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Los bancos de alimentos analizan tres variables para atender a quien necesita ayuda, y ninguna de ellas es la nacionalidad
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Los bancos de alimentos analizan tres variables para atender a quien necesita ayuda, y ninguna de ellas es la nacionalidad

Cualquier persona, tanto si es de origen español como extranjero, debe cumplir una serie de requisitos y una evaluación para ser beneficiario de las ONG que reparten alimentos.

Cristiano de Assis (Shuttershock Web)

Son multitud los mensajes que se difunden en redes sociales que aseguran que los migrantes tiene una situación prioritaria, o que los ciudadanos de origen español están discriminados, a la hora de recibir alimentos de las entidades benéficas como Cáritas o Cruz Roja. Los datos indican lo contrario. Cualquier persona que necesite ayuda alimentaria, español o extranjero, puede acudir a una entidad benéfica y esta le va a intentar ayudar en lo posible. Antes debe superar una evaluación que analiza tres variables.

En España hay 12.188.288 personas en riesgo de pobreza y/o exclusión social (o AROPE, por sus siglas en inglés – At Risk of Poverty and/or Exclusión). Una cifra que mantiene la tendencia descendente por cuarto año consecutivo. De 2017 a 2018 hasta 190.000 personas dejaron de estar en riesgo, aunque los indicadores siguen estando muy alejados del objetivo de la estrategia Europa 2020.

Según los datos que aporta la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN), cuatro de cada cinco personas en riesgo son españolas. En porcentajes de 2018, el 17,2% de las personas en riesgo eran de nacionalidad extranjera, frente al 82,8% de españoles. La pregunta es: ¿qué significa ser una persona en AROPE? Y, ¿quién determina quién recibe ayudas alimentarias de las entidades benéficas?

El viaje de los alimentos

Cualquier alimento que llega a una entidad benéfica local tiene que ser validado por el banco de alimentos provincial y/o por la propia federación de bancos de alimentos (FESBAL), que a fin de cuentas es quién lo gestiona toda la distribución. Sin embargo, la procedencia de estos puede venir de distintas vías.

Desde donaciones directas de particulares, grandes recogidas solidarias a colaboraciones con empresas e instituciones. Esto representa el 70% de los alimentos que se reparte a los beneficiarios. El otro 30% son los facilitados por la Unión Europea de los Fondos de Ayuda Europea para los Más Necesitados (FEAD) y los que resultan del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA). No obstante, hasta que estos últimos se materializan en alimentos que verdaderamente llegan a las ‘personas más desfavorecidas’, se ha de superar un complejo proceso burocrático que no deja nada al libre albedrío.

La mejor manera de entenderlo es imaginar que todo es un sistema de vasos comunicantes. De forma que para que los FEAD y FEGA se materializa los alimentos gracias a que un conjunto de ministerios adjudican y orientan el sistema, a la par que dejan todo el procedimiento debidamente registrado. Con toda esta información los 55 bancos de alimentos representados por su federación distribuyen los comestibles a las entidades benéficas homologadas (un total de 7.402 en el año 2018) para que estas los repartan a los beneficiarios.

¿Cómo se determina quién es un posible beneficiario? En todos los programas que establecen este laberíntico sistema se indica que los alimentos se distribuirán entre las personas más desfavorecidas “entendiendo por tales a aquellos individuos, familias, hogares o grupos que se encuentren en situación de pobreza económica, así como las personas sin hogar y otras personas en situación especial de vulnerabilidad social”. Y, ¿que es estar en ‘situación de pobreza económica’? 

Voluntarios del Banco de alimentos | Diario de Madrid 2018

Los tres requisitos

Aquí no hay un genio de la lámpara y tampoco deseos, o sí, según se mire. Se trata de rellenar cruces para un trabajador social, de supervivencia para una familia. Visto de la manera más objetiva, es un informe con tres variables que cambian anualmente y que pueden determinar si una persona es merecedora o no de, entre otras cosas, un par de botellas de leche que puede repartir cualquier entidad benéfica homologada.

Las ONG locales en coordinación habitual con los servicios sociales públicos reciben todos los días a personas que necesitan alimentos básicos, aunque estas trabajen. Sin embargo, pese a lo que muchos piensan, no se da nada ‘por caridad’. Los posibles beneficiarios, independientemente de su nacionalidad, tienen que pasar una reunión con los asistentes sociales de las entidades o, si no hay medios suficientes, con un asistente social del Ayuntamiento que está en coordinación con la ONG. Estos serán verdaderamente quienes determinen si esa persona está en situación de pobreza económica. Pero, ¿en base a qué? 

En primer lugar «la tasa de riesgo de pobreza después de transferencias sociales» o lo que es lo mismo, el 60% de la renta mediana disponible equivalente después de las transferencias sociales y comparado con el número de ingresos por unidad de consumo. Es decir, que para entrar en los parámetros tus ingreso deben estar por debajo del 60% de la media entre la renta per cápita máxima y mínima de España, lo que son aproximadamente 8.309,46 euros netos anuales, 692,46 euros por mes, y tener un domicilio a tu cargo. 

Segundo, “la carencia material severa”. Es decir, vivir en hogares en los que falten al menos cuatro de los nueve ítems de una lista de objetos y hechos que se consideran imprescindibles en la vida de una persona. Desde cosas materiales como un teléfono, un televisor o una lavadora, a lo más básico, un plato de carne, pollo o pescado al menos cada dos días. En 2018 había 736.156 personas con este tipo de carencia.

Y por último, “la baja intensidad de empleo por hogar”, es decir, que en un hogar sus miembros en edad de trabajar lo hagan menos del 20% de su potencial total de trabajo. Traducido, si una persona trabaja menos de media jornada, tres o menos hora por día y está por debajo del 20% de su potencial total de trabajo y tiene un domicilio a su cargo, está en riesgo. 

Así pues, cualquier persona que necesite de ayuda alimentaria, español o extranjero, puede acudir a una entidad benéfica. Pero ha de atenerse a cumplir estos variables pero necesarios subindicadores, un sistema que se simplifica en tres cruces o requisitos pero que recoge una realidad cada vez más preocupante. Y es que la tasa de españoles en riesgo ha aumentado 6,2 puntos porcentuales desde 2008.

Fuentes

12 Comentarios

  • Necesito q ayuda para alimentos y butano somos dos adultos y uno tiene una discacidad de un 52% el único ingreso es de 200€ llamamos a asuntos sociales Sevilla y el mes pasado no recibimos ayuda y el butano se supone q tenemos una bombona concedida desde mayo q no llega y ya no tenemos ni comida ni bombona

  • Hola necesito q me ayuden con alimentos , tengo un bebé de 2 meses no puedo trabajar, mí marido está sin trabajo, no tenemos papeles y todavía no podemos regresar a nuestro país ayuda por favor.

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