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Washington sigue en campaña para patrullar el golfo Pérsico
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Washington sigue en campaña para patrullar el golfo Pérsico

EE.UU. le ha pedido a Japón que se sume a su misión marítima para patrullar el estrecho de Ormuz, escoltar a los petroleros en este corredor estratégico y contener a Irán

El primer ministro japonés, Shinzo Abe | Fuente: EFE

En su cruzada para conformar una coalición naval que escolte a los petroleros en el golfo Pérsico, EE.UU. ha tocado la puerta de Japón. El secretario de Defensa estadounidense, Mark Esper, pidió al primer ministro nipón, Shinzo Abe, y a su homólogo japonés, Takeshi Iwaya, que sumen a la iniciativa en plenas tensiones con Irán en el estrecho de Ormuz, un corredor estratégico en la región para el desplazamiento de los petroleros. Iwaya ciñó su respuesta a un somero compromiso de estudiar la oferta. 

Entre los barcos afectados hay dos buques cisterna, uno propiedad de un armador noruego y otro japonés, que sufrieron impactos y explosiones en junio pasado al salir del estrecho de Ormuz, sucesos de los que Estados Unidos responsabiliza a Irán. “Para Japón, Oriente Medio es una zona extremadamente importante desde el punto de vista de la energía y la seguridad”, dijo. Y dejó claro que el apoyo nipón dependerá del “impacto en el precio del petróleo” y las relaciones de Japón con Irán y EE.UU. Washington ha solicitado ayuda a unas 60 naciones, aunque cunde el temor de que esta iniciativa derive en un enfrentamiento con Irán. 

¿Por qué es importante?

Se trata de una región de interés energético a escala mundial. En este momento, no hay claridad sobre los integrantes de la misión marítima armada con el objetivo de asegurar la libre navegación, el libre comercio y “prevenir cualquier acción provocadora por parte de Irán», según Esper. Reino Unido se arroga el “papel de liderazgo” de la campaña, ya que este país fue el mentor de la idea. La patrulla internacional fue rebautizada como ‘operación Centinela’, explica ‘Politico’, para conseguir atraer al mayor número de países posible. La semana pasada, más de 30 países acudieron a una conferencia del Comando Central sobre la misión, y según reconoció Esper, hay “diversos grados de compromiso” porque “nadie quiere entrar en conflicto con Irán”

Hasta ahora, el plan de Reino Unido y EE.UU. ha recibido diversas respuestas. Entre los que ya se han manifestado, destaca Alemania, que no quiere que haya un liderazgo estadounidense y confía en una solución europea; e Israel que proporcionará apoyo de inteligencia. Esper, en su ruta por el Australia y Asia afirmó que “pronto” se podrían anunciar algunos compromisos.

¿Cuál es el contexto?

Desde el pasado mes de mayo, en el golfo Pérsico se han producido una sucesión de incidentes con petroleros y buques cisterna de los que Washington ha responsabilizado a Teherán. Las autoridades iraníes han negado su implicación en estos hechos, pero sí han reconocido el derribo en junio de un dron estadounidense y que capturaron en julio un petrolero británico. Teherán ha llegado a acusar a Reino Unido de “piratería” por detener en Gibraltar el buque iraní ‘Grace 1’ en Gibraltar [ ya te lo contó Pronóstika.]

El golfo Pérsico, ubicado entre Irán y la península arábiga, conecta el estrecho de Ormuz con el golfo de Omán, y tiene un gran valor estratégico en la medida en que su principal recurso es el petróleo. Por este motivo, entre otros, es un territorio en absoluto ajeno al conflicto. Entre 1980 y 1988 le dio nombre a la guerra entre Irán e Irak, que pasó a llamarse la guerra del Golfo o del Golfo Pérsico. Pero es que entre agosto de 1990 y febrero de 1991, estalló un conflicto entre una fuerza de coalición (liderada por EE.UU. y compuesta por 34 países que avalaron las Naciones Unidas) e Irak que se atribuyó la nomenclatura de Guerra del Golfo. Japón no llegó a integrar esta coalición.

¿Qué hay que tener en cuenta?

Las tensiones entre Teherán y Washington escalaron desde que Trump decidió salir en mayo de 2018 del acuerdo nuclear con Irán y volver a imponer sanciones este año. De hecho, el embajador adjunto ruso Dimitry Polyansikiy explicaba ante la ONU que este escenario tiene como telón de fondo la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015. “Hacemos notar que antes de que EE.UU. decidiera salir del Plan Integral de Acción Conjunto no había problemas con el transporte de petróleo en la región”, advertía, para poner el peso de la solución en el diálogo.

#Fact

Según la Agencia de EE.UU. para la Energía, por los 33 kilómetros del estrecho circulan 18,5 millones de barriles por día (bpd) en 2016, lo que representa un 30% del crudo que circula por vía marítima. Reuters recoge además datos de la firma de análisis energético Vortexa que apuntan a que en 2017 circularon por Ormuz alrededor de 17,2 millones de bdp de crudo y unos 17,4 millones de bpd en el primer semestre de 2018. El consumo mundial de petróleo asciende a unos 100 millones de bdp, de manera que un quinto pasa por el estrecho de Ormuz.


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