Newtral
Por qué consultar a la militancia y qué esperar de ello
Siguiente

Por qué consultar a la militancia y qué esperar de ello

¿Las consultas favorecen la democracia interna o son herramientas de reafirmación del aparato del partido? Preguntamos a los expertos sobre el valor y las implicaciones de estos procesos 



Tras los comicios del 10 de noviembre, PSOE, Podemos, Izquierda Unida y Esquerra Republicana han organizado consultas a su militancia para definir su postura en los acuerdos postelectorales: los tres primeros sobre la alianza para un Ejecutivo de coalición y el partido catalán para definir su postura en una hipotética investidura de Sánchez. 

Las diferencias entre los dos grupos van más allá de los contenidos. También se diferencian en los tiempos y la capacidad de movilización. Los dirigentes de Unidas Podemos y los socialistas preguntaron a sus bases una vez habían firmado el preacuerdo, mientras que ERC lo hizo como paso previo a definir una postura en la elección de presidente del Gobierno.

¿Qué valor tienen las consultas? 

La politóloga y profesora de la Universidad Carlos III Sílvia Claveria señala el 2012, año posterior al inicio de las movilizaciones del 15-M, como punto de inflexión en la celebración de consultas internas. Tras estas protestas, se incorporaron al panorama político formaciones que trajeron consigo una exigencia de mayor transparencia y menor jerarquización en los partidos que tuvo un efecto de arrastre en algunas organizaciones ya existentes: “A partir de la crisis de representación que hubo en 2012, los partidos intentan incorporar nuevas medidas relacionadas con mecanismos de democracia interna para tener una mejor imagen y acercarse más a sus militantes y a la población”. Clavería considera que, con esta iniciativa, los partidos “han mejorado mucho” a la hora de “representar los intereses de sus bases” y estar “mucho más informados”. 

Coincide en ello el politólogo e investigador del CSIC Pepe Fernández-Albertos que, sin embargo, amplía los objetivos que las formaciones persiguen con las consultas: “No buscan solo saber en abstracto cuál es la opinión de los militantes o los simpatizantes sobre un tema, sino también obligar a los partidos a los acuerdos a los que lleguen o las decisiones que tomen estén, de alguna forma, validadas por su base social”. Añade, además, como meta la movilización e implicación de las bases en la toma de decisiones.

¿Corren riesgo las direcciones?

El último factor al que apunta Fernández-Albertos genera de forma indirecta otra pregunta: si las direcciones de los partidos corren, en la práctica, algún riesgo con la convocatoria de estos referéndums internos. En este punto, discrepan los dos expertos consultados por Newtral.es. 

El investigador del CSIC considera que sí: “Siempre corren riesgos porque [una consulta] es una ventana de oportunidad para que la oposición interna se movilice y las diferencias internas se visibilicen hacia afuera”. La postura contraria la defiende Claveria, para quien la incertidumbre a la que se enfrenta la cúpula suele ser mínima, pues “normalmente es la que decide cuándo, cómo o en qué marco se celebra”. Así, “es difícil que plantee temas a consultas que sean muy polarizados o tengan riesgo de perder”, concluye. 

Lo demuestran las consultas tras el 10-N, donde el apoyo medio a la postura de la dirección ha sido del 92,8% entre los votantes. Un dato que, en parte, ha podido estar condicionado por la forma en que se han planteado las preguntas, pues su incidencia en el resultado es algo demostrado, según Fernández-Albertos: “Hay muchísimas evidencias -no solo en las consultas de los partidos, sino también en los referéndums, los plebiscitos…- de que quien hace la pregunta en cierto sentido está condicionando qué tipo de respuesta hay”.

¿Qué significa una baja participación?

La homogeneidad desaparece en lo que a participación se refiere, pues esta ha variado ostensiblemente en función de cada formación. Como se observa en el gráfico, es Podemos el partido que más personas ha movilizado en bruto y ERC el que ha logrado mayor participación entre su ‘censo’.

Sin embargo, tanto Claveria como Fernández-Albertos coinciden al explicar que no se puede interpretar estos datos de participación como se hace en unas elecciones debido a lo cambiante de los sujetos con derecho a voto: “Como los cuerpos electorales son muy volubles, a veces son los simpatizantes, a veces son los militantes, los censos no están a veces puestos al día es difícil leer una baja o alta participación como lo hacemos en unas elecciones generales, donde está muy claro cuál es el censo y qué posibilidad hay de participar”.

Partiendo de esto, esboza que detrás de una cifra baja puede haber una falta de interés por el tema o un bajo entusiasmo a reforzar esa posición del partido. Dos hipótesis que, también, señala Claveria: “Es difícil de interpretar directamente. Puede ser una cuestión de desinterés de la militancia o estar en contra de la pregunta, el momento o cómo se han planteado los términos”.

¿Quieres comentar?

Relacionados

Más vistos

Siguiente