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La paz idílica de Wilson
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La paz idílica de Wilson

En su discurso ante el Senado – Una paz sin victoria- el entonces presidente de EE.UU. alumbró la idea de la Sociedad de Naciones, antecedente de la actual ONU.

22 de enero de 1917. Thomas Woodrow Wilson, 28ª presidente de Estados Unidos, hace un llamamiento público desde el Senado estadounidense por “una paz sin victoria” que ponga fin a la Primera Guerra Mundial. Este discurso, que anticipa la Sociedad de Naciones y deriva después en la Organización de Naciones Unidas (ONU), no terminó de funcionar, entre otras cosas porque el Tratado de Versalles no contemplaba la ”igualdad” de los alemanes como nación perdedora. Además, Estados Unidos nunca llegó a ingresar en la organización. La Segunda Guerra Mundial precipitó el fin de una paz que ni siquiera había empezado, pese al intento de Wilson.

Woodrow Wilson era un demócrata convencido de la igualdad entre las distintas naciones y también los estadounidenses. A lo largo de sus presidencias hizo todo lo posible para llevar a cabo reformas progresistas que mejoraran la vida en Estados Unidos: como el reconocimiento del voto femenino, la prohibición del trabajo infantil o la limitación a ocho horas de la jornada laboral de los ferroviarios. No obstante, lo que verdaderamente le ha convertido en figura de relevancia mundial, además del Nobel de la Paz que ganó en 1919, fue su persistencia por la paz y la democracia en el conflicto de la Primera Guerra Mundial, culmen en su propuesta de los conocidos como 14 puntos de Wilson, aunque después se viera abocado a posicionarse del lado de los Aliados. 

Los hechos se precipitaron una semana después del discurso del 22 de enero por la “paz de las naciones” cuando el embajador alemán en Washington comunicó que Alemania declaraba la reanudación de su política de ataques submarinos sin restricciones. Esto había sido algo que el presidente había pactado con los alemanes en septiembre de 1915 tras el hundimiento del barco de pasajeros RMS Lusitania en el que murieron 1.200 personas, 128 estadounidenses, y con lo que había ganado la reelección presidencial: “Nos mantuvo fuera de la guerra”.

 Tras ello, Wilson se enfrentó a múltiples protestas que exigían una respuesta de Estados Unidos, entre ellas las del expresidente republicano Theodore Roosevelt. Sin embargo, únicamente decidió matizar la neutralidad como “neutralidad armada”. Pero la cautela duró poco. Y es que además de esto, poco después se hizo público un telegrama donde el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Arthur Zimmermann, ofrecía un pacto a México para entrar en guerra con Estados Unidos a cambio de apoyo financiero y recuperar los territorios de Texas, Arizona y Nuevo México. Algo que no pudo parar lo “inevitable”, la declaración de guerra de Estados Unidos a Alemania. De este modo, el 6 de abril de 1917 se puso fin a dos años y medio de neutralidad. Estados Unidos ingresó en el conflicto bélico europeo.

La resolución de la Primera Guerra Mundial trajo consigo un intento de reunificación en la que paradójicamente Estados Unidos no pudo tomar parte. Y es que mientras los europeos configuraban bajo los preceptos de Wilson lo que sería la Sociedad de Naciones, que se reunió por primera vez en París el 6 de enero de 1920, Estados Unidos tumbaba la ratificación del Tratado de Versalles.

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