Newtral
Milagros Martínez, la entrenadora manchega que rompe barreras en el fútbol masculino japonés
Siguiente

Milagros Martínez, la entrenadora manchega que rompe barreras en el fútbol masculino japonés

Es la primera mujer en entrenar a hombres en el país nipón. Lo hace en el Suzuka Unlimited FC de la cuarta categoría—equivalente a Segunda B—, donde tiene mejores condiciones laborales que en España.

La entrenadora manchega da órdenes a un jugador del Suzuka Unlimited.

Milagros Martínez (Fuentelespino de Haro, Cuenca) llevaba mucho tiempo queriendo salir de España ante la falta de oportunidades para progresar. Artífice del ascenso del Fundación Albacete a la primera división del fútbol femenino, un cambio en la directiva acabó con su proyecto. En diciembre de 2018, su vida profesional y personal dio un giro cuando recibió una llamada desde Japón. El Suzuka Unlimited, de la cuarta categoría, buscaba una entrenadora con experiencia. Tras googlear ‘Directora de Fútbol Femenino’ dieron con Yuriko Saeki, coordinadora de la cantera del Villarreal. No le costó encontrar a la mejor candidata para el puesto, y en apenas unos días Milagros tenía las maletas preparadas para esta aventura.

«En España era muy difícil mejorar. El puesto de entrenador lo ocupan cada vez más futbolistas que se meten en este mundo. Y además estaba en un fútbol femenino en el que no había tanto dinero. Me he pasado la vida luchando por mejorar, esta era una propuesta muy buena aunque estuviera a 10.000 kilómetros», explica a Newtral. «Era algo que no había hecho nunca, fútbol masculino, y además era un sueño. No tuve que pensarlo».  

«No tenemos oportunidades»

El factor económico y la falta de oportunidades fueron dos elementos para impulsar su decisión. Dirigir un banquillo en el fútbol es complicado para ellas incluso en la propia liga femenina, donde actualmente solo hay dos mujeres en Primera—Irene Ferreras en el Valencia y María Pry en el Levante—. ‘Mila’ tenía sobre la mesa la posibilidad de dar el salto al fútbol masculino, algo que nadie le había ofrecido antes, y condiciones favorables. «Venía de entrenar en Primera con un sueldo muy justo y dedicándome a muchas cosas, y ahora tengo una estabilidad que era impensable. Al llegar a Suzuka me dieron casa, coche y un sueldo íntegro porque ya no tengo esos gastos. Gané calidad de vida y por eso he renovado un año».

«Las mujeres que estamos en el fútbol tenemos que mostrar constantemente que valemos, que estamos cualificadas y que somos iguales, aunque vean que nos dedicamos en cuerpo y alma. Puede ser por algo cultural o porque no les gustan los riesgos, salirse de lo de siempre, pero es muy difícil que nos den oportunidades. En cambio, en Japón, eso es impensable. Te valoran desde el primer día y además te hacen valorarte a ti misma, te das cuenta que antes no tenías confianza en tus conocimientos o capacidades». Este es el mensaje que busca inculcar a las más jóvenes en el país nipón, donde cada vez que da una charla trata de empoderar a sus compañeras. «Las españolas al menos damos ese paso, lo intentamos, pero aquí están muy centradas en el hogar».

Cercanía frente a disciplina

El primer día en el vestuario supuso un choque cultural. Cuando llegó, tuvo total libertad de la directiva para probar jugadores, fichar, coordinar y planificar todo lo relacionado con el equipo. Los futbolistas también la recibieron con respeto, pero hubo momentos de tensión inicial. «Eran lógicos. Al principio sus caras eran de ‘madre mía, a ver qué nos enseña ésta’, de mucha incertidumbre. No me conocían y era la primera vez que tenían a una mujer al frente, así que quise estudiarlo bien para hacerlo diferente y darle un valor añadido a la situación» .

Milagros Martínez celebra un gol con su cuerpo técnico | Suzuka Unlimited

Preguntó cómo eran allí los entrenadores y dio con la clave. «Me dijeron que había mucha disciplina, un carácter casi militar, así que hice todo lo contrario. Me acerqué a ellos y me los fui ganando poco a poco. También tácticamente sabía que introduciéndoles cambios mejorarían mucho, así que con esa cercanía y viendo que podía aportarles mucho, enseguida los tuve de mi lado. Casi me costó más que se relajaran en el vestuario. Al principio no me dejaban y me quejé. ¡No querían que les viera sin camiseta!»

El Suzuka, recién ascendido, ha terminado undécimo en la categoría y contando con el máximo goleador en sus filas. Pese al revuelo inicial, donde todos los ojos se fijaban en ella, el año ha sido más tranquilo de lo previsto para Milagros. «Cuando llegué había mucha atención mediática porque nunca habían tenido entrenadoras. Tenían curiosidad, pero también un respeto absoluto hacia mi trabajo. No he notado que nadie me tratara diferente por ser mujer. Aunque tampoco los entiendo mucho, por ahí no me toca sufrir», bromea.

La esencia del ‘futfem’

La entrenadora manchega, que acaba de cumplir un año en este proyecto, asegura que el fútbol español es referente para ellos, pero lamenta que no se viva con la misma integridad. También en el femenino. «En Japón hay mucho respeto por árbitros y compañeros de profesión, mientras en España es una especie de ‘sálvese quien pueda’. A ningún futbolista se le ocurriría irse a mitad de temporada a otro club mejor, por ejemplo, porque cuando dan su palabra sienten que tienen que cumplirla».

Es algo que teme que se traslade al fútbol femenino con el crecimiento exponencial de los últimos meses, aunque celebra los avances en su ausencia. «Firmar el primer convenio es importante, se ha hablado de eso incluso en la prensa japonesa. Somos un modelo para todo el mundo, y no hay que dar ningún paso atrás en términos económicos. Pero no nos tenemos que olvidar de hacer lo mismo en el modelo de juego, más limpio que el masculino. El dinero corrompe y nos da miedo que entremos en faltas de respeto o la violencia. No hay que perder la limpieza que tenemos, ser una familia y transmitir los valores entre clubes y en las canteras. Por el bien de nuestro deporte, es importante mantener el contacto con los seguidores. Aquí, por ejemplo, voy a saludar a los aficionados que dedican doce horas de autobús y sacrifican su día libre para vernos. Es algo que nos ha hecho especiales a las mujeres en el fútbol, y hay que agradecerlo siempre».

¿Quieres comentar?

Relacionados

Más vistos

Siguiente