, la derecha necesita sumar como bloque si quiere plantear una alternativa a Pedro Sánchez.

¿Cuál es el contexto?

Si bien los resultados de las europeas no son extrapolables a las elecciones generales, el partido liderado por Abascal perdió la mitad de los votos obtenidos el 28-A en las elecciones europeas del 26 de mayo, donde pasó de los casi 2,7 millones de sufragios obtenidos en las generales  a los algo menos de 1,4 millones. Sin embargo, Vox se ha mostrado constante en cuanto a intención de voto en los sucesivos CIS. La formación ultraderechista se ha movido, en los sucesivos sondeos, entre una intención de voto del 4,5% (enero de 2019) y del 3,4% (julio de 2019)

¿Qué hay que tener en cuenta?

Aunque Vox no ha llegado a formar parte de ningún gobierno autonómico, el partido de Santiago Abascal ha jugado un papel determinante para investir a presidentes de corte conservador. En Andalucía, después de irrumpir en el Parlamento regional con 12 diputados, la formación ultranacionalista apoyó junto al PP y Ciudadanos la investidura del popular Juan Manuel Moreno Bonilla, acuerdo que puso fin a 36 años consecutivos de gobierno socialista.

Igualmente, Vox dio su apoyo al primer gobierno de coalición de la historia de la Comunidad de Madrid, compuesto por el Partido Popular y Ciudadanos, y cuya presidencia ocupa actualmente Isabel Díaz Ayuso (PP). Vox se aseguró de que dicho gobierno se comprometiera a cumplir “en su totalidad” las exigencias antes de dar su apoyo a la coalición derechista.

En la Región de Murcia, después de que Vox tumbara la investidura del candidato popular Fernando López Miras, el partido ultraderechista accedió finalmente a apoyar un gobierno de coalición entre PP y Ciudadanos, presidido por el mismo López Miras.

#Fact

Según el CIS, Santiago Abascal es el segundo líder político menos conocido por los españoles —el 9,4% de los encuestados admiten no saber quién es—, solo superado por el coordinador federal de Izquierda Unida, Alberto Garzón —desconocido para el 11,0% de los sondeados—. El presidente de Vox es también el político menos valorado, con una puntuación media de 2,5 sobre 10. Ninguno de los políticos sobre los que se pide una valoración (además de Abascal y Garzón, Pablo Iglesias, Pablo Casado, Albert Rivera y Pedro Sánchez) logra el aprobado.


¿Bajará Vox el 10-N de los 24 escaños que logró en las elecciones de abril?
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