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La criminalización de los MENAS en España
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La criminalización de los MENAS en España


Este reportaje continúa la serie a serie de trabajos en los que desde Newtral pondremos la mirada en los efectos de las noticias falsas y los mensajes de odio sobre determinados países o comunidades | RD Congo y el ébola

Iman, de 22 años y que prefiere no dar su apellido, quiso dar más visibilidad al colectivo con el que trabaja: los MENAS, un acrónimo usado en la jerga burocrática para los menores extranjeros no acompañados. Jóvenes que antes de llegar a España, cruzan a veces varias fronteras y se encuentran estos días en el foco mediático. «Pero nadie habla con ellos«, cuenta a Newtral desde Barcelona, la ciudad donde vive. «En la tele siempre sale que roban, que se drogan, pero no entrevistan a los chavales. Siempre sacan lo negativo. Hablar de ellos está de moda«, lamenta.  El año pasado, esta joven marroquí y otros cinco jóvenes decidieron crear la asociación ex-menas. Juntos luchan contra la criminalización que sufre el colectivo. Una de sus primeras acciones fue crear un vídeo en el que desmienten cinco de las mentiras que más escuchan.

Los menores extranjeros que llegan solos a España se han convertido en un blanco de las informaciones falsas que se viralizan por las redes sociales. El pasado julio, circuló un vídeo en el que aparecían niños gritando, tirando mesas al suelo y enfrentándose a una profesora. Las imágenes se movieron diciendo que eran MENAS, aunque habían sido grabadas en Brasil.  Poco después, varios artículos afirmaban sin datos ni fuentes que Murcia gastaba hasta 38 millones de euros para mantenerlos. Es falso. Tanto Unicef, la agencia de Naciones Unidas para la infancia, Save The Children como el Defensor del Pueblo alertan de la criminalización de este colectivo. «Tenemos que protegerles a ellos, no protegernos de ellos, porque son los más vulnerables de entre los vulnerables«, ha advertido la institución a Newtral.

En la noche del pasado 9 de marzo, un grupo de 25 hombres encapuchados entró en el centro de menores de Castelldefels rompiendo parte del mobiliario y lanzando piedras contra los menores y educadores ahí presentes. El asalto dejó tres heridos. El ataque era el tercero en poco más de una semana.  Frente al centro de menores de El Masnou también hubo incidentes el pasado 4 de julio por el intento de agresión a una menor de la localidad por parte de un menor extranjero no acompañado. Fue detenido por la policía el 30 de junio. El titular de asuntos sociales de la Generalitat,Chakir el Homrani, señaló a la extrema derecha como causante de los disturbios y el caso fue aprovechado para difundir otra noticia falsa.

Los datos disponibles desmienten la percepción de inseguridad que según algunas coberturas mediáticas, crean estos menores. Según datos del Ministerio de Justicia, en 2017 solo el 19% de todos los menores condenados eran extranjeros. No se recoge cuántos habían llegado solos a España pero en todo caso, la cifra es menor.  En Cataluña, donde viven 1.938 de los 12.303 menas contabilizados por el ministerio de Interior, el 82% de los que llegaron entre 2016 y 2018 no ha tenido ningún contacto con la delincuencia, según datos de los Mossos. Solo el 18%  ha sido investigado o detenido y la mayoría por pequeños delitos, como hurtos. En Andalucía, la puerta de entrada de los menores, los datos señalan que solo el 0,52% de los adolescentes migrantes acogidos por el sistema de protección desde 2015 ha tenido medidas judiciales de internamiento por algún delito.

Protesta en Barcelona el pasado 16 de marzo.

Cada jueves, Iman y los otros jóvenes de la asociación organizan rutas por Montjuic y otros barrios de Barcelona donde suelen estar los menores. Hablan con ellos y les brindan ayuda. «Cuando te acercas a los chicos, te das cuenta de que vienen desde Marruecos u otros países para trabajar o estudiar y ayudar a la familia. No vienen aquí con la intención de robar. Pero a veces la ley no te deja. Cuando cumples 18 te dicen que vas a la calle, sin piso y sin nada. ¿Cómo vas a sobrevivir así?», explica Iman, que llegó con su familia a España cuando tenía 12 años. Actualmente, trabaja en proyectos de dinamización de algunas plazas de la capital catalana pero antes laboró de noche en un centro de menores.

España se ha convertido en la principal puerta de entrada de menores a Europa y la gestión de la llegada de estos menores inmigrantes no acompañados ha puesto a prueba el sistema de acogida. Aunque las Comunidades Autónomas conceden ayudas para programas de acogida e de inserción social y laboral, al cumplir 18 años los jóvenes se vuelven ex-tutelados y una parte tiene que buscarse la vida sin tener ni siquiera un permiso de residencia o laboral. «Para muchos niños y niñas migrantes no acompañados, la mayoría de edad constituye una línea divisoria que los coloca -nuevamente- en una situación de especial vulnerabilidad, por las dificultades que pueden encontrar para acceder a derechos fundamentales como al trabajo, la vivienda y la protección social básica«, resalta el último informe sobre niños migrantes no acompañados elaborado por Unicef.

«El recurso a noticias falsas dice mucho de los valores que mueven a una sociedad. La intención y el efecto es particularmente perverso cuando esta noticia va generar rechazo y odio hacia niños y niñas»

Sara Collantes es especialista en migraciones y ha coordinado el informe de la agencia de Naciones Unidas. Explica a Newtral que desde la organización, llevan alertando sobre la estigmatización de los menores desde hace años. Cuestiona el uso del término «MENA», un concepto que los cosifica y les hace ver como una amenaza o un problema de orden público. Y sobre todo, que no dice lo que son: niños y niñas antes de todo.

Durante la investigación realizada en la frontera sur, Collantes y su equipo recogieron el caso de Ayuntamientos que se negaron a abrir nuevos centros de menores. En otros, animaban a los chicos a no salir a los balcones para no ser vistos ni grabados. «Esto da una imagen de una vida no normalizada, que genera sospecha y alejamiento de la ciudadanía«, critica. Para esta experta, uno de los problemas es que  «no se ha hecho un trabajo previo a nivel local ni se están generando espacios de encuentro«. Pero también cita el discurso anti-inmigrante y las noticias falsas, que se han vuelto particularmente virulentos con este colectivo«El recurso a noticias falsas dice mucho de los valores que mueven a una sociedad. La intención y el efecto es particularmente perverso cuando esta noticia va generar rechazo y odio hacia niños y niñas», aclara a Newtral. 


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