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¿Qué está pasando con el ‘Open Arms’? Preguntas y respuestas
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¿Qué está pasando con el ‘Open Arms’? Preguntas y respuestas

El barco ‘Open Arms‘ lleva más de una semana con 121 personas rescatadas a bordo a la espera de que le indiquen un puerto seguro en el que poder desembarcar. En la madrugada del viernes al sábado rescató a 39 personas más. Malta solo accede a acoger a estas últimas.

Imagen: Open Arms.Desde el estallido de la crisis de los refugiados en 2015, la gestión del rescate y acogida de los migrantes que tratan de llegar a Europa por tierra y mar ha sido un punto de enfrentamiento en la Unión Europea. Los estados miembro todavía no han conseguido alcanzar un consenso sobre el reparto de inmigrantes rescatados en el Mediterráneo. El último intento se dio en una reunión en julio de 2019 entre los ministros de Exteriores y terminó sin acuerdo.

El acuerdo se revela como necesario ante la emergencia que comienza a ser habitual en este mar, como demuestran los casos de los buques Sea Watch, el Aylan Kurdi y -ahora- el Open Arms. Todos ellas, embarcaciones que realizaron un rescate en las aguas del Mediterráneo y se toparon con la política de ‘puertos cerrados’ de Italia y Malta, países que se niegan a dejar desembarcar a los migrantes rescatados en los alrededores de sus aguas.

¿Dónde está el ‘Open Arms’?

El 1 y el 2 de agosto, la embarcación española rescató a 124 personas en aguas internacionales en las inmediaciones de la costa de libia y maltesa, explica a Newtral Laura Lanuza, de la ONG Open Arms. Tras realizar esta labor de salvamento, el buque se puso en contacto con los centros de coordinación de Italia y Malta -los más cercanos- para que se les indicara un puerto seguro en el que poder desembarcar a los rescatados. La respuesta de ambos países fue negativa. 

Además, en el caso italiano, se les remitió un email advirtiendo de las consecuencias si el buque decidiera adentrarse en sus aguas territoriales: una multa de 50.000 euros para los responsables de la embarcación, cuenta Lanuza. Asimismo, el ministro de Interior, Matteo Salvini, expresó en Twitter su rechazo a la posibilidad de desembarco en Italia. El país transalpino sí ha aceptado evacuar a tres migrantes, dos de los cuales se encontraban en un precario estado de salud, y un acompañante.

Ante la negativa de ambos países -Italia y Malta- y a la espera del desbloqueo, el buque llevaba más de una semana situado en las inmediaciones de la isla de Lampedusa a la espera de poder desembarcar a los 121 migrantes que continúan a bordo, 32 de ellos menores [Consulta aquí la posición del ‘Open Arms’ en tiempo real]. En esa tesitura, en la madrugada del viernes 9 al sábado 10, el Open Arms rescató a 39 personas más, según informó la propia organización a través de la cuenta de Twitter del fundador de la ONG, Óscar Camps. Tras este rescate, que eleva a 160 la cuenta de migrantes acogidos en el barco, el gobierno de Malta accedió a acoger a las 39 personas rescatadas la pasada madrugada, pero no a los 121 que llevan más de una semana en la embarcación.  «Esto ha generado un serio problema de seguridad a bordo. El nivel de ansiedad de estas personas es insostenible», denunció Camps en Twitter.

Para tratar de agilizar la situación, Laura Lanuza explica a Newtral que de forma novedosa se están gestionando las peticiones de asilo desde el propio barco a través de ACNUR. De igual manera, alerta de la situación vivida en el buque por los migrantes: “Nos preocupa su salud. Al llegar a bordo, en seguida piensan que estaremos en puerto seguro. La ansiedad de que no lo hacemos cada vez les pesa más”. Mientras la tripulación organiza “actividades dinamizadoras” para tratar de remitir esta angustia, este viernes recibieron víveres y provisiones para poder garantizar la manutención de todas las personas que se encuentran en el barco. [Reportaje | Open Arms: «En el mar no hay migrantes, hay navegantes o náufragos»]

¿Qué ayuda está recibiendo de países e instituciones?

Ante el bloqueo, el fundador de la ONG, Óscar Camps, ha pedido por escrito a los gobiernos de España, Francia y Alemania que intercedan ante la Comisión Europea para buscar una solución. Algo que también ha reclamado el presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, en una carta remitida al presidente saliente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. “La situación es grave y requiere una acción inmediata, sobre todo porque, como saben, tanto intelectual como emocionalmente, los pobres no pueden esperar. Como lo ha hecho muchas veces, el Parlamento Europeo le apoyará en sus esfuerzos”, asegura Sassoli en su escrito.

Sin embargo, el llamamiento de Camps no va a tener, por ahora, respuesta de la Comisión Europea. Según confirman a Newtral fuentes de la institución, ningún país le ha pedido a 9 de agosto que actúe: “Con respecto a Open Arms, la Comisión no ha iniciado ningún procedimiento de coordinación, ya que no ha habido ninguna solicitud por parte de un Estado miembro”.

Este viernes, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la portavoz del Gobierno en funciones, Isabel Celaá,  se ha limitado a asegurar que “es obligación de cualquier capitán de buque que ve que hay un riesgo en su tripulación conducirlo al puerto seguro más cercano”, concepto en el que ha dado por “descartados” a los “puertos africanos”. Sin llegar a mencionar a los de Italia y Malta, Celaá, ha añadido: “Esos puertos tienen que recepcionar a esa tripulación en estado de riesgo”. Al igual que la portavoz del Ejecutivo en funciones, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y la Comisión Europea han manifestado con anterioridad que no se puede considerar a Libia como puerto seguro.

¿Cuántos migrantes han muerto en el Mediterráneo en 2019?

Hasta el 3 de julio -dato más actualizado de la Organización Internacional de las Migraciones-, 681 personas habían perdido la vida en el Mediterráneo tratando de llegar a Europa: 202 en la conocida como ’ruta del Este’ (España), 53 en la ‘ruta del Oeste’ (Grecia y Chipre) y 426 en el Mediterráneo Central (Italia y Malta). Un número muy elevado pero, sin embargo, inferior al registrado en 2018.

En lo que llevamos de año también se han reducido el número de llegadas al continente a través de este mar. En el mismo periodo de 2018 se registraron 46.441, por las 29.844 de 2019.

¿Existen precedentes similares al Open Arms?

En situaciones de bloqueo semejantes a la vivida por la embarcación española, la Comisión Europea ha actuado como mediador. Ocurrió hace unas semanas a petición de Alemania con el barco Alan Kurdi, de la ONG teutona Sea Watch. En el del Open Arms, ante la inexistencia de una petición del Ejecutivo en funciones de Sánchez, la Comisión asegura: “Hemos pedido a los Estados miembro que muestren solidaridad y contribuyan a encontrar una solución para las personas a bordo”.

La institución comunitaria recuerda, a su vez, que entre sus competencias no están la de coordinar los rescates ni indicar los lugares de desembarco, pero que en cada ocasión en la que se le ha solicitado “la Comisión ha hecho todo lo que estaba en su mano para ayudar a encontrar una solución y seguirá haciéndolo”.

¿Cómo se gestiona el rescate de migrantes en aguas internacionales?

En 1974 se aprobó, a instancias de la Organización Marítima Internacional (OMI), el Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar, más conocido como Convenio SOLAS. En él, ya se explicitaba la obligación del capitán de un barco de “acudir a toda máquina en auxilio” del “buque, aeronave o embarcación de supervivencia” que se halle en peligro.

En 1982, la Convención Nacional de Naciones Unidas sobre el Derecho de Mar recogió en su artículo 98.1 que “todo Estado exigirá al capitán de un buque que enarbole su pabellón [que lleva izada su bandera]”, siempre que no suponga un grave peligro para la propia embarcación, que preste «restar auxilio a toda persona que se encuentre en peligro de desaparecer en el mar” y  que se dirija “a toda la velocidad posible a prestar auxilio a las personas que estén en peligro, en cuanto sepa que necesitan socorro y siempre que tenga una posibilidad razonable de hacerlo”.

Tres años más tarde, entró en vigor el Convenio Internacional sobre búsqueda y salvamento marítimos (Convenio SAR) adoptado por la OMI. Este acuerdo divide los océanos de todo el mundo en 13 zonas, “en cada una de las cuales los países correspondientes tienen una zona de búsqueda y salvamento delimitada de la cual son responsables”.

En 2000 se aprobó una revisión de este Convenio, por la que se explicitaba qué tipo de responsabilidad asumían los Estados firmantes que, de forma individual o en colaboración con otros países, “participarán en la creación de servicios de búsqueda y salvamento para garantizar que se presta auxilio a cualquier persona que se halle en peligro en el mar”. Como parte de este salvamento, se incluye “prestar los primeros auxilios médicos o de otro tipo y trasladar a un lugar seguro” a las personas afectadas.

Una misión para cuyo desarrollo se establecieron los “centros coordinadores de salvamento”, unidad que recibe las alertas de socorro de las embarcaciones que navegan por su zona de búsqueda y salvamento. Son estas unidades las que, cuando se detectan alertas, determinan “el lugar o los lugares más apropiados para desembarcar a las personas encontradas en peligro en el mar.”

Fuentes consultadas

1 Comentario

  • Los inspectores de trabajo se oponen con «preocupacion» a la division del Ministerio de Trabajo y la Seguridad Social

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